¡Los viernes, a la batalla! El yoroi o armadura japonesa

Por Javi Rodríguez

¿Habéis pensado alguna vez, al poneros el bogu, cómo sería caerse de un caballo con una armadura de 30 kilos, levantarse y pelear en mitad de un barrizal? Pelear a muerte, entre matorrales, raíces y piedras. Cuán diferente a hacerlo sobre la superficie estable del dojo; y aun así tropezamos, caemos y chocamos. Nuestra vida no corre peligro, pero nuestra atención y concentración deberían ser las mismas que si estuviéramos en plena batalla.

Y tras esta reflexión fruto de mis muchos tropiezos, errores y bajadas de guardia vamos al asunto de las armaduras, sin pretender en ningún momento sentar cátedra: más bien a modo de curiosidad.


¿Tú también te has preguntado cómo sería vestir un yoroi y pelear con él? esto es Yagyu shingan ryu en el Budokan (2005)

La armadura es en todo momento un reflejo de las armas usadas en combate. El armamento defensivo nace con las primeras armas, tanto defensa estática (un fuerte) como móvil (escudos, armaduras rudimentarias de huesos, pieles o corteza de árboles). En Japón, el máximo desarrollo de las técnicas de combate y armamento tuvo lugar en la época anterior al período Edo, cuando las contiendas se libraban en los campos de batalla por soldados equipados con armaduras. Tras la unificación de Japón y el Shogunato Tokugawa las batallas pasaron a librarse en las calles y castillos en forma de intrigas, asesinatos y revueltas, lo que supuso el detrimento del uso de la armadura y la evolución de las técnicas de esgrima a las más propias del cuerpo a cuerpo ligero.

Los modelos de armadura evolucionan con la cultura, la época y las armas de las que protegen. Lo que entendemos por armadura japonesa es el modelo predominante en los siglos XIII y XIV. La elección de los materiales es un factor sumamente importante en el que no sólo ingluye el grado de protección requerido sino también el clima. Japón es una región muy húmeda y los metales, que se oxidan sin un mantenimiento adecuado, no eran la mejor opción, de modo que se empleaba madera laqueada y cuero. Se conservaban mejor y además conferían mayor flexibilidad y movilidad, y consecuentemente un equilibrio entre ligereza y protección.

Incluso la cota de malla tan popular en la Europa medieval podía resultar un inconveniente en determinadas situaciones. Las armaduras occidentales  experimentaron un desarrollo espectacular entre los siglos XIV y XV, gracias en gran medida a los maestros armeros italianos (este es el modelo de armadura que perdura en el imaginario popular hoy día).

Las armaduras más pesadas las solían vestir guerreros a caballo: en la Batalla de Agincourt (1415) los caballeros que se caían de sus monturas no podían levantarse del fango ni defenderse de enemigos que portaban armaduras más ligeras.

Algunas autoridades critican el modelo de armadura encajada (atando las piezas con cordeles) usada en Japón. El Tanki Yoriakutratado sobre armaduras de 1735, dice que los encajes apretados, una vez mojados por la lluvia o la inmersión en un río, se volvían muy pesados y no se secaban con rapidez. El peso volvía a la armadura opresiva y en invierno podía hasta congelarse. Además, aunque se limpiase, no se conseguía eliminar el fango por completo, lo que daba lugar a problemas de higiene y salud. Otra de las críticas a este modelo de armadura era que los encajes podían retener puntas de flecha o lanza en lugar de dejarlas resbalar (¡así que ya sabéis, nudos pequeños al ataros el Do!)

Lo que sabemos del uso de la armadura nos llega a través de escuelas que aun enseñan a combatir con ellas, como Yagyu Shingan Ryu, Tenshin Shoden Katori Shinto Ryu y Shojitsu Kenri kataichi Ryu, y de manuales sobre cómo ponerse la armadura uno solo, cómo sentarse y moverse con ella puesta, ya que se podía prescindir de diferentes elementos según las circunstancias del combate:

  • Trepar o escalar fortificaciones.
  • Luchar en el agua.
  • Estar herido o demasiado cansado para aguantar el peso de la armadura.

Dichas escuelas basan algunas de sus enseñanzas en las técnicas de combate con yoroi, y sus estrategias tratan de aprovechar los puntos débiles de la armadura.

