Crónica de un seminario femenino

Coincidiendo con el II Encuentro madrileño de Mujeres Kenshi tuve la ocasión de intercambiar unos correos con la sensei Kazuyo Matsuda del dojo Kodokan de Londres y di con esta crónica del I Seminario de Mujeres Kenshi con Setsuko Kobayashi Sensei. Tenía el objetivo de aportar esta traducción al curso de Asun González, pero acabé por no llegar a tiempo, ni a la traducción ni al propio encuentro. Sin embargo, el texto que traducimos hoy sigue siendo interesantísimo tanto para mujeres como para hombres kenshi, y es un ejemplo más que minucioso de cómo cronificar el desarrollo y las conclusiones de un seminario. El II seminario y I Trofeo Kobayashi han tenido lugar en el Kodokan este mes de junio.

El Seminario para Mujeres Kenshi dirigido por Setsuko Kobayashi sensei tuvo lugar durante el fin de semana del 8 al 10 de junio de 2012, el siguiente al Jubileo de Su Majestad. La semana siguió lluviosa, desde el desfile donde la Reina había permanecido de pie durante todo el evento en el Támesis. Era impresionante ver a una mujer de 80 años, por más sana y fuerte que esté, de pie, bajo la lluvia, más de dos horas, como si tal cosa, delante de millones de asistentes y de otros tantos viéndola por televisión internacional.

Setsuko Kobayashi sensei llegó el miércoles por la tarde, al día siguiente del concierto del Jubileo en Buckhingham, acompañada de Seiko Takahashi sensei (6º dan) y Remi Kono sensei (4º dan), que habla muy bien inglés, como profesoras ayudantes.

Al poco de llegar a su hostal en Watford las acompañamos muy orgullosas a las nuevas instalaciones de nuestro dojo, el Nuevo Kodokan, que acababa de terminar las reformas en abril. La clase estaba ya terminando así que las maestras conocieron a los miembros del Kodokan y a dos invitados: Terry Holt sensei, del club Mumeishi, y nuestra vieja compañera Alice Graham, que se quedó a la pequeña fiesta de bienvenida después de clase.

Antes del seminario llevamos a las maestras por Londres el jueves, y el viernes a pasear por Waddesdon Manor, en la campiña de Buckinghamshire. También nos llovió mucho, aunque salió el sol los dos días, y tuvimos una temperatura media de 17 grados. Aunque planeamos tiempo de sobra para ir caminando desde Green Park para ver el cambio de guardia, estaban retirando el escenario del Jubileo y toda el área estaba vallada, así que al tener que dar la vuelta se perdieron a la Guardia. Llovía más y más así que les enseñamos los otros puntos de interés de la ciudad en taxi, después de comer dim sum en Chinatown, lo que resultó la mejor alternativa.

El tiempo en Waddesdon Manor también fue muy húmedo, pero estuvimos muy cómodas dentro… hasta que nos enteramos de que el restaurante no serviría almuerzos calientes porque la tormenta les había roto la caldera. Increíble, pero esto es Reino Unido… así que por casualidad acabamos por comer latarde cerca de Aylesbury. Y yo esperé que el seminario se nos diera algo mejor.

Viernes 8 de junio. Primer día. Sesión de tarde

La gente empezó a llegar sobre las seis y a las siete y media hicimos la fila y dimos la bienvenida a las maestras. Yo misma como organizadora me dirigí a las asistentes, 34 mujeres de Reino Unido y otros lugares de Europa. El evento había atraído a un récord de asistentes esta vez, ya que nuestra maestra invitada es una de las pioneras del kendo femenino. Como además acababa de tener lugar el Campeonato del Mundo de Novara, Italia, justo el fin de semana anterior, algunas kenshi habían programado su viaje desde allí. Teníamos displegadas las banderas de los países de las asistentes, incluyendo Bélgica, China, Francia, Japón, Corea, Nueva Zelanda, España y el Reino Unido: Escocia, Inglaterra y Gales.

Algunos varones del Kodokan y un kenshi del Imperial College también participaron durante la tarde, 38 hombres en total.

En su discurso inicial, Kobayashi sensei, humilde pero con determinación en su voz, nos dijo: “me gustaría enseñaros los ejercicios que hacemos habitualmente en nuestro dojo de Tokio. Espero que todas disfruten del seminario”. Y así empezamos y todas nos concentramos intensamente: tanto como habíamos esperado ese momento durante tanto tiempo.

El seminario comenzó con un calentamiento suave dirigido por Kobayashi sensei. No se vieron los típicos Ichi-Ni-San-Shi que empleamos habitualmente, sino en su lugar ejercicios de estiramiento tranquilos y relajantes: empezamos estirando los brazos hacia arriba, piernas, rodillas, caderas, hombros y dedos de los pies y cuello al final. Con su voz suave nos fue guiando sin parar un momento y desde ese instante ansta que acabó el seminario se nos pasó el tiempo volando, bajo el “hechizo Kobayashi”…

El tema del seminario era, obviamente, Kendo femenino, y lo que nos enseñó se puede resumir en dos puntos:

1. Las mujeres kenshi no tienen fuerza muscular en el estómago.

2. Las mujeres kenshi no tienen los mismos procesos de aprendizaje que los hombres kenshi.

Estos son nuestros puntos débiles si nos comparamos con el kendo masculino. Así que necesitamos superarlos siguiendo estos dos pasos:

1. Necesitamos aceptar estas diferencias.

2. Necesitamos trabajar más, especialmente el entrenamiento mental.

Lo primero que hicimos fue intentar mover los brazos de forma muy diferente a la que estamos acostumbradas. Llamaré a este ejercicio el método Kobayashi.

