Viernes sin keiko: analizamos el nuevo Feel Beautiful de Decathlon

Parece que el inicio de curso nos lleva de forma natural a buscar información práctica. Por eso, aun a riesgo de convertir este blog en Bricomanía, y antes de que se terminen las rebajas, ofrecemos el análisis que Leva de Valencia nos hizo llegar sobre uno de los últimos sujetadores deportivos de Decathlon y cómo se adaptan al kendo.

La que está buena está buena y no hay más que hablar. Ya hemos hablado en otra ocasión de la importancia de un buen sujetador en kendo y iaido, en este último caso tanto por comodidad como por la propia técnica de corte. Los primeros modelos que analizamos fueron el Top Supportiv y el Sportance Comfort, ambos de Decathlon (los que uso yo) y el Triumph Fitness que utiliza Saki. En algunos foros de mujeres deportistas se ponía en cuestión su durabilidad frente a primeras marcas, pero después de casi un año de uso diario, al menos los míos siguen manteniéndose en perfecto estado.

Uno de los lanzamientos de Decathlon de 2012-2013 fue el sostén Feel Beautiful, sin aro. Desde el principio tenía un aspecto la mar de atractivo, por el tipo de tejido tanto como por el diseño, aunque no fue mi primera opción de compra ya que necesitaba un sujetador que me comprimiera un poco los pechos para dejar espacio al corte en iaido. Como las expertas de Decathlon en este vídeo ya explican, el Feel Beautiful está pensado fundamentalmente para fitness y carrera.

Los productos Decathlon suelen tener una buena relación calidad-precio siempre, pero en estos momentos del fin del verano la cadena tiene los Feel Beautiful en promociónLeva se decidió a comprar uno. Esto es lo que nos ha contado:

Se ajusta bien a mi anatomía y no he tenido dificultad en adaptarlo a mi talla: los tirantes son anchos y no se retuercen; el tejido es fino y se adapta bien.

El tejido es transpirable 100%. Se seca muy rápido: tiene un par de meses y por el momento está como el primer día.

feel_beautiful_decathlon
Todavía no hemos podido ver uno de estos en acción, aunque personalmente y como clienta fiel de Decathlon, creo que será mi próxima adquisición cuando necesite uno nuevo. Leva nos envió su opinión haciendo de paso de betatester de este formulario de análisis de productos que estamos implantando. Si quieres enviarnos la tuya (sobre una prenda, un shinai, un bogu…) y de paso ayudarnos a completar las preguntas, te estaremos muy agradecidos.

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Detrás del kendotour. Rostros de la Kendocampus

Dicen que lo mejor es la gente que conoces. No dicen las cuentas que hay que hacer, las listas para que todo salga bien, los madrugones extra, los viajes en coche. Son los primeros en llegar y los últimos en irse. Hemos hablado con algunos de los kenshis que organizan los cursos de verano, y esto es lo que nos han contado.

Es el curso de verano más largo (casi una semana). Es uno de los más duros del año. Es uno de los cursos internacionales más concurridos de los que se celebran en España, con participantes de todo el mundo. Y uno de los más completos: kihon, keiko, arbitraje, kata, competición y exámenes de grado. Y aunque este año se celebra por tercera vez en su forma actual, la Kendocampus de Valencia hereda una larga trayectoria de acogida y aprendizaje.

Organizar la asistencia y alojamiento de más de cien personas, la documentación de los exámenes, los alojamientos y la sayonara party llevan un ratito, más cuando ese trabajo hay que comunicarlo en tres idiomas, fundamentalmente español e inglés. La organización de una Kendocampus empieza en enero y no termina hasta después del cierre del curso, habitualmente los últimos días de julio.

Y por esta foto supe que mr. Park era mr. Eurokendo (Teresa es la chica de la izquierda)

Si bien el peso de la organización recae sobre el instructor Santiago Peydró, Teresa Valdés es uno de los rostros de la Kendocampus. Como con Paola y Huesca, mi primer recuerdo de Teresa está asociado a ésta, y aunque con los años hayamos compartido otros cursos me es imposible pensar en la Kendocampus y no verla atendiendo a gente entre keiko y keiko. Su dojo, Yoshinkai, se constituyó hace apenas dos años, pero sus miembros llevan mucho más tiempo caminando.

Por teléfono, Teresa me habla con muchísimo respeto del esfuerzo de Santi Peydró y Salva García: e-mails, agenda, documentación de exámenes. Atender personalmente a los tres senseis de Japón y al resto de senseis que llegan de Europa, organizar sus viajes y estancia y conseguir que las fechas puedan cuadrar para todos. Un trabajo que no vemos pero sin el cual el curso no exisitiría. Un trabajo que, recordemos, supone más de seis meses y que llevan a cabo junto con el entrenamiento habitual y el correr de la temporada, además del trabajo y la vida personal.

(c) Eurokendo

El Yoshinkai apoya en las tareas que pueden: muchos a pesar de las limitaciones de la vida universitaria. Teresa es la responsable de la comunicación de la Kendocampus, tarea minuciosa si tenemos en cuenta su carácter internacional. Todo va doble: dossieres, Facebook, invitaciones, e-mails… en español y en inglés. También es el enlace con el resto de dojos y kenshis asistentes en la gestión del alojamiento, y por último la organización de la sayonara party. Además de sacar un rato para resumirme por teléfono lo que significa el curso para ella y el resto del Yoshinkai:

Lo hacemos con tanta ilusión que ya ni me entero de cuánto cuesta.

