Lárgame un cilindrín, kendoka

La compañía es (era) la británica Wills. Querían vender un tabaco suave y delicado como la seda. Viril como un guerrero. Lejano como el Sol Naciente. Querían vender aquello que, como la propia compañía, casi a punto de cerrar, estaba ya desapareciendo. Querían vender el Imperio.

wills cigars

Nos encontramos en este anuncio nostalgia doble. Una marca familiar que, como en España la Mirinda o los Celtas, no existe más que como icono; un elemento cultural imposible ya a todos los efectos: la publicidad de tabaco. En Gran Bretaña las restricciones comenzaron en 1970, por lo que probablemente nos encontremos ante una de las últimas campañas de la casa (máxime si tenemos en cuenta que desapareció en 1988). Wills forma parte ahora del coleccionismo vintage, y por anuncios como este se llegan a pagar cantidades importantes.

Si el whisky Suntori nos vendía un tortazo en la cabeza en forma de men, el kendoka de Wills nos vende reposo del guerrero. Una vez conquistado Oriente (porque, observemos, el tipo es lo más anglo que podían encontrar), se quita el bogu y se echa un cigarrito, que se lo ha ganado:

El kendo va más allá de cortar la cabeza de tu adversario, eso se da por descontado. El verdadero arte recae en mantener la calma, una actitud filosófica mientras cortas. Y en Will’s estamos muy satisfechos de comprobar que nuestro hombre puede relajarse y fumarse un cigarro entre combate y combate. ¿Y por qué no? Después de todo, los cigarrillos Will’s son suaves y están hechos para fumar sólo cuando te apetece, por un precio justo. […] Porque Will’s sabe para quién hace sus cigarros: pregúntale a cualquier miembro del bugoku kwai.

No tengo ni idea de qué es el Bugoku Kwai: después de un rato en Google Images mientras se enfriaba la crema de calabacín cotejar varias fotografías, he acabado concluyendo que el modelo podría ser Alan Tattersall, hoy Iaido hachi (8) dan hanshi, pues el perfil es similar. Tattersall no practica kendo, pero es representante designado en Gran Bretaña del Nippon Butokukai.

En realidad más que un Anjin san llegado a Cipango, este señor en actitud casual parece haberse calzado el bogu por primera vez y con las mismas ponerse a repartir bambú. Frente a las asunciones de Oriente por parte de otras manifestaciones publicitarias del budo, aquí nos encontramos con un conquistador. Si no puedes vencerle, únete a él. Déjate colonizar. Es más guapo, más alto, es blanco y hace lo tuyo mejor que tú. El matiz es que las colonias ya eran independientes y el mundo estaba dominado, para cuando se imprimió este anuncio, por una antigua colonia, los Estados Unidos. A lo lejos, Cipango se preparaba para su particular conquista de Europa en los 80. Su maestría es una ilusión. Puede que él lo sepa, puede que el próximo vaya a ser su último keiko. Puede que en Will’s también lo supieran, y antes de cerrar para siempre se echaron un piti.

Este post existe gracias a la generosidad de Nico, del dojo Kendo Tenerife Santa Cruz.

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Los miércoles pop: ay, como el agua, ay, como el agua

Aunque los repositorios de publicidad etiquetan esta campaña como kendo, lo que vamos a ver en este anuncio tiene más que ver con el kenjutsu. Sé de al menos un colaborador de qhQ que va a flipar, y espero un comentario airado o una sesuda disertación sobre la bonita filigrana del minuto 00:09.

Este anuncio es de finales de 2010, y forma parte de la campaña americana de Schick Hydro, una marca de cuchillas de afeitar que se comercializa en España como Wilkinsons. Ya sabéis: hydro, agua, be water my friend, mantener la quietud del alma y ser suave (guiño-guiño-codazo-codazo, chicas) venga lo que venga a darnos en la cara: ya sea un bokken, una hostieja, un viril balonazo o una noche de arrumacos.

La campaña es de la agencia JWT de Nueva York y su director es español, Daniel Benmayor. Duncan MacWilliam, a cargo de los CGI de la última entrega de X Men, es el responsable del corte con agua en ese bello plano final.

Schick Hydro Razor, fotografía de la campaña 2010, dirigida por Daniel Benmayor.

Gráfica de la campaña

De momento llevamos vistas varias apropiaciones del kendo en la publicidad, que apelan ya a lo viril, ya a lo erótico. Ambas están presentes en esta campaña, aunque el spot de Benmayor va más allá. Piruetas en el aire aparte, toca un concepto que no vemos tanto en el Budo Pop: Mushin, la mente vacía. Claridad pase lo que pase. Que nada nos toque más de lo que toca el agua. La sensación de paz sigue siendo la misma a lo largo de la campaña: ya nos golpee un guante de boxeo, un balón o la camiseta de la novia, al final sólo es agua. El monólogo interior que escuchamos durante el anuncio trata de responder, inútilmente, a la pregunta quién soy, para terminar dándose cuenta de que la respuesta es irrelevante. Soy.