Método Kobayashi: men grande

Este ejercicio implica hacer estiramiento de brazo primero sin shinai, juntando las palmas de las manos, y elevando las manos hacia atrás de manera que las manos den en la base de la nuca. Nos indicó bajar las articulaciones del codo (no debíamos estirar el tríceps al subir el codo, como hacíamos automáticamente casi todas, sino relajar el tríceps, bajando los codos tanto como nos fuera posible). De esta forma se liberan las articulaciones, aunque parezca muy incómodo al principio.  Esto permite liberar las articulaciones de los hombros. Después, al bajar los codos, dejamos que las manos bajen de forma natural al mismo tiempo, empleando los codos como eje de palanca. Volvimos a este ejercicio varias veces durante el seminario, con algunas variantes. Su propósito final es aprovechar al completo la articulación de los codos. La sensei nos explicó que debíamos tomar como longitud de la espada desde la punta del shinai hasta la articulación del hombro izquierdo; no creer que la espada se acaba en la tsuka o en punto de agarre con la mano izquierda, como muchos erróneamente creen.

La sensei tamién  puso énfasis en la necesidad de levantar el estómago y mantenerlo arriba mientras los brazos suben y bajan y los pies van adelante y atrás. Necesitamos apretar el estómago, de manera que el core no se ande moviendo arriba y abajo. Esta es la forma en que nuestro “débil”  vientre puede permanecer tenso e ir fortaleciéndose. Y haciendo esto conseguiremos un kiai penetrante: nos dijo que un kiai débil viene de un estómago flojo. El kiai debería sonar como si se lo arrojáramos al oponente. Necesita tensión, velocidad y definición.

Estuvimos repitiendo los suburi con el método Kobayashi bajo su supervisión y al final hicimos unos cien suburi, de diez en diez, y nuestros kiais fueron subiendo progresivamente.  No sólo su volumne, sino la calidad de estos: en palabras de la sensei, es importante de dónde sale; el kiai debe nacer en el bajo vientre y no deberíamos retenerlo.

Cambio de manos

No era la primera vez que yo cambiaba la smanos en el suburi, pero la sensei nos dio una buena razón para hacer este ejercicio.

Uno de los propósitos principales de este ejercicio es liberar las articulaciones de los hombros. La mayoría de nosotros somos diestras: la sensei nos explicó que siempre que cogemos cualquier utensilio es la mano derecha la que asume el control automáticamente. En kendo, esto puede suponer una desventaja. Al coger el shinai con la mano izquierda hacia la tsuba y la derecha hacia el kashira, el brazo izquierdo se mueve de forma natural, gracias al método Kobayashi. Al volver a cambiar las manos al agarre normal, el brazo izquierdo permanece suelto (gracias al ejercicio). Todas las asistentes pudieron comprobar su utilidad.

Suburi de pies planos [lit. otra traducción posible es “arrastrando los pies]
Como este, Kobayashi sensei nos propuso unos pocos ejercicios “de prueba”, y ninguna objetó a hacer cosas nuevas con ellas. Pero este en concreto es un poco tabú en el trabajo de pies en kendo: la sensei no obstante nos animó a utilizarlo y a todas nos resultó especialmente útil para mejorar el hiki, especialmente en las kenshi que tienden a elevar demasiado su talón izquierdo, lo cual ralentiza demasiado los pies de hiki y el golpe desde kamae. Así que, aunque sea un tabú, no intentarlo puede ser tan malo como no saber por qué es un tabú.

Girar a ambos lados (Omote/Ura Sabaki)
Durante los ejercicios de men, la sensei nos indicó a menudo que en posición de motododachi se puede aprender tanto como en kakarite, el turno del atacante.

Uno de los ejemplos donde el motodachi puede contribuir es para girar a los dos lados: el motodachi puede aprovechar para trabajar esto siempre que sea posible. Mencionó también que el nivel de fuerza varía según la dirección del giro. Girar por Ura (sentido de las agujas del reloj) fortalece tu posición ya que es el giro que se acopla naturalmente a los movimientos específicos del kendo. Necesitamos entonces ser capaces de girar también por Omote (contrario a las agujas del reloj), el cual ejecuta automáticamente todo el mundo al recibir men.

Apuntó además la sensei que el trabajo del motodachi al recibir los cortes de kakarite deben incluir toda la secuencia de movimientos: golpear, pasar y girar de vuelta. Motodachi nunca debería esperar a acabar toda esta secuencia para estar preparada para recibir el siguiente golpe. Debería estar lista para el siguiente golpe antes de que Kakarite prepare el suyo. Este pequeño hábito cuenta mucho cuando se ha estado haciendo ejercicios durante mucho rato, o por ejemplo cuando después de todo un año de entrenamiento intentso un kenshi parece no haber hecho progresos. Puede que esto tenga que ver con una falta de atención (y de intención) durante su trabajo como motodachi. Así que siempre hemos de asumir kamae antes de que nuestra kakarite esté lsita para su siguiente ataque.

Las dos horas de sesión se nos pasaron enseguida, con tantas cosas nuevas.

Segundo día. Sábado 9 de junio: mañana y tarde

El comienzo del segundo día del seminario fue muy suave. Era un día soleado, para variar. Empezamos cómodamente a las diez.

Para este día no contábamos con invitados varones, excepto Dave Young, un miembro del Kodokan que ayudaba con las inscripciones. Unas pocas kenshis más se nos unieron desde Escocia, ya que desgraciadamente carecían de transporte para poder llegar a la sesión del viernes.

Empezamos con un calentamiento suave, estilo Kobayashi de nuevo, y seguimos con los suburi grandes que nos había enseñado, manos tocando la base de la nuca. Kobayashi sensei nos mostró cómo suena un suburi utilizando un bokken: sobre otro bokken puesto horizontal, pudimos escuchar claramente la diferencia entre un golpe nítido y fuerte y un segundo flojo y sordo. La sensei explicó que el golpe del bokken dependía del uso del tríceps, y este músculo también es más débil en la mujer. El golpe nítido era más correcto, así que ya sabemos que hay que fortalecer nuestro tríceps para hacer los golpes correctos. Nuestro foco, de nuevo, se ponía en superar nuestras debilidades.