Durante la Kendocampus la he visto hacer casi de todo: llevar a Denys Fedchuck (que había venido solo desde Kiev) a la playa para que pudiera ver el mar, ayudar a Young Park con los encargos, llevar y traer bogus, y ayudar a su compañera María López (otro rostro del curso) con la venta de refrescos y camisetas. También le dio tiempo a hacer combate conmigo en mi primera Kendocampus en 2011. Este año la echaré de menos: es uno de mis cursos favoritos, pero mi fascitis y mi caprichoso calendario veraniego tenían otros planes para mí.

La Kendocampus 2013 empieza esta tarde y, si sabéis lo que os conviene, no leeréis esto porque ya estaréis allí.

Crónica de un seminario femenino

Coincidiendo con el II Encuentro madrileño de Mujeres Kenshi tuve la ocasión de intercambiar unos correos con la sensei Kazuyo Matsuda del dojo Kodokan de Londres y di con esta crónica del I Seminario de Mujeres Kenshi con Setsuko Kobayashi Sensei. Tenía el objetivo de aportar esta traducción al curso de Asun González, pero acabé por no llegar a tiempo, ni a la traducción ni al propio encuentro. Sin embargo, el texto que traducimos hoy sigue siendo interesantísimo tanto para mujeres como para hombres kenshi, y es un ejemplo más que minucioso de cómo cronificar el desarrollo y las conclusiones de un seminario. El II seminario y I Trofeo Kobayashi han tenido lugar en el Kodokan este mes de junio.

El Seminario para Mujeres Kenshi dirigido por Setsuko Kobayashi sensei tuvo lugar durante el fin de semana del 8 al 10 de junio de 2012, el siguiente al Jubileo de Su Majestad. La semana siguió lluviosa, desde el desfile donde la Reina había permanecido de pie durante todo el evento en el Támesis. Era impresionante ver a una mujer de 80 años, por más sana y fuerte que esté, de pie, bajo la lluvia, más de dos horas, como si tal cosa, delante de millones de asistentes y de otros tantos viéndola por televisión internacional.

Setsuko Kobayashi sensei llegó el miércoles por la tarde, al día siguiente del concierto del Jubileo en Buckhingham, acompañada de Seiko Takahashi sensei (6º dan) y Remi Kono sensei (4º dan), que habla muy bien inglés, como profesoras ayudantes.

Al poco de llegar a su hostal en Watford las acompañamos muy orgullosas a las nuevas instalaciones de nuestro dojo, el Nuevo Kodokan, que acababa de terminar las reformas en abril. La clase estaba ya terminando así que las maestras conocieron a los miembros del Kodokan y a dos invitados: Terry Holt sensei, del club Mumeishi, y nuestra vieja compañera Alice Graham, que se quedó a la pequeña fiesta de bienvenida después de clase.

Antes del seminario llevamos a las maestras por Londres el jueves, y el viernes a pasear por Waddesdon Manor, en la campiña de Buckinghamshire. También nos llovió mucho, aunque salió el sol los dos días, y tuvimos una temperatura media de 17 grados. Aunque planeamos tiempo de sobra para ir caminando desde Green Park para ver el cambio de guardia, estaban retirando el escenario del Jubileo y toda el área estaba vallada, así que al tener que dar la vuelta se perdieron a la Guardia. Llovía más y más así que les enseñamos los otros puntos de interés de la ciudad en taxi, después de comer dim sum en Chinatown, lo que resultó la mejor alternativa.

El tiempo en Waddesdon Manor también fue muy húmedo, pero estuvimos muy cómodas dentro… hasta que nos enteramos de que el restaurante no serviría almuerzos calientes porque la tormenta les había roto la caldera. Increíble, pero esto es Reino Unido… así que por casualidad acabamos por comer latarde cerca de Aylesbury. Y yo esperé que el seminario se nos diera algo mejor.

Viernes 8 de junio. Primer día. Sesión de tarde

La gente empezó a llegar sobre las seis y a las siete y media hicimos la fila y dimos la bienvenida a las maestras. Yo misma como organizadora me dirigí a las asistentes, 34 mujeres de Reino Unido y otros lugares de Europa. El evento había atraído a un récord de asistentes esta vez, ya que nuestra maestra invitada es una de las pioneras del kendo femenino. Como además acababa de tener lugar el Campeonato del Mundo de Novara, Italia, justo el fin de semana anterior, algunas kenshi habían programado su viaje desde allí. Teníamos displegadas las banderas de los países de las asistentes, incluyendo Bélgica, China, Francia, Japón, Corea, Nueva Zelanda, España y el Reino Unido: Escocia, Inglaterra y Gales.

Algunos varones del Kodokan y un kenshi del Imperial College también participaron durante la tarde, 38 hombres en total.

En su discurso inicial, Kobayashi sensei, humilde pero con determinación en su voz, nos dijo: “me gustaría enseñaros los ejercicios que hacemos habitualmente en nuestro dojo de Tokio. Espero que todas disfruten del seminario”. Y así empezamos y todas nos concentramos intensamente: tanto como habíamos esperado ese momento durante tanto tiempo.

El seminario comenzó con un calentamiento suave dirigido por Kobayashi sensei. No se vieron los típicos Ichi-Ni-San-Shi que empleamos habitualmente, sino en su lugar ejercicios de estiramiento tranquilos y relajantes: empezamos estirando los brazos hacia arriba, piernas, rodillas, caderas, hombros y dedos de los pies y cuello al final. Con su voz suave nos fue guiando sin parar un momento y desde ese instante ansta que acabó el seminario se nos pasó el tiempo volando, bajo el “hechizo Kobayashi”…

El tema del seminario era, obviamente, Kendo femenino, y lo que nos enseñó se puede resumir en dos puntos:

1. Las mujeres kenshi no tienen fuerza muscular en el estómago.

2. Las mujeres kenshi no tienen los mismos procesos de aprendizaje que los hombres kenshi.

Estos son nuestros puntos débiles si nos comparamos con el kendo masculino. Así que necesitamos superarlos siguiendo estos dos pasos:

1. Necesitamos aceptar estas diferencias.

2. Necesitamos trabajar más, especialmente el entrenamiento mental.

Lo primero que hicimos fue intentar mover los brazos de forma muy diferente a la que estamos acostumbradas. Llamaré a este ejercicio el método Kobayashi.

