Cinco pensamientos antes de un examen

Después de tanto tiempo desaparecida por esto lares hago una aparición estelar antes de que algún proyecto me secuestre. Y es que este fin de semana es el V Campeonato de España de Iaido: mi curso número… X (ya no los cuento); mi examen de Shodan, que es en realidad el segundo examen de iaido que he hecho en mi vida… ¡debería estar de los nervios!

Todavía recuerdo mi primer examen (en mi primer Huesca de paso sea dicho) cuando llevaba algo menos de un año en el dojo y mis compañeros hacían apuestas sobre el grado que me darían, y decían que si no lo sacaba me dejarían de hablar. Eso eran ánim0s. La noche de antes me iba pronto a la cama por eso de que al día siguiente me examinaba y habría que descansar… hasta que me pillaron por banda y me dijeron: “de eso nada: ¡a trasnochar!”

Cuando hablamos de Huesca hablamos de ESTO

Pero volvamos al presente y centrémonos en el examen, que por cierto, ya no puedo retrasar más. No puedes quedarte eternamente en una categoría de grado en iaido si quieres competir. Y empiezas a pensar, aunque no quieras. ¿Qué ropa me voy a poner? ¿Cómo me voy a peinar? ¿Qué brebaje habrá traído esta vez Villa? ¡Que no es una chorrada! La presencia es muy importante para un iaidoka, ¿que no? (eso ponía en el Hagakure xD)

Bueno, y ahora que nadie sigue leyendo esto… también piensas otras cosas. Esas que siempre dices que no piensas, que estás muy relajada y todo eso.

1.- Técnica: Recuerda, esto no es competición. No te precipites, tienes TODO el tiempo del mundo, pero con fluidez y sin recrearte demasiado.

2.- Kata: ¿Sale tu kata preferido? Crécete. ¿Sale tu peor kata? Relájate, visualízalo, hazlo despacio y lo mejor que sepas.

3.- Reiho: la clave para los nervios. Respira, cálmate, no pienses, sólo hazlo como siempre haces.

4.- Metsuke: ¡No te olvides de la mirada! Eso de cortar a lo loco aquí no se prima.

5.- Saya Biki: ¡Esa mano izquierda, demonios! ¿¡Qué pasa, que te quieres cargar la saya? [y no miro a nadie] Tira bien fuerte para desenfundar y ejecutar bien el corte, como si de una cobra al morder se tratase.

No son precisamente pensamientos, pero son cosas que tener en la cabeza antes de entrar al shiai. Sólo pienso que todos nos sentimos igual en cierta medida cuando pisamos el tatami y vemos que se acerca La Hora; unos están nerviosos, otros sólo tienen ganas de que todo acabe; incluso hay otros que sólo piensan en irse a la cama a pasar la resaca ;). Pero te salga bien o mal nada va a cambiar. Mañana será otro día en el dojo entrenando.

… y como no hay viernes sin vídeo, si asistís al Campeonato de España podréis ver en vivo cosas como esta.

Anuncios

He suspendido un examen. ¿Ahora qué?

Recién estrenado como bloguero, Raúl Megido Andrés Sánchez ha accedido a compartir con nosotros algunos de los posts de su bitácora personal, Reflexiones de un kendoka. Este es el primero:

Ante todo, no hay que ponerse nervioso. Está claro que si has suspendido es por algo, y lo que hay que hacer es determinar el problema y focalizar nuestros esfuerzos para atajarlo. No sirve de nada poner excusas: “no tenía un buen día”, “no lo he hecho igual que en clase”, “estaba muy nervioso”… Esto es kendo. Si nos hubiéramos encontrado en una contienda real, estaríamos muertos.

El entrenamiento nos ha de llevar a hacer nuestro kendo en cualquier situación, y las situaciones pueden ser muy dispares. Un examen supone presión extra; pero no nos engañemos, un combate a muerte aún más. Debemos tener la habilidad suficiente para abstraernos de cualquier presión externa y concentrarnos en nuestro kendo. Y eso también es parte del entrenamiento.

Pero esto no es el final del camino. Por fortuna no hemos muerto en un combate. Es más, disponemos de otra oportunidad para enfrentarnos a esos demonios internos y vencerlos. Y ahora además tenemos una grandísima ventaja a comparación con la ocasión anterior.

  • Estamos más preparados

Acabamos de suspender un examen y a nadie le gusta esto. Pero, ¿has evolucionado desde la última vez que hiciste un examen? La respuesta seguramente sea que sí. Si no has dejado de entrenar, en este momento estás más cerca de conseguir el siguiente grado que la última vez que te examinaste. Y lo mejor de todo es que tienes tiempo de mejorar mucho hasta la próxima vez que te presentes. Eso sí, no nos podemos dormir en los laureles. Tenemos mucho trabajo que hacer, pero indudablemente estamos mucho más cerca. Así que manos a la obra y a por ello.

  • Tenemos más información

Normalmente cuando suspendemos un examen todos sabemos en qué hemos fallado. Esa es una gran ventaja. Ahora ya sabes cuales son las preguntas del examen. Es decir, ya sabes lo que has de corregir. No obstante, si no lo tienes muy claro, siempre puedes preguntar. No pidamos explicaciones de por qué no hemos aprobado. Lo que debemos averiguar, es que fallos nos han visto para poder corregirlos. Una vez analizados los errores toca trabajar sobre ellos durante las clases.

  • Tenemos más experiencia

Seguramente uno de los grandes problemas que hemos tenido en ese examen fallido han sido los nervios. Pues bien, tengo una nueva y buena noticia que darte: ya sabes a lo que te enfrentas. Ya tienes la experiencia de enfrentarte a ese examen y sabes exactamente lo que te van a pedir. Ya lo has vivido, por lo que no es nada nuevo y no te llevará a sorpresas inesperadas, uno de los cuatro demonios del kendo. El miedo es otro de los cuatro demonios del kendo. Y nuevamente tengo otra buena noticia, sí, esto cada vez se pone más de tu parte. El miedo es el demonio más fácil de vencer, pues solo nos concierne a nosotros. En realidad, hoy por hoy, no hay ningún motivo real para tener miedo. Nuestra vida no peligra. Y si por alguna razón fallamos, tendremos una nueva oportunidad más adelante.

Estás mucho más preparado ahora que antes de hacer el examen. Debes trabajar duro, sí, pero sabes exactamente qué es lo que debes mejorar. No valen escusas. No valen lamentaciones. Incluso los monos se caen de los árboles. Cae siete veces, levántate ocho.