Y los viernes sigue el keiko: quinto interprefectural femenino

Hace dos semanas se celebró el Quinto Campeonato Nacional Femenino en Japón. Mientras algunos españoles nos dedicábamos a sudar la gota gorda en Huesca, uno de nuestros lectores de México, David Ramírez, nos hizo llegar el streamming y posteriormente los vídeos del canal Youtube de la ZNKR. He escogido la final por equipos para ver esta semana y postear aquí:

En comparación con gente que conozco, hasta ahora he visto muy pocos vídeos de campeonatos. Me resultaba difícil mantener la atención y no tratar de verlo todo, de pillarlo todo. Desde hace unas pocas semanas intento ver aquellos que me llaman la atención varias veces y tratando de ponerme en el lugar de uno de los contendientes cada vez, no sólo para seguir sus movimientos, sino para tratar de sentirlos también. Llegar a enteder qué está haciendo y (muy de vez en cuando) imaginar qué quiere hacer, qué va a hacer a continuación. Es un ejercicio difícil, pero no menos que eso que llamamos construir cuando nos toca.

Una vez que me he cansado me ha explotado la cabeza he visto los combates desde un punto de vista, trato de hacerlo desde el otro. Escojo Shiro o Aka al azar, sin pensar en quién ha ganado o no: en kendo de tan altísimo nivel, no creo que haga ninguna diferencia, al menos en lo que yo misma pueda aprender.

Hay varios momentos que he parado para ver varias veces: la diferencia en la entrada de las Senpo (min. 00:40), leer sus dos ataques desde el saludo; el hiki men final de Kurita (min. 34:00); el tsuki de Yamaguchi (min. 14:40). El diferente ritmo de cada combate en función de la ventaja, y consecuentemente de la presión. Cosas que pueden resultar algo más difíciles de ver en conjunto en los combates individuales.

Y si todavía seguís pensando que el kendo femenino es flojo, casi me callo y os ponéis a verlo.

 

Detrás del kendotour. Rostros de la Kendocampus

Dicen que lo mejor es la gente que conoces. No dicen las cuentas que hay que hacer, las listas para que todo salga bien, los madrugones extra, los viajes en coche. Son los primeros en llegar y los últimos en irse. Hemos hablado con algunos de los kenshis que organizan los cursos de verano, y esto es lo que nos han contado.

Es el curso de verano más largo (casi una semana). Es uno de los más duros del año. Es uno de los cursos internacionales más concurridos de los que se celebran en España, con participantes de todo el mundo. Y uno de los más completos: kihon, keiko, arbitraje, kata, competición y exámenes de grado. Y aunque este año se celebra por tercera vez en su forma actual, la Kendocampus de Valencia hereda una larga trayectoria de acogida y aprendizaje.

Organizar la asistencia y alojamiento de más de cien personas, la documentación de los exámenes, los alojamientos y la sayonara party llevan un ratito, más cuando ese trabajo hay que comunicarlo en tres idiomas, fundamentalmente español e inglés. La organización de una Kendocampus empieza en enero y no termina hasta después del cierre del curso, habitualmente los últimos días de julio.

Y por esta foto supe que mr. Park era mr. Eurokendo (Teresa es la chica de la izquierda)

Si bien el peso de la organización recae sobre el instructor Santiago Peydró, Teresa Valdés es uno de los rostros de la Kendocampus. Como con Paola y Huesca, mi primer recuerdo de Teresa está asociado a ésta, y aunque con los años hayamos compartido otros cursos me es imposible pensar en la Kendocampus y no verla atendiendo a gente entre keiko y keiko. Su dojo, Yoshinkai, se constituyó hace apenas dos años, pero sus miembros llevan mucho más tiempo caminando.

Por teléfono, Teresa me habla con muchísimo respeto del esfuerzo de Santi Peydró y Salva García: e-mails, agenda, documentación de exámenes. Atender personalmente a los tres senseis de Japón y al resto de senseis que llegan de Europa, organizar sus viajes y estancia y conseguir que las fechas puedan cuadrar para todos. Un trabajo que no vemos pero sin el cual el curso no exisitiría. Un trabajo que, recordemos, supone más de seis meses y que llevan a cabo junto con el entrenamiento habitual y el correr de la temporada, además del trabajo y la vida personal.

(c) Eurokendo

El Yoshinkai apoya en las tareas que pueden: muchos a pesar de las limitaciones de la vida universitaria. Teresa es la responsable de la comunicación de la Kendocampus, tarea minuciosa si tenemos en cuenta su carácter internacional. Todo va doble: dossieres, Facebook, invitaciones, e-mails… en español y en inglés. También es el enlace con el resto de dojos y kenshis asistentes en la gestión del alojamiento, y por último la organización de la sayonara party. Además de sacar un rato para resumirme por teléfono lo que significa el curso para ella y el resto del Yoshinkai:

Lo hacemos con tanta ilusión que ya ni me entero de cuánto cuesta.