Donn Draeger (con yoroi) y Otake sensei practicando Katori Shinto-ryu kenjutsu kata en Hawaii. Fuente: eBudo

Donn Draeger (con yoroi) y Otake sensei practicando Katori Shinto-ryu kenjutsu kata. Fuente: eBudo

El yoroi siguió evolucionando, haciéndose más ligero y flexible, con menos trenzado; e incorporando en algunas partes metal laqueado, lo que hacía a la armadura menos vulnerable a las armas de fuego y al metal resistente a la oxidación. Durante la Pax Tokugawa el kenjutsu siguió desarrollándose y dio lugar a nuevas y gráciles técnicas. Fue en el primer cuarto del siglo XVIII cuando comenzó a desarrollarse el equipo de protección: ejemplos de esto son los onigote de Onno ha Itto ryu, o el fukuro shinai de Yagyu Shinkage Ryu (shinai recubierto de cuero laqueado). Ya en el siglo XIX se produjeron nuevos avances como la invención del yotsuwari shinai (formado por 4 láminas de bambú).

Oni gote. Esto sí que es un koté. Ono Ha Itto Ryu en el Kioto Taikai 2008 (c) The iaido journal

esto sí que es un koté. Ono Ha Itto Ryu en el Kioto Taikai 2008 (c) The iaido journal

También el Do evolucionó, reforzándose en bambú con cuero que posteriormente se lacaba. (Actualmente el coste del equipo, ya de por sí caro, se ha abaratado utilizando en algunos casos pieles sintéticas y plástico). Además en climas muy secos el bambú no resultaría una buena elección como material, ya que su resistencia se vería muy mermada. 

En cuanto a otras partes de la armadura con las que los kendokas estamos menos familiarizados pero que también se usan, en la práctica de naginata moderna (atarashi naginata) se utilizan grebas (tsune-ate/ espinilleras) como parte del equipo de protección. En la práctica actual la función de los equipos de protección es cubrir las zonas a las que atacaríamos si combatiésemos sin armadura.

Al fin y al cabo no tendría mucho sentido atacar zonas protegidas, ¿no?

Referencias:

Koryu, escuela antigua. Ed. Shinden, 2007

Secretos de los samurais. Ed. Paidotribo, 2006

Revista Desperta Ferro, nº16: “la Italia de los condotieros”. Ed. Desperta Ferro
Armas y técnicas belicas del samurai. Ed. LIBSA 2009
Kendoworld
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Hemos visto: Koryu.com

Muchos siguen convencidos de kendo equivale a samurai, cuando si atacáramos de ese modo con espadas en lugar de con bambú, el “duelo” tendría más pinta de suicidio a dos que de otra cosa y duraría poco.

Evitar esta confusión, o paliarla al menos, fue a grandes rasgos el punto de partida del Iaido moderno y el Kendo no kata. Aunque no a todos les guste reconocerlo, el Seitei Iai es una base desde la que experimentar el tener una espada real entre manos. El proceso natural suele desembocar en el aprendizaje de una escuela antigua o koryu.

Lo normal es que te acabes integrando en el koryu que ya practica tu dojo. Se dan casos de turismo marcial, pero son los menos. Muchos acabamos cotilleando los koryus de otras escuelas por debajo de la puerta, y hay algún erudito que si pudiera las aprendería todas. Es en ese momento en que la curiosidad se ve desbordada por la complejidad de las escuelas y la abundancia de ruido cuando asoma en la pantalla Koryu.com.

Koryu.com es la evolución digital de Koryu Books, una editorial independiente fundada por los budokas Diane y Meik Skoss en Nueva Jersey. Tienen un catálogo muy limitado pero exhaustivo y selecto, cuyo título más importante sea probablemente Warrior Tradition, un ensayo bilingüe sobre Katori Shinto Ryu firmado por el propio Ritsuke Otake.

Salió a la red en 1996, lo que la convierte en la web de artes marciales tradicionales en inglés más antigua en activo. Koryu.com es la evolución digital de Koryu Books, una editorial independiente fundada por los budokas Diane y Meik Skoss en Nueva Jersey. Tienen un catálogo muy limitado pero exhaustivo y selecto, cuyo título más importante sea probablemente Warrior Tradition, un ensayo bilingüe sobre Katori Shinto Ryu firmado por el propio Ritsuke Otake.