Método Kobayashi: men grande

Este ejercicio implica hacer estiramiento de brazo primero sin shinai, juntando las palmas de las manos, y elevando las manos hacia atrás de manera que las manos den en la base de la nuca. Nos indicó bajar las articulaciones del codo (no debíamos estirar el tríceps al subir el codo, como hacíamos automáticamente casi todas, sino relajar el tríceps, bajando los codos tanto como nos fuera posible). De esta forma se liberan las articulaciones, aunque parezca muy incómodo al principio.  Esto permite liberar las articulaciones de los hombros. Después, al bajar los codos, dejamos que las manos bajen de forma natural al mismo tiempo, empleando los codos como eje de palanca. Volvimos a este ejercicio varias veces durante el seminario, con algunas variantes. Su propósito final es aprovechar al completo la articulación de los codos. La sensei nos explicó que debíamos tomar como longitud de la espada desde la punta del shinai hasta la articulación del hombro izquierdo; no creer que la espada se acaba en la tsuka o en punto de agarre con la mano izquierda, como muchos erróneamente creen.

La sensei tamién  puso énfasis en la necesidad de levantar el estómago y mantenerlo arriba mientras los brazos suben y bajan y los pies van adelante y atrás. Necesitamos apretar el estómago, de manera que el core no se ande moviendo arriba y abajo. Esta es la forma en que nuestro “débil”  vientre puede permanecer tenso e ir fortaleciéndose. Y haciendo esto conseguiremos un kiai penetrante: nos dijo que un kiai débil viene de un estómago flojo. El kiai debería sonar como si se lo arrojáramos al oponente. Necesita tensión, velocidad y definición.

Estuvimos repitiendo los suburi con el método Kobayashi bajo su supervisión y al final hicimos unos cien suburi, de diez en diez, y nuestros kiais fueron subiendo progresivamente.  No sólo su volumne, sino la calidad de estos: en palabras de la sensei, es importante de dónde sale; el kiai debe nacer en el bajo vientre y no deberíamos retenerlo.

Cambio de manos

No era la primera vez que yo cambiaba la smanos en el suburi, pero la sensei nos dio una buena razón para hacer este ejercicio.

Uno de los propósitos principales de este ejercicio es liberar las articulaciones de los hombros. La mayoría de nosotros somos diestras: la sensei nos explicó que siempre que cogemos cualquier utensilio es la mano derecha la que asume el control automáticamente. En kendo, esto puede suponer una desventaja. Al coger el shinai con la mano izquierda hacia la tsuba y la derecha hacia el kashira, el brazo izquierdo se mueve de forma natural, gracias al método Kobayashi. Al volver a cambiar las manos al agarre normal, el brazo izquierdo permanece suelto (gracias al ejercicio). Todas las asistentes pudieron comprobar su utilidad.

Suburi de pies planos [lit. otra traducción posible es “arrastrando los pies]
Como este, Kobayashi sensei nos propuso unos pocos ejercicios “de prueba”, y ninguna objetó a hacer cosas nuevas con ellas. Pero este en concreto es un poco tabú en el trabajo de pies en kendo: la sensei no obstante nos animó a utilizarlo y a todas nos resultó especialmente útil para mejorar el hiki, especialmente en las kenshi que tienden a elevar demasiado su talón izquierdo, lo cual ralentiza demasiado los pies de hiki y el golpe desde kamae. Así que, aunque sea un tabú, no intentarlo puede ser tan malo como no saber por qué es un tabú.

Girar a ambos lados (Omote/Ura Sabaki)
Durante los ejercicios de men, la sensei nos indicó a menudo que en posición de motododachi se puede aprender tanto como en kakarite, el turno del atacante.

Uno de los ejemplos donde el motodachi puede contribuir es para girar a los dos lados: el motodachi puede aprovechar para trabajar esto siempre que sea posible. Mencionó también que el nivel de fuerza varía según la dirección del giro. Girar por Ura (sentido de las agujas del reloj) fortalece tu posición ya que es el giro que se acopla naturalmente a los movimientos específicos del kendo. Necesitamos entonces ser capaces de girar también por Omote (contrario a las agujas del reloj), el cual ejecuta automáticamente todo el mundo al recibir men.

Apuntó además la sensei que el trabajo del motodachi al recibir los cortes de kakarite deben incluir toda la secuencia de movimientos: golpear, pasar y girar de vuelta. Motodachi nunca debería esperar a acabar toda esta secuencia para estar preparada para recibir el siguiente golpe. Debería estar lista para el siguiente golpe antes de que Kakarite prepare el suyo. Este pequeño hábito cuenta mucho cuando se ha estado haciendo ejercicios durante mucho rato, o por ejemplo cuando después de todo un año de entrenamiento intentso un kenshi parece no haber hecho progresos. Puede que esto tenga que ver con una falta de atención (y de intención) durante su trabajo como motodachi. Así que siempre hemos de asumir kamae antes de que nuestra kakarite esté lsita para su siguiente ataque.

Las dos horas de sesión se nos pasaron enseguida, con tantas cosas nuevas.

Segundo día. Sábado 9 de junio: mañana y tarde

El comienzo del segundo día del seminario fue muy suave. Era un día soleado, para variar. Empezamos cómodamente a las diez.