Durante la Kendocampus la he visto hacer casi de todo: llevar a Denys Fedchuck (que había venido solo desde Kiev) a la playa para que pudiera ver el mar, ayudar a Young Park con los encargos, llevar y traer bogus, y ayudar a su compañera María López (otro rostro del curso) con la venta de refrescos y camisetas. También le dio tiempo a hacer combate conmigo en mi primera Kendocampus en 2011. Este año la echaré de menos: es uno de mis cursos favoritos, pero mi fascitis y mi caprichoso calendario veraniego tenían otros planes para mí.

La Kendocampus 2013 empieza esta tarde y, si sabéis lo que os conviene, no leeréis esto porque ya estaréis allí.

Otros Pueblos: kendo y el antropólogo

Crecí en los ochenta y sobreviví haciendo la grulla (literalmente) y viendo programas no precisamente infantiles en casa de mi abuela en verano. Uno que me fascinaba era Otros Pueblos, que dirigía y presentaba Luis Pancorbo. Viéndolo aprendí la palabra yanomami.

Los episodios de la serie toman por título el gentilicio de los habitantes del país o la cultura que visita. En 1983, en su primera emisión, Pancorbo presentó Japoneses. Y adivinad por dónde empezaba a contar:

Otros pueblos, de Luis Pancorbo RTVE. Japoneses (1983), kendo y kyudo

El vídeo no se puede incrustar, pero puedes verlo gratis en RTVE.es haciendo click en la imagen

Otros Pueblos pertenece a la última época de grandes producciones de TVE, la televisión pública española. Su predecesora más notable y famosa fue El Hombre y la Tierra, otro icono de mi infancia, de varias infancias antes y después de la mía. La colosal fábula naturalista de Félix Rodríguez de la Fuente buscaba narrar la vida salvaje sin el antropocentrismo que la convertía en recursos naturales. Los animales amaban, envejecían y morían como héroes de un relato emotivo y poético. Luis Pancorbo busca un objetivo similar: acercar otras civilizaciones a la nuestra huyendo del etnocentrismo. La España de los 80 acusaba (y todavía acusa) un fuerte complejo colonial que Pancorbo, junto a otros pioneros como Carmen Sarmiento o el propio Rodríguez de la Fuente, trató de erradicar con un discurso sobrio, algo distante, nunca basado en lo pintoresco sino en la búsqueda de patrones culturales y sociales. Sus protagonistas, japoneses, indios, beduinos, también aman, sufren y sienten. Difiere la forma de materializarlo.

Otros pueblos, de Luis Pancorbo RTVE. Japoneses (1983), kendo y kyudo

El kendo abre el episodio: kendo infantil, parte de una metáfora visual que monta en paralelo el esfuerzo de los niños y niñas kenshi en sus shiai geikos con el de los obreros de las fábricas, los trenes atestados y los robots omnipresentes. Un Japón en plena expansión económica que ya está invadiendo Europa y América del Norte con microelectrodomésticos y juguetes. Pasa Pancorbo por la inevitable reflexión sobre el Bushido, pero también nos hace preguntarnos por qué hoy todavía quedan madres de familia que queman incienso en la tumba de los 47 Ronin, por qué un niño de Osaka puede calzarse un bogu y sudar cinco días a la semana y a la vez jugar con el robot de una exposición, y no parecer un marciano por ello. Por qué no se hace huelga en una fábrica, y por qué un consumidor paga 3 euros por un melón y no cuestiona las condiciones de vida que equiparan la de un agricultor y un salaryman. En la flecha que lanza un maestro de kyudo (min. 40:00) Pancorbo ve un espíritu que no se quiebra ante cambios de sistema, bombas nucleares o capitalismo salvaje; que permanecerá cuando todos ellos sean episodios históricos, y que permiten al japonés saberse en medio de cada transformación. Y por el camino, describe nuestra constante perplejidad ante ellos:

Niños del año mil y niños del año dos mil. Agricultores y obreros. Pescadores y expertos en informática; insolentes y educados; militaristas y estetas; agresivos y mansuetos; valientes y tímidos; conservadores y abiertos a toda novedad; rígidos y adaptables; jugadores de béisbol y cultivadores de tradiciones milenarias. Nada y todo. Todo a un tiempo.

Al estilo de las series documentales de la BBC, Otros Pueblos continúa viva y va ya por la producción de su duodécima serie (aquí es difícil hablar de temporadas). En 1998 Pancorbo regresó a Japón para hablar de shintoísmo en el s. XXI en otro episodio, Nikko. Las primeras emisiones han sido remasterizadas por TVE y están siendo emitidas de nuevo este verano, para gozo de más niñas y adolescentes raras, y de treintañeros que hacen kendo.