Koryu.com es más bien un repositorio: una plataforma desde la que orientarse en el conocimiento del koryu de tu dojo, o ese que has visto o del que has leído algo que te ha llamado la atención. El objetivo de los editores es ofrecer sólo información veraz; en inglés para que sea accesible a gaijines y publicada únicamente después de haber sido convenientemente investigada y verificada. Tienen una guía de las distintas Ryu ha y también artículos en profundidad. Su listado de colaboradores es impresionante tanto por su extensión como por los nombres: Dave Lowry, Ellis Amdur son quizá los más conocidos en el mundo hispano.

Su área de estudio puede parecer restrictiva cuando les visitas las primeras veces, pues sólo se dedican a las escuelas antiguas, al Koryu Bujutsu. Con todo, es un campo enorme y prácticamente virgen en Occidente.

Una pega: su arquitectura de la información no es la mejor del mundo. Entrar en Koryu.com es casi como ponerse a leer un libro, y así lo han estructurado, con textos de introducción al principio y después índices onomásticos y referenciales. Bucear, sin embargo, resulta muy difícil y en ocasiones hay que echar mano de Google. Aun con todo, es un imprescindible si quieres saber qué hay tras la próxima esquina del camino.

Hemos visto: El Budoka nº 15 y Kendo World 6.3

Son pocas, pero son. Existen publicaciones sobre budo en inglés, francés y español (¡en serio!), y existe gente que se las lee (¡te lo juro!). Y hay gente que se las lee, las comenta y luego lo cuenta aquí.

Tenéis que compraros un Kindle.

O si no, alguna de las tabletas más económicas. Un lector electrónico facilita y abarata la lectura: ahorra espacio en casa e, insistimos, costes. Gracias al Kindle que compré en marzo estoy leyendo más libros especializados y he renovado suscripciones a medios que no podía permitirme importar en papel. Uno de ellos, por fin, es LA REVISTA.

Hype

En inglés, de publicación semestral, única en su género fuera de Japón. Kendo World Magazine combina artículos de investigación, traducciones del japonés, actualidad, kihon y keiko, e investigación histórica. Acepta, y publica con gran criterio, colaboraciones de todo el mundo, con lo cual la perspectiva que obtienes de cada número es única y no ceñida únicamente al kendo japonés (lo cual estaría muy bien, pero puede que resulte difícilmente aplicable en, digamos, un dojo de Minnesota o Soria).

El último número (diciembre 2012) ofrece una panorámica histórica sobre Miyamoto Musashi, que comprende revisiones en profundidad del Libro de los Cinco Anillos y del perfil histórico real de Musashi, así como del estilo Niten Ichi Ryu y qué queda de su legado en los budokas japoneses de hoy. Resultan especialmente interesantes las entrevistas de la sección “Hanshi Says”, dedicada a citas de los grandes maestros vivos.

Pero especialmente interesantes para varios de nosotros ha sido la lectura de dos colaboraciones externas: “Kendo y Asperger”, de Charlie Kondek con la colaboración de su alumno Ted Koehler; sobre los desafíos que enfrentan instructor y alumno en su dojo de Michigan. Y  “Mujer musulmana y kendo”, una entrevista a la kenshi indonesia Happy Purnamasari.

Si nos lees desde América, te conviene adquirir la edición en papel a través de su sistema Print On Demand, aunque lo más seguro es que si nos lees desde América ya tengas tu ejemplar al lado.  La suscripción electrónica cuesta apenas diez euros. Y si eres el sabio y afortunado poseedor de un Kindle  te llevas una preview de varios artículos por la mismísima patilla.

elbudokaLa revista El Budoka, hoy El Budoka 2.0 desde que su edición en papel echara el cierre, es la revista decana de Budo y AAMM en España (y la única que sobrevive junto a Cinturón Negro). Sigue la agenda de cursos de cada bimestre y las novedades de su casa madre, la editorial Alas _responsable del Libro de Pepe_. No siempre podemos encontrar en El Budoka textos sobre kendo o iaido pero sí  sobre disciplinas poco conocidas, y casi siempre sobre Aikido y Wu Shu. Y además es gratis.