Ayumi-ashi

Para familiarizarnos con qué pie mover primero, la sensei nos demostró un ejercicio de ayumi ashi, y después contó derecha-izquierda en números impares, de forma que terminamos el desplazamiento con el pie derecho. Hacia atrás contamos izquierda-derecha-izquierda-derecha-izquierda-derecha-izquierda, con la que terminamos. Nos fue guiando por los movimientos con voz muy suave, comentando ocasionalmente en qué deberíamos concentrarnos . Tiene una cálida voz, educada y solícita, pero firme cuando debe serlo como instructora.

Al punto que nuestros movimientos iban haciéndose más suaves y nos familiarizábamos con ellos,  nos pidió parar y mirarnos los pies. La sensei nos indicó que la distancia natural entre nuestros pies en ayumi ashi debería ser la que mantuviéramos en nestro kamae, ni más ni menos que esa.

Recibir kirikaeshi
Hubo varias lecciones que aprendimos como motodachi, una de ellas recibir el kirikaeshi. La mano izquierda debería mantenerse a una altura fija, incluso cuando colocamos el shinai a derecha y a izquierda, de modo que cuando vuelves a chudan para recibir los shomen tu mano izquierda no tenga que subir ni bajar. Tan sólo girar un poco para que el shinai vuelva a su horizontal. La altura de la mano izquierda de Motodachi debería permanecer siempre en una posición fija durante el kirikaeshi.

Igualmente, cuando recibimos el kirikaeshi de un principiante o un junior, deberíamos atraer sus golpes como si les acogiéramos. Nunca tratar de recibirlos con fuerza o echarlos hacia atrás con los brazos. Por otro lado, al recibir kirikaeshi de una persona muy fuerte, deberíamos aprovechar la oportunidad para aprender tenouchi y recibir sus golpes como si como si los devolviéramos [striking back en el original] con fuerza. Hay diferentes formas de recibir un kirikaeshi y siempre debemos tener en cuenta de quién lo recibimos. Nos mostró la sensei ambas formas de hacer el ejercicio.

Kirikaeshi de nueve kaeshi
El kirikaeshi favorito de Kobayashi sensei es Kyu-hon Gaeshi, kirikaeshi de nueve golpes, en el que Kakarite lanza el men inicial, una serie de nueve men a derecha e izquierda, y y dos menes uno por Omote y otro por Ura (con motodachi girando por omote y ura también).

Nos explicó cómo usar el espacio, y gracias a las dimensiones del dojo, las asistentes pudieron mantener el shinai en posición al girarse, y comprobar la posición de sus manos. Normalmente lo ponemos en vertical para no dar a nadie o tropezar con algún obstáculo al girarnos.

Men grande siguiendo el método Kobayashi contra el men de… Kobayashi sensei
Con esto estuvimos más de 20 minutos, justo hasta que las profesoras del Club Hutt de Nueva Zelanda tuvieron que irse al final de la sesión matinal. Contra su deseo de hacer jigeiko con Setsuko sensei, en su lugar recibieron una buena lección de Men grande a la Kobayashi, recibiendo uno cada vez. Les indicó ponerse los kotés pero no el men. Otras cuatro participantes de alto grado se unieron a ellas, y así cuatro kenshis con suerte recibieron una clase particular de la sensei delante de las demás.

Fue impresionante… Setsuko sensei les corregía una por una mientras recibía su uchikomi, indicándoles bajar los codos, no golpear, no estirar los bíceps… “usa tus brazos como si usaras un martillo, déjalos caer, no golpees”. Ocasionalmente corregía manualmente sus posturas.

Nos corrigió también las posiciones del cuerpo y nos enseñó puntos en los que debemos concentrarnos como mujeres kendoka: por ejemplo, los músculos interiores del muslo. Ocasionalmente hizo incapié en la importancia de este músculo durante el seminario; cómo debería ser usado correctamente y cómo las piernas no deberían estar demasiado separadas en el kamae (¡llegamos a creer que podía vernos las piernas a través del hakama!). También nos mencionó que el ángulo del tobillo derecho no debería ser de más de 90 grados en el kamae. Esto debería mantener el tronco ligeramente dispuesto hacia delante. Y así el estómago se mantiene en tensión (superando nuestra debilidad).

No estoy muy segura de cómo fue para las asistentes que observaban la sesión que nos dio a las cuatro afortunadas, o si ellas vieron mejoras en nosotras. Pero el mensaje de Kobayashi sensei estaba claro: antes de que las instructoras volvieran a casa, quería que dominaran su método de manera que lo pudieran transmitir a sus estudiantes en clase.

Después, el resto de asistentes intentaron exactamente los mismos ejercicios contra las instructoras y altos grados. Fue una experiencia de aprendizaje muy intensa, y el momento álgido del seminario, ya que todo el mundo se esforzó al máximo para dominar este ejercicio, el cual parece haberse convertido en la clave de nuestro kendo. Tocar la tsuka, cambiar las manos, recuperar las manos y acto seguido koté, do, koté-men y koté do. La sesión llegó a su final con un uchikomi geiko continuado.

Kihon Keikoho
La tarde comenzó con los ejercicios de bokken del Kihon Waza Keikoho. Nos pusimos todas por parejas y trabajamos con la misma compañera. Casi todas nosotras ya conocíamos los ejercicios.