Para este día no contábamos con invitados varones, excepto Dave Young, un miembro del Kodokan que ayudaba con las inscripciones. Unas pocas kenshis más se nos unieron desde Escocia, ya que desgraciadamente carecían de transporte para poder llegar a la sesión del viernes.

Empezamos con un calentamiento suave, estilo Kobayashi de nuevo, y seguimos con los suburi grandes que nos había enseñado, manos tocando la base de la nuca. Kobayashi sensei nos mostró cómo suena un suburi utilizando un bokken: sobre otro bokken puesto horizontal, pudimos escuchar claramente la diferencia entre un golpe nítido y fuerte y un segundo flojo y sordo. La sensei explicó que el golpe del bokken dependía del uso del tríceps, y este músculo también es más débil en la mujer. El golpe nítido era más correcto, así que ya sabemos que hay que fortalecer nuestro tríceps para hacer los golpes correctos. Nuestro foco, de nuevo, se ponía en superar nuestras debilidades.

Ayumi-ashi

Para familiarizarnos con qué pie mover primero, la sensei nos demostró un ejercicio de ayumi ashi, y después contó derecha-izquierda en números impares, de forma que terminamos el desplazamiento con el pie derecho. Hacia atrás contamos izquierda-derecha-izquierda-derecha-izquierda-derecha-izquierda, con la que terminamos. Nos fue guiando por los movimientos con voz muy suave, comentando ocasionalmente en qué deberíamos concentrarnos . Tiene una cálida voz, educada y solícita, pero firme cuando debe serlo como instructora.

Al punto que nuestros movimientos iban haciéndose más suaves y nos familiarizábamos con ellos,  nos pidió parar y mirarnos los pies. La sensei nos indicó que la distancia natural entre nuestros pies en ayumi ashi debería ser la que mantuviéramos en nestro kamae, ni más ni menos que esa.

Recibir kirikaeshi
Hubo varias lecciones que aprendimos como motodachi, una de ellas recibir el kirikaeshi. La mano izquierda debería mantenerse a una altura fija, incluso cuando colocamos el shinai a derecha y a izquierda, de modo que cuando vuelves a chudan para recibir los shomen tu mano izquierda no tenga que subir ni bajar. Tan sólo girar un poco para que el shinai vuelva a su horizontal. La altura de la mano izquierda de Motodachi debería permanecer siempre en una posición fija durante el kirikaeshi.

Igualmente, cuando recibimos el kirikaeshi de un principiante o un junior, deberíamos atraer sus golpes como si les acogiéramos. Nunca tratar de recibirlos con fuerza o echarlos hacia atrás con los brazos. Por otro lado, al recibir kirikaeshi de una persona muy fuerte, deberíamos aprovechar la oportunidad para aprender tenouchi y recibir sus golpes como si como si los devolviéramos [striking back en el original] con fuerza. Hay diferentes formas de recibir un kirikaeshi y siempre debemos tener en cuenta de quién lo recibimos. Nos mostró la sensei ambas formas de hacer el ejercicio.

Kirikaeshi de nueve kaeshi
El kirikaeshi favorito de Kobayashi sensei es Kyu-hon Gaeshi, kirikaeshi de nueve golpes, en el que Kakarite lanza el men inicial, una serie de nueve men a derecha e izquierda, y y dos menes uno por Omote y otro por Ura (con motodachi girando por omote y ura también).

Nos explicó cómo usar el espacio, y gracias a las dimensiones del dojo, las asistentes pudieron mantener el shinai en posición al girarse, y comprobar la posición de sus manos. Normalmente lo ponemos en vertical para no dar a nadie o tropezar con algún obstáculo al girarnos.

Men grande siguiendo el método Kobayashi contra el men de… Kobayashi sensei
Con esto estuvimos más de 20 minutos, justo hasta que las profesoras del Club Hutt de Nueva Zelanda tuvieron que irse al final de la sesión matinal. Contra su deseo de hacer jigeiko con Setsuko sensei, en su lugar recibieron una buena lección de Men grande a la Kobayashi, recibiendo uno cada vez. Les indicó ponerse los kotés pero no el men. Otras cuatro participantes de alto grado se unieron a ellas, y así cuatro kenshis con suerte recibieron una clase particular de la sensei delante de las demás.

Fue impresionante… Setsuko sensei les corregía una por una mientras recibía su uchikomi, indicándoles bajar los codos, no golpear, no estirar los bíceps… “usa tus brazos como si usaras un martillo, déjalos caer, no golpees”. Ocasionalmente corregía manualmente sus posturas.

Nos corrigió también las posiciones del cuerpo y nos enseñó puntos en los que debemos concentrarnos como mujeres kendoka: por ejemplo, los músculos interiores del muslo. Ocasionalmente hizo incapié en la importancia de este músculo durante el seminario; cómo debería ser usado correctamente y cómo las piernas no deberían estar demasiado separadas en el kamae (¡llegamos a creer que podía vernos las piernas a través del hakama!). También nos mencionó que el ángulo del tobillo derecho no debería ser de más de 90 grados en el kamae. Esto debería mantener el tronco ligeramente dispuesto hacia delante. Y así el estómago se mantiene en tensión (superando nuestra debilidad).

No estoy muy segura de cómo fue para las asistentes que observaban la sesión que nos dio a las cuatro afortunadas, o si ellas vieron mejoras en nosotras. Pero el mensaje de Kobayashi sensei estaba claro: antes de que las instructoras volvieran a casa, quería que dominaran su método de manera que lo pudieran transmitir a sus estudiantes en clase.

Después, el resto de asistentes intentaron exactamente los mismos ejercicios contra las instructoras y altos grados. Fue una experiencia de aprendizaje muy intensa, y el momento álgido del seminario, ya que todo el mundo se esforzó al máximo para dominar este ejercicio, el cual parece haberse convertido en la clave de nuestro kendo. Tocar la tsuka, cambiar las manos, recuperar las manos y acto seguido koté, do, koté-men y koté do. La sesión llegó a su final con un uchikomi geiko continuado.