El número 15 en concreto dedica varias páginas a la espada Wudang china, una entrevista al jodoka Vicente Borondo, y dos aproximaciones diferentes a Muso Jikiden Eishin Ryu, lo cual hace aún más interesante su lectura incluso si no practicas iaido.

El primer artículo viene firmado por Marcos Sala, instructor del dojo Taiitsukan de Madrid. Un tanto academicista (y suponemos que el primero de una serie), es más bien una glosa del cuerpo de la escuela, concretamente la línea que sigue Sala, la Yamauchi Ha. Su aridez contrasta con el texto de José Antonio Martínez-Oliva, pocas páginas después. Martínez-Oliva es instructor del dojo Yusei de Murcia y practica la rama Seitokai. También es escritor y de ello se impregna por completo la presentación de su escuela. Donde Sala aporta una visión analítica y ofrece fundamentalmente datos y referencias, Oliva describe un íntimo proceso personal que culmina con la todavía reciente apertura del Yuseikan.

Poder leer ambos artículos a la par sirve sobre todo para interrogarse: cualquiera que sea el estilo que practiquemos, llegado el momento profundizaremos en nuestra práctica desde una perspectiva u otra. Lo veo a diario en mi propio dojo, en los budokas avanzados, y aunque el Budo es una experiencia profundamente personal para todos, cada personalidad lo procesa de manera diferente; lo cual resulta siempre fascinante.

Los viernes koryu: Tendo ryu

Por Javi Rodríguez

Hacia el final de una de las últimas clases de iaido, uno de nuestros profesores nos habló, no recuerdo a santo de qué, de un vídeo de dos maestras de escuela antigua practicando katas de kenjutsu, una de ellas (en el papel de Shidachi) empuñando dos sables cortos. Y alguien dijo: “Javi, a ver si lo encuentras”.

El caso es que recordaba haber leído algo sobre ese tipo de katas en el libro Koryu: escuela antigua de Ellis Amdur, y releyendo algunos fragmentos di con ello: una escuela antigua que dentro de su currículum practica Nito (manejo de dos sables simultáneamente) con kodachi.

La escuela en cuestión se llama Tendo Ryu Naginatajutsu . Una vez averiguado esto me puse como loco a buscar algún vídeo de sus técnicas, y al final lo encontré.

La creación de Tendo Ryu se atribuye a Saito Denkibo Katsuhide, que llamó a su escuela Ten Ryu, la escuela del cielo, tras un duelo con un asceta y una “iluminación”. Como muchas escuelas de esa época, Ten-Ryu contemplaba el uso de varias armas. Sus documentos más antiguos mencionan instrucciones para el manejo de la espada, otras armas, tácticas para el campo de batalla, luchas a caballo y cuerpo a cuerpo, e incluso metafísica. La escuela fue evolucionando y se dividió en varias líneas, que se especializaron en el manejo de alguna de esas armas.

Pero fue el sucesor de una de esas líneas quién eligió la naginata como arma principal a finales del siglo XIX. Su nombre era Mitamura Kengyo, y es a partir de aquí cuando la escuela pasa a denominarse Tendo Ryu, la escuela del camino del cielo. Mitamura Chiyo, su esposa, fue una destacada maestra de la escuela.

Tendo Ryu en el Kobudo Taikai 2010(C) Jeff Broderick naginatajutsu, koryu, doble kodachi contra jo. Los kata que se realizan con naginata y espada corta reflejan con sumo realismo las limitaciones de un arma tan larga en distancia corta. La practicante (o el practicante) que maneja la naginata la arroja al suelo y desenvaina con rapidez el kodachi para acabar con su oponente cuando este acorta la distancia y la naginata se vuelve ineficaz. El origen de estas técnicas es doble: por un lado la lucha cuerpo a cuerpo, en la que se empleaban armas pequeñas; y por otro la defensa femenina, consistente en clavar una daga (kaiken) a un adversario que pretendiese usar su superioridad física o técnica  en el combate a corta distancia.