Setsuko [Kobayashi] sensei nos enseñó un sistema por el cual una de la pareja tiene que anunciar el nombre de la técnica antes de dar los tres pasos iniciales al principio de cada movimiento. Así se evitan confusiones y se reducen daños. También necesitamos recordar los nombres de las técnicas apropiadamente. Así que practicamos de esta manera tras la demostración inicial. Resumidamente, los puntos trabajados fueron:

  1. Kihon 4 – Motodachi bloquea correctamente el men de Kakarite
  2. Kihon 5 – Los dedos de los pies de Kakarite no apuntan a Motodachi al hacer no deben apuntar al oponente. Así, inscluso si Motodachi avanza, no se choca.
  3. Kihon 6 – No hay zanshin en esta forma por parte de Kakarite. Kakarite y Motodachi deben retroceder a distancia de shokujin a la vez, elegantemente.
  4. Kihon 7 – Ojo a la posición de los dedos de los pies, igual que en Kihon 5.
  5. Sobre todo, cada serie de movimientos debe ser demostrada y realizada correctamente. Golpe, zanshin, regreso a shokujin. Algunas formas requieren que ambos miembros vuelvan a shokujin a la vez y otras no. Necesitamos aprender correctamente todas, sin omitir ningún movimiento. Y estos deben mostrar una buena armonía entre Kakarite y Motodachi.

Por la tarde tuvimos un gokaku geiko con cinco profesoras y dos altos grados. Este fue el único jigeiko que tuvo lugar en todo el seminario. Setsuko sensei también nos habló de sus maestros Akao y Sekine sensei, que la instruyeron cuando volvió al kendo. Decía que practicaban a un nivel tal que pudieran subir medio grado el nivel de cada estudiante. Después del gokaku geiko, las cuartas y quintas danes ejercieron de motodachi para el keiko. Tres men y jigeiko de un minuto. Permanecían como motodachi un rato y después siguió el ejercicio de nueve kaeshis, el favorito de Setsuko sensei, y otros tres men. Las motodachi tenían que girar alternativamente por omote y ura: a derecha e izquierda.

Al final del segundo día, Setsuko sensei nos enseñó un ejercicio de estiramiento y relajación, que nos sirivió también para recordar cómo sostener el shinai estando en seiza. El estómago se colocaba naturalmente en posición correcta y en calma, y los hombros relajados. Repetía “meted la tripa y mantenedla ahí. Recordad este sentimiento cuando asumáis vuestro kamae”.

Y así concluyó el día 2.

Por la noche, celebramos la sayonara party en el restaurante italiano L’Artista.

Cantamos “cumpleaños feliz” unas nueve veces y alguien tocó los platillos mientras nos servían las tartas con velas. Además la TV estaba dando un partido de Italia de la Copa de Europa de fútbol. Las 30 mujeres nos relajamos y charloteamos durante toda la noche. Ninguno de nuestros valerosos maridos o novios se unió a nosotras: era como una despedida de soltera. La comida fue abudante, pero el postre… aquello necesitaba de un estómago extra para cada una. Kobayashi sensei puede decir que tenemos un estómago débil, pero al menos pueden ser muy elásticos. La charla duró hasta bien entrada la noche.

Día tres. Domingo 10 de junio. Sesión de mañana

Trabajamos el Kihon keikoho con el shinai, haciendo fumikomi. Los puntos importantes fueron:

  1. Kihon 2 – renzoku-waza, tales como koté-men, han de ser hechos sin acelerarse, ya que entonces comprometemos nuestra postura. En kihon siempre debemos intentar hacer el ejercicio correctamente, con posición apropiada. Siempre. También las motodachi deben abrir correctamente.
  2. El agarre del shinai y el uso de la parte inferior del cuerpo deben ir mejorando para mejorar también la coordinación y en definitiva mejorar nuestros cortes. Trabajamos tsuki sobre el mune del do (shokko) usando sólo la mano izquierda, sin usar el brazo en ninguno de los cinco tsuki. Las series de cinco pueden ser fatigosas para las kenshi. Este ejercicio nos sirve para recordar que tenemos menos músculo que los varones, que no suelen tener ese problema.

Nota: El profesor de Setsuko sensei, Akao sensei, estudió con Sasaburo Takano, que formó parte del Comité para el Kendo No Kata. Así pues, Setsuko sensei fue instruida en el riai [relación entre teoría y práctica] de los kata de primera mano. Setsuko sensei nos explicó que los kata de kendo cambian de cuando en cuando, pero que ella fue instruida para seguir tanto los cambios como el corazón del kata, que no cambia nunca.

Hubo algunas explicaciones más sobre kendo femenino, de nuevo sobre la fuerza del tríceps y por qué muchas de nosotras no podemos mantener los dos brazos en la posición correcta y los bajamos demasiado al dar el golpe. Nos indicó qué músculos deben asumir la responsabilidad de mantener la espada en su posición al golpear, pase lo que pase con el punto. Nos habló de la importancia de tener fuertes los músculos interiores de los brazos y de aguantar ante cualquier fuerza que nos llegue del exterior. Aguantar incluso diciendo palabrotas: Nanikuso! (¡madición!)… añadiendo la sensei “dusculpa mi lenguaje” cada vez que lo decía.

… y para conseguir todo eso tenemos que fortalecer el estómago. La demostración de Kobayashi sensei en esta materia fue tan fuerte y convicente como encantadora.

Similar al men grande a la Kobayashi, ejercitamos kote-men y kote-do. En los ejercicios de kote, una de las assitentes rompió un cuadro, así que tuvimos que parar hasta haber recogido todo y poder seguir con seguridad. Después continuamos con uchikomi con las profesoras y las motodachi.

Cuando las profesoras se retiraron, se eligió a nuevas motodachi entre las cuartos danes, que hicieron Ai-Men con el resto de los grupos a ritmo de taiko para trabajar el timing. Le siguió un minuto de gigeiko. Continuamos con este ejercicio hasta la última parte, con el ejercicio de nueve kaeshis y tres veces men. Las motodachi recibieron los kaeshi de todas.

Y eso fue todo. Hicimos fila por última vez y nos quitamos el men, mientras la sensei nos impartía el último ejercicio de relajación con su cálida y tranquila voz. Fue como envolvernos en una madriguera plácida y cómoda.

Kobayashi sensei terminó diciendo “esto es todo. Aquí acaba el seminario”. Se oyó un “oh no…” en varios idiomas.