Kihon Keikoho
La tarde comenzó con los ejercicios de bokken del Kihon Waza Keikoho. Nos pusimos todas por parejas y trabajamos con la misma compañera. Casi todas nosotras ya conocíamos los ejercicios.

Setsuko [Kobayashi] sensei nos enseñó un sistema por el cual una de la pareja tiene que anunciar el nombre de la técnica antes de dar los tres pasos iniciales al principio de cada movimiento. Así se evitan confusiones y se reducen daños. También necesitamos recordar los nombres de las técnicas apropiadamente. Así que practicamos de esta manera tras la demostración inicial. Resumidamente, los puntos trabajados fueron:

  1. Kihon 4 – Motodachi bloquea correctamente el men de Kakarite
  2. Kihon 5 – Los dedos de los pies de Kakarite no apuntan a Motodachi al hacer no deben apuntar al oponente. Así, inscluso si Motodachi avanza, no se choca.
  3. Kihon 6 – No hay zanshin en esta forma por parte de Kakarite. Kakarite y Motodachi deben retroceder a distancia de shokujin a la vez, elegantemente.
  4. Kihon 7 – Ojo a la posición de los dedos de los pies, igual que en Kihon 5.
  5. Sobre todo, cada serie de movimientos debe ser demostrada y realizada correctamente. Golpe, zanshin, regreso a shokujin. Algunas formas requieren que ambos miembros vuelvan a shokujin a la vez y otras no. Necesitamos aprender correctamente todas, sin omitir ningún movimiento. Y estos deben mostrar una buena armonía entre Kakarite y Motodachi.

Por la tarde tuvimos un gokaku geiko con cinco profesoras y dos altos grados. Este fue el único jigeiko que tuvo lugar en todo el seminario. Setsuko sensei también nos habló de sus maestros Akao y Sekine sensei, que la instruyeron cuando volvió al kendo. Decía que practicaban a un nivel tal que pudieran subir medio grado el nivel de cada estudiante. Después del gokaku geiko, las cuartas y quintas danes ejercieron de motodachi para el keiko. Tres men y jigeiko de un minuto. Permanecían como motodachi un rato y después siguió el ejercicio de nueve kaeshis, el favorito de Setsuko sensei, y otros tres men. Las motodachi tenían que girar alternativamente por omote y ura: a derecha e izquierda.

Al final del segundo día, Setsuko sensei nos enseñó un ejercicio de estiramiento y relajación, que nos sirivió también para recordar cómo sostener el shinai estando en seiza. El estómago se colocaba naturalmente en posición correcta y en calma, y los hombros relajados. Repetía “meted la tripa y mantenedla ahí. Recordad este sentimiento cuando asumáis vuestro kamae”.

Y así concluyó el día 2.

Por la noche, celebramos la sayonara party en el restaurante italiano L’Artista.

Cantamos “cumpleaños feliz” unas nueve veces y alguien tocó los platillos mientras nos servían las tartas con velas. Además la TV estaba dando un partido de Italia de la Copa de Europa de fútbol. Las 30 mujeres nos relajamos y charloteamos durante toda la noche. Ninguno de nuestros valerosos maridos o novios se unió a nosotras: era como una despedida de soltera. La comida fue abudante, pero el postre… aquello necesitaba de un estómago extra para cada una. Kobayashi sensei puede decir que tenemos un estómago débil, pero al menos pueden ser muy elásticos. La charla duró hasta bien entrada la noche.

Día tres. Domingo 10 de junio. Sesión de mañana

Trabajamos el Kihon keikoho con el shinai, haciendo fumikomi. Los puntos importantes fueron:

  1. Kihon 2 – renzoku-waza, tales como koté-men, han de ser hechos sin acelerarse, ya que entonces comprometemos nuestra postura. En kihon siempre debemos intentar hacer el ejercicio correctamente, con posición apropiada. Siempre. También las motodachi deben abrir correctamente.
  2. El agarre del shinai y el uso de la parte inferior del cuerpo deben ir mejorando para mejorar también la coordinación y en definitiva mejorar nuestros cortes. Trabajamos tsuki sobre el mune del do (shokko) usando sólo la mano izquierda, sin usar el brazo en ninguno de los cinco tsuki. Las series de cinco pueden ser fatigosas para las kenshi. Este ejercicio nos sirve para recordar que tenemos menos músculo que los varones, que no suelen tener ese problema.

Nota: El profesor de Setsuko sensei, Akao sensei, estudió con Sasaburo Takano, que formó parte del Comité para el Kendo No Kata. Así pues, Setsuko sensei fue instruida en el riai [relación entre teoría y práctica] de los kata de primera mano. Setsuko sensei nos explicó que los kata de kendo cambian de cuando en cuando, pero que ella fue instruida para seguir tanto los cambios como el corazón del kata, que no cambia nunca.

Hubo algunas explicaciones más sobre kendo femenino, de nuevo sobre la fuerza del tríceps y por qué muchas de nosotras no podemos mantener los dos brazos en la posición correcta y los bajamos demasiado al dar el golpe. Nos indicó qué músculos deben asumir la responsabilidad de mantener la espada en su posición al golpear, pase lo que pase con el punto. Nos habló de la importancia de tener fuertes los músculos interiores de los brazos y de aguantar ante cualquier fuerza que nos llegue del exterior. Aguantar incluso diciendo palabrotas: Nanikuso! (¡madición!)… añadiendo la sensei “dusculpa mi lenguaje” cada vez que lo decía.