Tendo Ryu en el Kobudo Taikai 2010(C) Jeff Broderick

La naginata ha estado asociada por la historia a la mujer samurai, rozando el cliché: se usó, y mucho, en batalla, pero las mujeres bushi tenían el deber de defender el hogar y la familia de cualquier agresión. La versatilidad de este tipo de alabarda les permitía encarar diferentes armas. En la práctica de hoy, aunque continúa la tradición de grandes maestras, también los hombres practican naginatajutsu, igual que las mujeres acceden a otras armas.

Se conservan 120 kata de Tendo Ryu, trabajados en parejas, con naginata, sable, kusarigama (hoz con cadena), dos sables, sable corto, naginata vs. kodachi y jo. La aproximación al jo viene de entenderlo como una naginata partida durante la batalla.

Los kata que se realizan con naginata y espada corta reflejan con sumo realismo las limitaciones de un arma tan larga en distancia corta. La practicante (o el practicante) que maneja la naginata la arroja al suelo y desenvaina con rapidez el kodachi para acabar con su oponente cuando este acorta la distancia y la naginata se vuelve ineficaz. El origen de estas técnicas es doble: por un lado la lucha cuerpo a cuerpo, en la que se empleaban armas pequeñas; y por otro la defensa femenina, consistente en clavar una daga (kaiken) a un adversario que pretendiese usar su superioridad física o técnica  en el combate a corta distancia.

Como se puede ver en el vídeo se practican kata muy interesantes con dos sables cortos y con jo. En este caso no entendido como bastón, sino como el asta de una naginata.

Referencias:

Koryu: escuela antigua. Ed. Shinden, 2007. Como decía antes, un libro muy interesante. Incluye fotos de maestras de Tendo ryu practicando katas con dos sables e incluso explicando cómo luxar el codo de un oponente para que no pueda escapar mientras se acaba con él. Además de algunos fragmentos de opinión de Abe Toyoko sensei , una de las maestras más fuertes de esta interesante escuela y gran budoka.Koryu: escuela antigua. Ed. Shinden, 2007. Como decía antes, un libro muy interesante. Incluye fotos de maestras de Tendo ryu practicando katas con dos sables e incluso explicando cómo luxar el codo de un oponente para que no pueda escapar mientras se acaba con él. Además de algunos fragmentos de opinión de Abe Toyoko sensei , una de las maestras más fuertes de esta interesante escuela y gran budoka.

Los viernes geik… kata: el espíritu del Judo

Por Javi Rodríguez

Después del seminario de Tenshin Shoden Katori Shinto Ryu, al que asistí con Saki y más compañeros, sentí curiosidad sobre las técnicas de combate con armadura (yoroi). Mientras buscaba información, recordé que en Judo se practicaba al menos un kata cuya idea era la de combatir con el yoroi puesto (aunque en la práctica durante la realización del kata esto no ocurra). Así que encontré la información sobre dicho kata y de paso el video con la demostración del maestro Jigoro Kano, fundador del Kodokan Judo.

El Koshiki no Kata (formas antiguas) representa la transición del jujutsu tradicional al judo. Tal como se practica hoy día es la forma transmitida por el maestro Likubo, de la escuela Kito Ryu, a Kano. La escuela se caracteriza por el estudio de técnicas de proyección y bloqueo de articulaciones, la mayoría de las cuales se ejecutan con yoroi.

El kata consta de dos partes (omote y ura). La primera parte es la que puede verse en el vídeo:  consta de 14 movimientos, ejecutados despacio. Uke y Tori son dos samurais que combaten con pesadas armaduras. Los movimientos, que aquí parecen pesados y rígidos, dentro de una armadura constituyen el máximo de flexibilidad y agilidad.

La segunda parte representa la exaltación tras la batalla: los samurais, liberados de sus armaduras, ejecutan en perfecta armonía y sin pausas una secuencia de siete movimientos.

Antiguamente este kata encerraba buena parte de la belicosidad del jujutsu, como ocurre también con el kime no kata. Si se examina el primer movimiento del kata en el que Tori se limita a proyectar a Uke hacia atrás, antiguamente se practicaba de tal forma que Tori parecía romper la columna vertebral de Uke con su rodilla izquierda, pero ésta no es la forma practicada en la actualidad. Muchos maestros, incluido Jigoro Kano, consideran que buena parte del judo moderno está inspirado en este kata. El maestro Kano la consideraba el espírutu del Judo.