Schick ya había utilizado Artes Marciales en una campaña anterior, Kung Fu Bride, en 20o1 (el año del estreno de Tigre y Dragón). En el cuarto de hora que he tardado en escribir esto todo el tiempo que he investigado sobre el director, no he conseguido saber si él o sus copies practican algún arte marcial japonesa, pero que el mensaje principal esté tan relacionado con los aspectos internos de la práctica es sorprendente. O bueno, a lo mejor no. Otra vez el mito del samurai que vive armoniosamente con la muerte, y que nos atrae como moscas. El zen como exaltación última de la virilidad.

Redondo es el placer, redondo es el sabor, redondo es el men en la cabeza que te atiza Whisky Suntory

No es un anuncio japonés, pero sí de, ejem, whisky japonés. Y en 1970 se anunciaron en las revistas norteamericanas con un eslogan muy bien elegido.

Dare to be different?

Suntory Whisky anuncio en revista norteamericana en 1970, representando a un kendoka en jodan no kamae

Conscientes de que en América iban a flipar muchísimo (más en Tennessee, cuna de famosas destilerías de sake), los publicistas de SUNTORY llevaron la apuesta al extremo.

Few men even matter the classic Japanese tradition of kendo. And no one has even come close to match the rare flavor of Suntory Royal […]. Suntory Royal is made with golden barley grown in the hills of Mount Fuji. Drink it straight, on the rocks or mixed. It’s the classic whisky from Japan.

Kendo y monte Fuji: que no queden dudas de que Suntory es genuinamente japonés. De hecho, otra publicidad del año siguiente utiliza la imagen de un luchador de sumo. Actividades con una iconografía eminentemente masculina, como el whisky. Además, el kendo aporta al anuncio un carácter que convierte el beber alcohol en una suerte de iniciación:

El investigador Brian Niva ha estudiado la historia reciente de la comunidad japonesa en EE. UU. El kendo era ya bien conocido en Estados Unidos hacia 1970, pero todavía era un deporte de nikkeis, descendientes de los inmigrantes japoneses; y de de la comunidad nipona de Hawaii. Sostiene que casos como el de Gordon Warner eran excepcionales, y que el kendo no empezó a ser practicado masivamente por occidentales hasta la década de los 80. Más aún: duurante la Segunda Guerra Mundial, los nipoamericanos desplazados en campos de internamiento tenían restringida la práctica de artes marciales. El kendo especialmente, según Niva, tenía un componente místico que, en el ambiente bélico del momento, resultaba críptico para la población blanca y ciertamente amenazador.

Nuestro kendoka whiskero arma en Jodan no kamae para aparecer más desafiante, para retar al lector (no hay huevos a echar un trago, gaijin)… y para que el shinai divida el texto de dos columnas y facilite la lectura.

La estética no tiene demasiado que ver con los colores del kendo. Los kendokas tendemos a ser sobrios, nos adornamos poco y, aunque existen, pocos se atreven a calzarse un do de colorines. Pero se trata de un anuncio de 1970, y obedece a las reglas y los colores de la publicidad de la época, como sabe cualquiera que sepa quién es Don Draper. Y no sólo en Estados Unidos, sino en Japón; o en España, donde, en vez de suntory y kendo teníamos Fundador: placer redondo y discos sorpresa.

La imagen corporativa actual de Suntory refiere mucho más a lo que los occidentales asociamos con Japón:

Original de Suntory, the art of japanese whisky

No se puede ser más zen

Suntory es también un pionero en la publicidad japonesa: fueron una de las primeras empresas en contratar estrellas occidentales para sus anuncios, y pioneros también en branded content. Suyo es el spot que rueda Bill Murray en Lost in Translation.

El original está a la venta en la siempre recomendable Estsy.com (que para quien no lo conozca es una red de venta de artículos vintage y artistas de todo el mundo).

Los miércoles pop. Esos anuncios japoneses

Foto del rodaje de Arakura, con Kara's Ji vestida de kendoka

Mira una moderna

Hay por ahí muchos posts dedicados al asombroso mundo de la publicidad japonesa. De hecho, hay hasta blogs dedicados a glosar los anuncios que tantos buenos ratos nos hacen pasar en el trabajo cuando 30 personas a la vez los postean en Facebook.

En cuanto patrimonio nacional, el kendo forma parte de la cultura popular japonesa (y también, cada vez más, de la coreana). Encontramos kendo en programas de TV, pasteles, llaveros y todo tipo de curiosidades, además de los complementos tipo para el kendoka moderno (y la kendoka moderna). Así las cosas, es natural que encontremos anuncios japoneses con algún kendoka implicado.

Y cómo no, yo me he enterado de este anuncio de implantes dentales por un chivatazo en Facebook. ¿Qué tienen que ver los implantes dentales con el kendo? No tengo ni idea: todavía no hablo japonés, aunque puedo llegar a suponer que, si te rompen un shinai en la cabeza, esta y no otra tiene que ser tu marca de dientes postizos:

Hay más. Algunas de las manifestaciones del kendo y el iaido en la cultura pop están recogidas en esta galería de Pinterest.