… y para conseguir todo eso tenemos que fortalecer el estómago. La demostración de Kobayashi sensei en esta materia fue tan fuerte y convicente como encantadora.

Similar al men grande a la Kobayashi, ejercitamos kote-men y kote-do. En los ejercicios de kote, una de las assitentes rompió un cuadro, así que tuvimos que parar hasta haber recogido todo y poder seguir con seguridad. Después continuamos con uchikomi con las profesoras y las motodachi.

Cuando las profesoras se retiraron, se eligió a nuevas motodachi entre las cuartos danes, que hicieron Ai-Men con el resto de los grupos a ritmo de taiko para trabajar el timing. Le siguió un minuto de gigeiko. Continuamos con este ejercicio hasta la última parte, con el ejercicio de nueve kaeshis y tres veces men. Las motodachi recibieron los kaeshi de todas.

Y eso fue todo. Hicimos fila por última vez y nos quitamos el men, mientras la sensei nos impartía el último ejercicio de relajación con su cálida y tranquila voz. Fue como envolvernos en una madriguera plácida y cómoda.

Kobayashi sensei terminó diciendo “esto es todo. Aquí acaba el seminario”. Se oyó un “oh no…” en varios idiomas.

Setsuko Kobayashi nanadan kyoshi nació en 1938, la mayor de las cuatro hijas del maestro de kendo Tessui Yaginuma, en Tokio, en el dojo Kodogikai. Se inició en el kendo en 1943, a los cinco años, de la mano de su padre. Partició en la primera exhibición de kendo femenino del Campeonato de séptimos y octavos danes de 1960, en conmemoración del nacimiento del príncipe Naruhito. En 1962 ganó el primer campeonato nacional de kendo femenino y también el año siguiente. Dejó el kendo de 1965 a 1975, año en que regresó bajo la tutela de Eizo Akao sensei, octavo dan hanshi. Tras obtener el sexto dan en 1985 comenzó a practicar en clases específicas para mujeres dirigidas por Hiyoshi Sekine (8º dan hanshi). En 1991 se convertía en la segunda mujer en obtener el séptimo dan. Ha enseñado kendo a chicas y mujeres en Akiruno (Tokio) y a sus 75 años sigue participando en los festivales de Tokio y el Kyoto Taikai, a los que asiste desde hace décadas. "Cuando lo que enseño no se corresponda con lo que hago, entonces será el momento de retirarme". (Fuente: Kodokan)

Dio un discurso final y me agradeció la organización de un magnífico seminario para todas las mujeres kendoka, ya que era una ocasión insólita poder juntar a tantas de nosotras, en un espacio propio.

Llegó mi turno de agradecer a la sensei el primer viaje al extrajero de su vida con un regalo. También hubo agradecimientos para las profesoras acompañantes, Seiko Takahashi sensei y Remi Kono sensei, así como a Christiane David sensei, la kendoka de mayor rango de Europa. Su presencia en el seminario significó mucho para nosoras.

Fue muy emotivo pero también alegre para todas, y con un sentimiento de gran satisfacción el grupo se disolvió rápidamente, después de muchas fotos, muchos agradecimientos y muchos adioses. Unas pocas mujeres se quedaron a ayudar a recoger el dojo, que estaba todo manchado del azul del kendo.

Preguntamos a Kobayashi sensei si su método era bueno para los varones kenshi, ya que algunas de las asistentes también enseñan a hombres. Kobayashi sensei confirmó que es bueno para todo el mundo, pero que el hombre kendoka tiende a aprender con más rapidez.

La última pregunta que le hice a sensei fue qué concentrarme en practicar hasta que volviéramos a vernos. Me dijo que es importante tratar de darle sentido a la práctica, y relacionar lo que nos había dicho durante el seminario y lo que nuestros instructores nos enseñan. Aunque las dos cosas parezcan opuestas, necesitamos tratar de superar ambas. Nos bueno creer que tu profesor se equivoca por lo que te hayan enseñado en un seminario: “todos trabajamos por el mismo objetivo, sólo que puede haber caminos diferentes”. Me quedé satisfecha con reflexionar sobre esto.

Las 38 asistentes en total consiguieron el record de personas reunidas para un seminario en el Kodokan. Incluyendo a las instructoras, había 41 personas practicando en el evento desde las kyu hasta séptimos danes, de los 17 años a los 74 de la mayor. Todas trabajaron duro y gracias a Kobayashi sensei, en un ambiente fantástico.

Le agradecemos mucho a Alice de Nueva Zelanda que llevara en su coche a las maestras durante su estancia; a las miembros del Kodokan Mituru, Durba y Hannah de Gales, y a Daisy del Imperial College por ocuparse de las maestras en el dojo. También a las miembros del Kodikan Masami y Carmen, por ayudar con la limpieza cada día y ocuparse de las kenshi extranjeras; y a los hombres del Kodokan Peter y Davi, y a Tomoko, lesionada, por ayudar con el listado de inscripciones. A Dee por buscar los regalos de Stoke y a Asun, de España, por ocuparse de las profesoras en el restaurante. Y a todas las que ayudaron, de tantas maneras, a facilitar el seminario.

A nuetros patrocioandores BKA, y al Kodokan, gracias por hacerlo posible.

Y por último, mi más sincero agradecimiento a Paul Budden, fundador y director del Kodokan por su apoyo y su tremenda disposición durante la preparación del seminario.

Mis pensamientos por encima de todo van a Hiroshi Ozawa sensei, que nos presentó a Kobayashi sensei en julio de 2011 durante su seminario de kendo en Reino Unido. Estaba escribiendo un artículo sobre kendo femenino y su futuro para la revista Budo. Si su apoyo y su guía, este seminario no habría existido.