Setsuko Kobayashi nanadan kyoshi nació en 1938, la mayor de las cuatro hijas del maestro de kendo Tessui Yaginuma, en Tokio, en el dojo Kodogikai. Se inició en el kendo en 1943, a los cinco años, de la mano de su padre. Partició en la primera exhibición de kendo femenino del Campeonato de séptimos y octavos danes de 1960, en conmemoración del nacimiento del príncipe Naruhito. En 1962 ganó el primer campeonato nacional de kendo femenino y también el año siguiente. Dejó el kendo de 1965 a 1975, año en que regresó bajo la tutela de Eizo Akao sensei, octavo dan hanshi. Tras obtener el sexto dan en 1985 comenzó a practicar en clases específicas para mujeres dirigidas por Hiyoshi Sekine (8º dan hanshi). En 1991 se convertía en la segunda mujer en obtener el séptimo dan. Ha enseñado kendo a chicas y mujeres en Akiruno (Tokio) y a sus 75 años sigue participando en los festivales de Tokio y el Kyoto Taikai, a los que asiste desde hace décadas. "Cuando lo que enseño no se corresponda con lo que hago, entonces será el momento de retirarme". (Fuente: Kodokan)

Dio un discurso final y me agradeció la organización de un magnífico seminario para todas las mujeres kendoka, ya que era una ocasión insólita poder juntar a tantas de nosotras, en un espacio propio.

Llegó mi turno de agradecer a la sensei el primer viaje al extrajero de su vida con un regalo. También hubo agradecimientos para las profesoras acompañantes, Seiko Takahashi sensei y Remi Kono sensei, así como a Christiane David sensei, la kendoka de mayor rango de Europa. Su presencia en el seminario significó mucho para nosoras.

Fue muy emotivo pero también alegre para todas, y con un sentimiento de gran satisfacción el grupo se disolvió rápidamente, después de muchas fotos, muchos agradecimientos y muchos adioses. Unas pocas mujeres se quedaron a ayudar a recoger el dojo, que estaba todo manchado del azul del kendo.

Preguntamos a Kobayashi sensei si su método era bueno para los varones kenshi, ya que algunas de las asistentes también enseñan a hombres. Kobayashi sensei confirmó que es bueno para todo el mundo, pero que el hombre kendoka tiende a aprender con más rapidez.

La última pregunta que le hice a sensei fue qué concentrarme en practicar hasta que volviéramos a vernos. Me dijo que es importante tratar de darle sentido a la práctica, y relacionar lo que nos había dicho durante el seminario y lo que nuestros instructores nos enseñan. Aunque las dos cosas parezcan opuestas, necesitamos tratar de superar ambas. Nos bueno creer que tu profesor se equivoca por lo que te hayan enseñado en un seminario: “todos trabajamos por el mismo objetivo, sólo que puede haber caminos diferentes”. Me quedé satisfecha con reflexionar sobre esto.

Las 38 asistentes en total consiguieron el record de personas reunidas para un seminario en el Kodokan. Incluyendo a las instructoras, había 41 personas practicando en el evento desde las kyu hasta séptimos danes, de los 17 años a los 74 de la mayor. Todas trabajaron duro y gracias a Kobayashi sensei, en un ambiente fantástico.

Le agradecemos mucho a Alice de Nueva Zelanda que llevara en su coche a las maestras durante su estancia; a las miembros del Kodokan Mituru, Durba y Hannah de Gales, y a Daisy del Imperial College por ocuparse de las maestras en el dojo. También a las miembros del Kodikan Masami y Carmen, por ayudar con la limpieza cada día y ocuparse de las kenshi extranjeras; y a los hombres del Kodokan Peter y Davi, y a Tomoko, lesionada, por ayudar con el listado de inscripciones. A Dee por buscar los regalos de Stoke y a Asun, de España, por ocuparse de las profesoras en el restaurante. Y a todas las que ayudaron, de tantas maneras, a facilitar el seminario.

A nuetros patrocioandores BKA, y al Kodokan, gracias por hacerlo posible.

Y por último, mi más sincero agradecimiento a Paul Budden, fundador y director del Kodokan por su apoyo y su tremenda disposición durante la preparación del seminario.

Mis pensamientos por encima de todo van a Hiroshi Ozawa sensei, que nos presentó a Kobayashi sensei en julio de 2011 durante su seminario de kendo en Reino Unido. Estaba escribiendo un artículo sobre kendo femenino y su futuro para la revista Budo. Si su apoyo y su guía, este seminario no habría existido.

Gracias también a Paul que nos llevó al palacio de Windsor, para ver su cambio de guardia el martes: en realidad es un acontecimiento mayor y más impresionante que el de Buckingham, y así pudieron las maestras dejar el Reino Unido con un placer que sustituyera a las decepciones de sus primeros días.

Espero poder recibir a Kobayashi sensei el próximo año y poder encontrarme cada vez con más mujeres kenshi.

Kazuyo Matsuda
Organizadora del Seminario de Kendo Femenino 2012
6th Dan Renshi
Líder del Club
Kodokan Kendo Club

Setsuko Kobayashi nanadan kyoshi nació en 1938, la mayor de las cuatro hijas del maestro de kendo Tessui Yaginuma, en Tokio, en el dojo Kodogikai. Se inició en el kendo en 1943, a los cinco años, de la mano de su padre. Partició en la primera exhibición de kendo femenino del Campeonato de séptimos y octavos danes de 1960, en conmemoración del nacimiento del príncipe Naruhito. En 1962 ganó el primer campeonato nacional de kendo femenino y también el año siguiente. Dejó el kendo de 1965 a 1975, año en que regresó bajo la tutela de Eizo Akao sensei, octavo dan hanshi. Tras obtener el sexto dan en 1985 comenzó a practicar en clases específicas para mujeres dirigidas por Hiyoshi Sekine (8º dan hanshi). En 1991 se convertía en la segunda mujer en obtener el séptimo dan. Ha enseñado kendo a chicas y mujeres en Akiruno (Tokio) y a sus 75 años sigue participando en los festivales de Tokio y el Kyoto Taikai, a los que asiste desde hace décadas. “Cuando lo que enseño no se corresponda con lo que hago, entonces será el momento de retirarme”. (Fuente: Kodokan)

Los miércoles pop: too close

No sé si Too close podría denominarse un hit, pero desde luego ha sido una de esas canciones que empiezan a sonar, las ponen en el anuncio de Internet Explorer 9 y  LO PETAN. Al menos en el Reino Unido: casi cuarenta millones de clicks tiene el vídeo.

Puristas, no se ofendan todavía y guarden hasta haber leído un poco más. En una entrevista para el Huffington Post de julio de 2012, Clare manifestaba con total honestidad por qué esta ensalada de guarrazos, brincos y saltos mortales:

Me and a friend of mine were discussing samurais and he really wanted to put like samurai’s cutting each other up in the music video. But the budget wouldn’t stretch so we had to settle with kendo fighters instead. I think samurais with swords slopping off pieces of each other would have been much more entertaining. But, you know, budget and viewer discretion can never be guaranteed.

Más adelante Clare especula sobre la identificación de “lo samurai” con el conflicto, que es de lo que asegura trata su tema. Yo no consigo identificar tal conflicto y no escucho más que un no-eres-tú-soy-yo de cuatro minutos. Más atractivo para estos miércoles pop es por qué samurai significa para ellos acrobático: este mashup de Wushu, Juyo y béisbol tiene poco que ver con la esgrima japonesa.

Lo interesante es que dos practicantes de kung fu habrían conseguido una espectacularidad marcial perfectamente apropiada para un vídeo como este. Sin embargo Clare y su amigo (al que presumo Ian Bonhôte, director del clip) querían samurais. ¿Por qué? El samurai de la cultura popular se identifica con la muerte. Ante los ojos de los occidentales contemporáneos el vínculo del honor bushi con el suicidio era de tal fuerza que, si de estos occidentales (y de sus equivalentes mishimas) dependiera, para cuando el Comodoro Perry desembarcó se habría encontrado Japón vacío.

Aunque Clare no lo confiese, era la muerte lo que estaban buscando. Muerte violenta (exageradamente violenta) en medio de las ruinas de los Docklands para representar la muerte de una relación en ruinas; más aún, matar la relación antes de morir asfixiado.

Curiosamente, el clip ha tenido muy mala aceptación y no de parte de la comunidad kendoka, que se lo ha tomado con bastante salero. Los fans y la crítica musical destacan la inoportunidad de los luchadores y su nula relación con la letra. Incluso algún crítico ha llegado a intuir la poca gracia del combate.  Nada que ver con el cuidadoso, sugerente y pícaro trabajo de los pobres DelaVega hace casi diez años, que paradójicamente recibió mejor respuesta fuera del kendo. Al menos hemos aprendido a relajarnos y hacer nuestros mashups:

“No imagino mi vida sin Budo”. Hablando con Fay Goodman

En el segundo post de este blog, en vísperas del Campeonato de Europa de Iaido, colgué un vídeo de Fay Goodman sensei. Gracias a la gestión de mi profesor Santiago Velasco conseguí intercambiar una serie de correos con ella y le propuse esta entrevista, que espero sea la primera de muchas más.

Fay Goodman es Séptimo dan Renshi en Muso Jikiden Ryu Iaido y Octavo dan en Shinto Ryu. Actualmente se dedica a la enseñanza de Iaido y Jodo a tiempo completo en su propio dojo, Masamune, en Birmingham. Es artista, diseñadora de joyas, productora musical y documentalista, y dirije su propio estudio, Goodmedia.

Fotografía de Fay Goodman Nanadan Sensei en su Iaido Dojo, Masamune, en Birmingham, UK

(c) Fay Goodman – Masamune Dojo

Según tengo entendido, su relación con el Budo comenzó a través del Karate. ¿Qué edad tenía entonces?

Empecé a los 15 años, en un sistema llamado Shodin Tao, que incluía Karate Shotokan como base principal, y otros sistemas como el Taekwondo. De ahí empecé a estudiar formas puras como Aikido o Shukokai Karate. Era muy bien sistema. Llegué al Iaido a través de uno de mis compañeros de Shodin Tao.

El Shodin Tao es un arte marcial mixta creada en 1964 por el instructor del SAS Alan K. Hunt, que se practica fundamentalmente en Reino Unido y Francia.

¿Le resultó difícil compaginar Karate y Iaido mientras los practicó al mismo tiempo? ¿Qué equilibrio tuvo que hacer entre ambas prácticas?

Al haber estudiado y practicado ya varias formas puras, empezar a hacer Iaido se sentía como una evolución natural: llegué al Iai por casualidad, como he dicho. Nunca había oído hablar del Iaido, así que no estaba buscándolo. Me fascinó y me involucré totalmente en el aprendizaje de este arte tan bella: la primera etapa no fue fácil, fundamentalmente a causa de un sable muy pesado que no me convenía, pero ¡fue un gran inicio! Me di cuenta de que el Iaido se adaptaba muy bien a mis otras prácticas y me proporcionó una buena base.

Por otro lado, tanto Karate como Iaido son Budo. ¿Cómo se relacionaba una práctica con otra? ¿Ha podido con los años aplicar principios del Karate al Iai (o viceversa)?

Interesante pregunta. Todas las Artes Marciales, si se enseñan correctamente y se estudian con dedicación, son muy beneficiosas tanto para la mente como el cuerpo y el espíritu. Personalmente, trato el Iaido por separado en tanto su aproximación, su sentimiento y actitud son únicas: llevamos una espada y trabajamos para ser uno con la espada (de la misma manera que trabajamos para unir la mente, el espíritu y el cuerpo).