Gracias también a Paul que nos llevó al palacio de Windsor, para ver su cambio de guardia el martes: en realidad es un acontecimiento mayor y más impresionante que el de Buckingham, y así pudieron las maestras dejar el Reino Unido con un placer que sustituyera a las decepciones de sus primeros días.

Espero poder recibir a Kobayashi sensei el próximo año y poder encontrarme cada vez con más mujeres kenshi.

Kazuyo Matsuda
Organizadora del Seminario de Kendo Femenino 2012
6th Dan Renshi
Líder del Club
Kodokan Kendo Club

Setsuko Kobayashi nanadan kyoshi nació en 1938, la mayor de las cuatro hijas del maestro de kendo Tessui Yaginuma, en Tokio, en el dojo Kodogikai. Se inició en el kendo en 1943, a los cinco años, de la mano de su padre. Partició en la primera exhibición de kendo femenino del Campeonato de séptimos y octavos danes de 1960, en conmemoración del nacimiento del príncipe Naruhito. En 1962 ganó el primer campeonato nacional de kendo femenino y también el año siguiente. Dejó el kendo de 1965 a 1975, año en que regresó bajo la tutela de Eizo Akao sensei, octavo dan hanshi. Tras obtener el sexto dan en 1985 comenzó a practicar en clases específicas para mujeres dirigidas por Hiyoshi Sekine (8º dan hanshi). En 1991 se convertía en la segunda mujer en obtener el séptimo dan. Ha enseñado kendo a chicas y mujeres en Akiruno (Tokio) y a sus 75 años sigue participando en los festivales de Tokio y el Kyoto Taikai, a los que asiste desde hace décadas. “Cuando lo que enseño no se corresponda con lo que hago, entonces será el momento de retirarme”. (Fuente: Kodokan)

Lárgame un cilindrín, kendoka

La compañía es (era) la británica Wills. Querían vender un tabaco suave y delicado como la seda. Viril como un guerrero. Lejano como el Sol Naciente. Querían vender aquello que, como la propia compañía, casi a punto de cerrar, estaba ya desapareciendo. Querían vender el Imperio.

wills cigars

Nos encontramos en este anuncio nostalgia doble. Una marca familiar que, como en España la Mirinda o los Celtas, no existe más que como icono; un elemento cultural imposible ya a todos los efectos: la publicidad de tabaco. En Gran Bretaña las restricciones comenzaron en 1970, por lo que probablemente nos encontremos ante una de las últimas campañas de la casa (máxime si tenemos en cuenta que desapareció en 1988). Wills forma parte ahora del coleccionismo vintage, y por anuncios como este se llegan a pagar cantidades importantes.

Si el whisky Suntori nos vendía un tortazo en la cabeza en forma de men, el kendoka de Wills nos vende reposo del guerrero. Una vez conquistado Oriente (porque, observemos, el tipo es lo más anglo que podían encontrar), se quita el bogu y se echa un cigarrito, que se lo ha ganado:

El kendo va más allá de cortar la cabeza de tu adversario, eso se da por descontado. El verdadero arte recae en mantener la calma, una actitud filosófica mientras cortas. Y en Will’s estamos muy satisfechos de comprobar que nuestro hombre puede relajarse y fumarse un cigarro entre combate y combate. ¿Y por qué no? Después de todo, los cigarrillos Will’s son suaves y están hechos para fumar sólo cuando te apetece, por un precio justo. […] Porque Will’s sabe para quién hace sus cigarros: pregúntale a cualquier miembro del bugoku kwai.

No tengo ni idea de qué es el Bugoku Kwai: después de un rato en Google Images mientras se enfriaba la crema de calabacín cotejar varias fotografías, he acabado concluyendo que el modelo podría ser Alan Tattersall, hoy Iaido hachi (8) dan hanshi, pues el perfil es similar. Tattersall no practica kendo, pero es representante designado en Gran Bretaña del Nippon Butokukai.

En realidad más que un Anjin san llegado a Cipango, este señor en actitud casual parece haberse calzado el bogu por primera vez y con las mismas ponerse a repartir bambú. Frente a las asunciones de Oriente por parte de otras manifestaciones publicitarias del budo, aquí nos encontramos con un conquistador. Si no puedes vencerle, únete a él. Déjate colonizar. Es más guapo, más alto, es blanco y hace lo tuyo mejor que tú. El matiz es que las colonias ya eran independientes y el mundo estaba dominado, para cuando se imprimió este anuncio, por una antigua colonia, los Estados Unidos. A lo lejos, Cipango se preparaba para su particular conquista de Europa en los 80. Su maestría es una ilusión. Puede que él lo sepa, puede que el próximo vaya a ser su último keiko. Puede que en Will’s también lo supieran, y antes de cerrar para siempre se echaron un piti.

Este post existe gracias a la generosidad de Nico, del dojo Kendo Tenerife Santa Cruz.

¡Los viernes, a la batalla! El yoroi o armadura japonesa

Por Javi Rodríguez

¿Habéis pensado alguna vez, al poneros el bogu, cómo sería caerse de un caballo con una armadura de 30 kilos, levantarse y pelear en mitad de un barrizal? Pelear a muerte, entre matorrales, raíces y piedras. Cuán diferente a hacerlo sobre la superficie estable del dojo; y aun así tropezamos, caemos y chocamos. Nuestra vida no corre peligro, pero nuestra atención y concentración deberían ser las mismas que si estuviéramos en plena batalla.

Y tras esta reflexión fruto de mis muchos tropiezos, errores y bajadas de guardia vamos al asunto de las armaduras, sin pretender en ningún momento sentar cátedra: más bien a modo de curiosidad.


¿Tú también te has preguntado cómo sería vestir un yoroi y pelear con él? esto es Yagyu shingan ryu en el Budokan (2005)

La armadura es en todo momento un reflejo de las armas usadas en combate. El armamento defensivo nace con las primeras armas, tanto defensa estática (un fuerte) como móvil (escudos, armaduras rudimentarias de huesos, pieles o corteza de árboles). En Japón, el máximo desarrollo de las técnicas de combate y armamento tuvo lugar en la época anterior al período Edo, cuando las contiendas se libraban en los campos de batalla por soldados equipados con armaduras. Tras la unificación de Japón y el Shogunato Tokugawa las batallas pasaron a librarse en las calles y castillos en forma de intrigas, asesinatos y revueltas, lo que supuso el detrimento del uso de la armadura y la evolución de las técnicas de esgrima a las más propias del cuerpo a cuerpo ligero.

Los modelos de armadura evolucionan con la cultura, la época y las armas de las que protegen. Lo que entendemos por armadura japonesa es el modelo predominante en los siglos XIII y XIV. La elección de los materiales es un factor sumamente importante en el que no sólo ingluye el grado de protección requerido sino también el clima. Japón es una región muy húmeda y los metales, que se oxidan sin un mantenimiento adecuado, no eran la mejor opción, de modo que se empleaba madera laqueada y cuero. Se conservaban mejor y además conferían mayor flexibilidad y movilidad, y consecuentemente un equilibrio entre ligereza y protección.

Incluso la cota de malla tan popular en la Europa medieval podía resultar un inconveniente en determinadas situaciones. Las armaduras occidentales  experimentaron un desarrollo espectacular entre los siglos XIV y XV, gracias en gran medida a los maestros armeros italianos (este es el modelo de armadura que perdura en el imaginario popular hoy día).

Las armaduras más pesadas las solían vestir guerreros a caballo: en la Batalla de Agincourt (1415) los caballeros que se caían de sus monturas no podían levantarse del fango ni defenderse de enemigos que portaban armaduras más ligeras.

Algunas autoridades critican el modelo de armadura encajada (atando las piezas con cordeles) usada en Japón. El Tanki Yoriakutratado sobre armaduras de 1735, dice que los encajes apretados, una vez mojados por la lluvia o la inmersión en un río, se volvían muy pesados y no se secaban con rapidez. El peso volvía a la armadura opresiva y en invierno podía hasta congelarse. Además, aunque se limpiase, no se conseguía eliminar el fango por completo, lo que daba lugar a problemas de higiene y salud. Otra de las críticas a este modelo de armadura era que los encajes podían retener puntas de flecha o lanza en lugar de dejarlas resbalar (¡así que ya sabéis, nudos pequeños al ataros el Do!)

Lo que sabemos del uso de la armadura nos llega a través de escuelas que aun enseñan a combatir con ellas, como Yagyu Shingan Ryu, Tenshin Shoden Katori Shinto Ryu y Shojitsu Kenri kataichi Ryu, y de manuales sobre cómo ponerse la armadura uno solo, cómo sentarse y moverse con ella puesta, ya que se podía prescindir de diferentes elementos según las circunstancias del combate:

  • Trepar o escalar fortificaciones.
  • Luchar en el agua.
  • Estar herido o demasiado cansado para aguantar el peso de la armadura.

Dichas escuelas basan algunas de sus enseñanzas en las técnicas de combate con yoroi, y sus estrategias tratan de aprovechar los puntos débiles de la armadura.

Donn Draeger (con yoroi) y Otake sensei practicando Katori Shinto-ryu kenjutsu kata en Hawaii. Fuente: eBudo

Donn Draeger (con yoroi) y Otake sensei practicando Katori Shinto-ryu kenjutsu kata. Fuente: eBudo

El yoroi siguió evolucionando, haciéndose más ligero y flexible, con menos trenzado; e incorporando en algunas partes metal laqueado, lo que hacía a la armadura menos vulnerable a las armas de fuego y al metal resistente a la oxidación. Durante la Pax Tokugawa el kenjutsu siguió desarrollándose y dio lugar a nuevas y gráciles técnicas. Fue en el primer cuarto del siglo XVIII cuando comenzó a desarrollarse el equipo de protección: ejemplos de esto son los onigote de Onno ha Itto ryu, o el fukuro shinai de Yagyu Shinkage Ryu (shinai recubierto de cuero laqueado). Ya en el siglo XIX se produjeron nuevos avances como la invención del yotsuwari shinai (formado por 4 láminas de bambú).

Oni gote. Esto sí que es un koté. Ono Ha Itto Ryu en el Kioto Taikai 2008 (c) The iaido journal

esto sí que es un koté. Ono Ha Itto Ryu en el Kioto Taikai 2008 (c) The iaido journal

También el Do evolucionó, reforzándose en bambú con cuero que posteriormente se lacaba. (Actualmente el coste del equipo, ya de por sí caro, se ha abaratado utilizando en algunos casos pieles sintéticas y plástico). Además en climas muy secos el bambú no resultaría una buena elección como material, ya que su resistencia se vería muy mermada. 

En cuanto a otras partes de la armadura con las que los kendokas estamos menos familiarizados pero que también se usan, en la práctica de naginata moderna (atarashi naginata) se utilizan grebas (tsune-ate/ espinilleras) como parte del equipo de protección. En la práctica actual la función de los equipos de protección es cubrir las zonas a las que atacaríamos si combatiésemos sin armadura.

Al fin y al cabo no tendría mucho sentido atacar zonas protegidas, ¿no?

Referencias:

Koryu, escuela antigua. Ed. Shinden, 2007

Secretos de los samurais. Ed. Paidotribo, 2006

Revista Desperta Ferro, nº16: “la Italia de los condotieros”. Ed. Desperta Ferro
Armas y técnicas belicas del samurai. Ed. LIBSA 2009
Kendoworld