Cuando hago karate, utilizo mis movimientos y mi energía interior para defenderme y atacar utilizando mi propio cuerpo. El equilibrio es distinto, con eje de gravedad bajo, los pies bien firmes en el suelo. El Aikido, por otra parte, tiene movimientos fluidos en las partes superior e inferior del cuerpo, mientras que el centro se mantiene fuerte. La gente que conozco que llega al Iaido desde el karate suele adaptarse rápidamente a las posiciones _aunque tienen que trabajar su talón trasero_, pero sus cortes son, habitualmente muy duros, con mucha fuerza. Los practicantes de Aikido suelen cortar mejor, ya que aplican los principios de suavidad y fluidez. Sin embargo, les cuesta un poco más dar con la postura correcta.

Todavía disfruto practicando sistemas mixtos, ya que puedes obtener lo mejor de cada mundo, siempre que se respete cada arte en su identidad y con sus fortalezas particulares.

¿Está ahora concentrada en el Iaido?

Sí. Creo que Iaido y Jodo son ahora mi objetivo principal, pero siento que es importante para mí continuar practicando otras artes, especialmente si tienes en cuenta aspectos como la defensa personal o el ejercicio físico.

The Practical Encyclopedia of Martial Arts

Portada de The Practycal Enciclopaedia of Martial Arts (ed. 2004)

¿Cuándo empieza uno a enseñar? Usted no es sólo sensei, también es una divulgadora: ha escrito varios libros y dirigido un documental sobre Budo. ¿Siempre tuvo la divulgación o la enseñanza entre sus objetivos?

Practicar artes marciales, y en concreto la práctica del Iaido, me ha dado muchísimo. No puedo imaginarme mi vida sin la belleza de las artes que practico. Hacerme profesora fue un proceso natural, y en efecto, podemos dar mucho de nosotros cuando ayudamos a los niños (o a gente de cualquier edad) a hacerse una idea de lo que les espera si practican: les dará confianza, autoestima, agilidad, forma física disciplina y concentración… ¡sólo para nombrar unas pocas cosas!

Hábleme de su escuela, el Dojo Masamune. ¿Cómo empezó todo?

Estaba estudiando Iaido en Birmingham y acabé totalmente sola: la gente empezó a mudarse o dejaron de entrenar por motivos de salud. Para mantener el dojo en marcha, decidí abrir yo misma una escuela y ver qué pasaba. Yo ya estaba enseñando Shinto Ryu (que es mi sistema mixto de Karate, Aikido y Jujutsu) junto a mi hermano Clive, así que enseñar Iaido parecía la progresión natural.

Además de instructora y divulgadora, Fay sensei es artista. Tiene su propia compañía de producción musical y documentales, Goodmedia, a través de cuya obra la conocí yo. Ha dirigido el documental Lady Samurai (que sigue el proceso de su examen de séptimo dan en Japón) y producido otro, Black Belt, que está disponible online.

¿Cómo empezó Goodmedia?

Goodmedia se constituyó en 2003, pero no empecé realmente a desarrollar la compañía hasta 2007: había dejado mi trabajo para cuidar de mi madre y dedicarme al cien por cien a mi propia empresa. Me sentía muy cómoda dirigiendo documentales y produciendo música. La música es mi primer amor: empecé a tocar el piano y a componer a los seis años.

¿Cuáles son sus próximos proyectos después de Lady Samurai?

Lady Samurai fue un regalo para mi hermano, y si puedo continuar compartiendo mis experiencias para ayudar a otras personas, lo haré encantada.

Lady Samurai es un nombre que me puso un periodista de la revista Combat hace muchos años, después de una exhibición en Londres. Se quedó y mucha más gente empezó a llamármelo, así que no me quedó otra que asumirlo. Mi viaje a Japón para obtener el Renshi era algo muy especial, y quería que mi hermano Clive viniera conmigo. Habíamos compartido mucho ya, sobre todo como artistas marciales. Sin embargo, él estaba muy enfermo y desgraciadamente pronto moriría. Así que quise grabarlo todo para él, para que pudiera ser parte de mi experiencia. Sentía también que ojalá aquello pudiera animar a otras personas a seguir su corazón y sus sueños, y creer que nada es imposible. A posteriori, experimentar todo aquello no fue fácil, pero descubrí quiénes de mi entorno estaban auténticamente a mi lado, y por ello estoy extremadamente agradecida.

Hablando de Lady Samurai. En mi vida como kendoka he vivido y presenciado algunas situaciones de, ya que no discriminación, sí cierto paternalismo hacia las mujeres kenshi; y me gustaría saber si ha pasado por algo semejante.

Esta es una cuestión interesante, de la que se podría hasta escribir un libro: de hecho, hace tiempo empecé un libro sobre el tema, y quizá sería hora de terminarlo. Sé a qué te refieres, y lo entiendo completamente. No es fácil, y he tenido que aprender una lección muy importante sobre dejar estar las cosas, mostrar compasión hacia cualquiera con quien entrene o a quien enseñe. He pasado por momentos difíciles, que me entristecen todavía cuando pienso en ellos, pero del mismo modo he tenido apoyos y detalles conmigo de lo más inesperados, que me han devuelto la sonrisa, me han dado esperanzas, y me han devuelto la fe en la naturaleza humana.

¿Ve alguna diferencia entre las artistas marciales de hoy y las de sus días de principiante?

Había muy pocas mujeres cuando yo empecé. Durante muchos años era la única  chica: otras iban y venían, nunca se quedaban mucho debido a lo duro del entrenamiento. Cuando me invitaron a un evento de la World Martial Arts fui la única instructora presente, pero me sentí respetada y me trataron bien.

Tengo una muy buena relación con otras sensei. Hay un vínculo especial entre las mujeres budoka: una comprensión interior, y una conexión entre nosotras a través del Budo. Su apoyo y sus ánimos son sorprendentes, y tengo muchas historias que algún día compartiré. Me siento privilegiada de haber conocido a otras maestras, y haber entrenado con ellas. Ahora son amigas muy especiales, a las que respeto inmensamente.

¿Cómo ve el futuro Fay Goodman sensei? ¿Cómo le ha enseñado el Budo a afrontarlo?

El Budo es mi vida, y me ha enseñado muchas cosas. En realidad continuo aprendiéndolas cada día, y esta es la belleza del Budo: aprender sobre nosotros mismos en profundidad, si estamos en silencio un momento.

Creo que las cinco virtudes del hakama [las tablas de la parte delantera] son igual de importantes que el plisado trasero, que simboliza nuestro esfuerzo que hacemos para convertirlas en una. Estas virtudes son Honor, Humildad, Justicia, Lealtad y Respeto. He aprendido a no renunciar nunca a nada que crea que es importante y especial para ayudar a los demás. He aprendido lo importante que admitir con honestidad que nos hemos equivocado y a soltar cuando no podemos cambiar una situación o a una persona con la que discrepamos.  He aprendido humildad para aceptar mis deficiencias y a difundir la paz, la armonía y la buena voluntad allí donde pueda.

Los miércoles pop: Fudebakudo, la vía del boli de pega

Mi amigo Miguel me ha prestado el libro Fudebakudo, the way of the exploding pen. Y un libro donde puedes leer

A pesar de algunos inconvenientes legales, el Iaido es una excelente herramienta de autodefensa.

El secreto del Jodo consiste en tener siempre un palo más largo que el de los demás.

Colocado convenientemente, el tenugui puede reducir la cabeza hasta el 50%, lo cual da ventaja al kendoka de competición.

es un libro que mola. Esto es así.

fudebakudo

El volumen recopila las mejores tiras de Fudebakudo.com, que llevan publicándose desde 1993 en la revista inglesa The Cartoonist, en la sección de Deportes (lo cual es una auténtica vergüenza, pues ¿no es el noble arte del Fudebakudo una forma de vida?).

Fudebakudo: moda marcial I. Fudebakudo the way of the exploding pen

Fudebakudo: Moda Marcial

Las fotocopias fueron corriendo de dojo en dojo y en 2003 apareció el libro. Desde 2007, los lectores de otra revista británica, Martial Arts Illustrated (Martial. Arts. Illustrated. En el kiosco de la esquina. Con humor gráfico. Salivad, hispanohablantes) pueden disfrutar de nuevas tiras, además de los descacharrantes textos que desvelan los secretos de este arte milenario.

La All-Japan Fudebakudo Council (AJFC) fue fundada en Tokyo en los años 50, acto seguido de las restricciones americanas a la práctica de artes marciales. En dos años, la AJFC se había dividido en: la All-Japan Real Fudebakudo Council (AJRFC) y la International Fudebakudo Association (IFA). La AJRFC se dividió en tres grupos irreconciliables: la International Fudebakudo Council (IFC), la World Fudebakudo Federation (WFF) y la International Council of Fudebakudo (ICF).

Otra tira de Fudekabudo publicada en Martial Arts Illustrated. Samurais a caballo, katana, jobajutsu y Mister Edo

Fudekabudo: samurais a caballo

Debido a un conflicto con las sillas en el Congreso de la WWF de 1966, la ICF se fusionó con la AJRFC para crear la International Fudebakudo Council (IFC), la cual se disolvió al año siguiente en tres organizaciones: la World Fudebakudo Association (WFA), la International Fudebakukai (IF) y la Association of Traditional Fudebakudo (ATF).Unos pocos miembros de la WFA y de la AJRFC, por su parte, decidieron montar su propia institución en 1970, que sería conocida como la International World Fudebakudo Organisation (IWFO). A causa de una diferencia de opiniones en la fundación de la American Fudebakudo Association (AFA) in 1981, se crearon la AFA West Coast (AFAWC) y dos organizaciones en la Costa Este en 1986, la AFA East Coast (AFAEC) y la United States Fudebakudo Fellowship (USFF). En ese momento, unos cuantos estudiantes, hartos de política, formaron la International Fudebakudo Fellowship (IFF). Ya no existe porque se dividió así mismo en dos grupos: la Worldwide Authentic Fudebakudo Fellowship (WAFF) y la International Amateur Fudebakudo Association (IAFA). En el Congtreso de la IFC de 1990 se creó una organización paraguas llamada Association of International Fudebakudo Associations (AIFA), pero fue sustituida por la World Council of Fudebakudo Associations (WCFA), la International Federation of Fudebakudo Councils (IFFC) y la World Fudebakudo Federation Council (WFFC).

El actual Soke de Fudebakudo es Dave Whiteland, desarrollador Perl, ingeniero, aikidoka, ilustrador, guionista escritor y cabeza pensante del proyecto Beholder.

Fudebakudo es un proyecto vivo con blog, animaciones, apps y nuevas tiras. Hay capítulos dedicados al kendo, al iaido y al jodo, pero existe una buena razón para no reproducir los flamantes escaneos: los tres son okuden; vamos, que no están disponibles gratis en la web sino que son contenidos exclusivos del libro. Y si compráis el libro, que es barato, estaréis invirtiendo en el mantenimiento de este otro proyecto: The Knot-Shop Man. Cuatro novelas para niños, en edición limitada, que el autor empaqueta artesanalmente y te envía a casa; y cuyos primeros capítulos puedes leer en la red. The Knot-Shop Man is a set of four books, each describing one child's journey to tie a knot of fate. Written for smart children or thoughtful adults, it's a story-knot of adventures told with the lyricism of a folk song and the matter-of-factness of a book of knots. Like all good folk stories or fairy tales, things are simple on the surface but, if you scratch deeper, complexity bleeds through.

Así que, si queréis saber cómo consiguen los ninjas ser invisibles o si el Tao es más útil contra el insomnio que el Zen, comprad el libro, preferentemente a través de la tienda, y así contribuimos a que Amazon le siga pagando al hombre el dominio.