El pincel y el shinai: hablando con Danimaru Kogan

men-nuki-men-by-denimaruNo le conocéis, pero os mandáis sus dibujos y los publicáis en vuestros muros. En pocos meses se han viralizado y se han convertido en un fenómeno internacional, con publicaciones en webs budokas inglesas o rusas. Entre viñeta y viñeta quería hacer kendo, pero no había ningún dojo en la región colombiana de Tolima: así que se fue a buscar un profesor a Bogotá. Ése fue el origen del club de kendo y iaido Bokuto Kai.

Se llama Daniel Kogan. Firma como Danimaru, y hemos hablado con él (en realidad hemos chateado por Facebook, pero es igual).

¿Y por qué kendo?
Antes de conocer el kendo solía entrenar kung fu, hapkido, que empecé a practicar a los 13 años; taekwondo, algo de judo y algo de aikido, que aprendí a través de un gran amigo mío. Pero ninguna de estas artes era de mi gusto: la verdad, quería aprender el arte de los samurais, y así poderme inspirar para los cómics que quería hacer.

Conozco a mucha gente que dice estar fascinada por Japón, pero a nadie que reconozca que empezó en kendo porque quería hacer manga. 
El kendo me empezó a gustar por los samurais y esas grandes hazañas que los hacían legendarios. Cuando descubrí el iaijutsu, y el iaido que se practica hoy en día, tuve mucho interés en practicarlo. Una técnica que trataba más que todo la velocidad: el primero en sacar la espada era el vencedor, como en los duelos de vaqueros.

El asunto es que el kendo tiene algo que otras artes marciales no tienen, y es la etiqueta en todo. Ser reservados, no llevarnos por las emociones. Si ganamos no mostramos alegría y orgullo… no lanzamos el men al aire, por decirlo, como otros deportistas que lanzan su casco al aire cuando ganan o se echan a llorar cuando pierden, o llegan a pelear.

Me contacté con un sensei por Internet y nos conocimos en la Feria del Libro de Bogotá. Se interesó en ayudarnos, nos visitó en Ibagué y nos dio un seminario de iaido, más adelante kendo. Después fundamos nuestro propio club, el primero en Ibagué. Tenía 24 años: me habría gustado empezar mucho antes, pero…

Dibujo de Daniel Kogan para su club de kendo, el Bokuto Kai de Ibagué, Tolima, Colombia.Cuando Daniel habla de su club no te imaginas el nivel de disciplina que requiere, hasta que sigues chateando y te cuenta cómo trabajan:

En Ibagué no tenemos sensei. Nos visitan Leonardo (López, Bogotá), Marco o Cuéllar (Daniel, Cundinamarca), y organizamos el entreno solos. Nos juntamos los sábados, cuando nadie tiene obligaciones, y yo coordino la clase, con mokuso, reiho, calentamiento y técnica.  Hace poco empezamos a trabajar men pequeño.

Cinco años de samurai, entonces. ¡Evolucioné! Empecé a participar en torneos en otras ciudades, hice mi primer examen (segundo kyu), experimenté más duros golpes de otros senseis y sus pesadas prácticas, que algunas veces me hicieron llorar, jeje. 

Pienso que de ahí poco a poco comencé a entender el verdadero camino de la espada y a diferenciar la realidad y la ficción que rodea este arte: como todo, uno antes se dejaba llevar por las películas y el anime. Ahora ha llegado gente al club que también tenían esa afición, pero con la práctica y el estudio borran la ignorancia. Algunos, cuando reciben sus primeros golpes se desmotivan y no regresan…

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Pero el interés por la cultura japonesa continúa, ¿no?
Es como que todos anhelaríamos algún día ir al País del Sol Naciente y tomar fotos por allá, al lado de un templo o una estatua de algún personaje histórico. En mi país, lo único que tuve contacto con algo japonés antes de kendo fue cuando conocí a un japonés que se dedicaba a la caligrafía y escribía nombres en una Feria del Libro. Mucho antes atrás, cuando tenía 13 años, conocí a unos amigos fascinados por las historias de samurais. De ahí comencé a investigar sobre ellos y a dibujarlos.

Más que Japón me fascina la Historia. Los anime del periodo Edo, las proezas legendarias de los samurai, y más adelante me adentré en las historias reales. Y el arte visual viene desde la niñez: mi hermano mayor, mi padre y algunos primos saben dibujar, y mis dos sobrinos están aprendiendo. Es como una herencia familiar.

¿Qué es un samurai para ti? 
Pues es una pregunta muy interesante. Pienso que ser samurai en la actualidad significa ser una persona que no se rinde ante nada, que no teme a las dificultades, que posee una disciplina, que logra sacar adelante lo que desea. El samurai japonés era un guerrero que nunca negaba nada; eran siempre leales y jamas se rendían. Que a pesar de tener una actitud severa y fría poseían conocimientos artísticos y buscaban métodos de relajación para sentirse en armonía.

En cualquier campo y oficio uno puede tener el samurai dentro: el carpintero que siempre afila sus herramientas para elaborar bien sus trabajos es como el samurai que afila sus espadas para que sus tajos sean perfectos. El ilustrador que siempre pone empeño para hacer lo mejor de sus obras para que la gente se admire de su pulso y creatividad, es como el samurai que demuestra su habilidad con la espada haciendo entender a sus contrincantes lo poderoso que es y ganándose el respeto de sus superiores.  El escritor o cuentero, el panadero, el zapatero, todos nosotros tenemos un samurai dentro. Los que más pueden reflejar un samurai son los soldados y los policías que arriesgan sus vidas para proteger a otros y luchan por la ley y el orden.

Hay una frase que me gusta mucho de Musashi porque es algo parecido a lo que hago: el camino del guerrero es el doble sendero del pincel y la espada.

Es un matiz interesante, viniendo de un mangaka.
¡Bueno, no es sencillo, jeje! Más sobre todo si se trata de caligrafía japonesa. No tiene gracia poner un kanji que no se sabe bien qué significa. Otro arte que admiro mucho es la forja, aunque mi talento es escaso. Tengo un gran amigo que se dedica a forjar espadas. ¡Ustedes en España tienen la ciudad de Toledo, y los castillos también!

Se viene, entonces, otra pregunta: ¿has pensado en pasar de kendo a kenjutsu?
¡Por supuesto que sí! Es un arte antiguo; a diferencia del kendo es más libre, abierto y muy poco rígido en el sentido del combate y técnicas.  Los estilos que más admiro son la escuela Nito ryu de Musashi, la Yagyu Shinkage ryu y Katori Shinto ryu.  También me ayuda a tener ideas y referencias.

¿Cómo es la comunidad kendoka colombiana?
Creo que son como siete ciudades donde se practica kendo. Las edades varían: pues hay tanto jóvenes como adultos, por ejemplo hay algunos de 40 años que apenas están conociendo el kendo.A veces faltan algunos implementos, bogus, shinais, uniformes. También es difícil asistir a seminarios por cuestión de dinero: algunos viajan a Ecuador, que es lo más sencillo y cercano para ir. Todavía no hay cuartos danes de Iaido, y no hacemos exámenes de grado. Los senseis van a formarse a México, Estados Unidos o Japón.

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Haces manga, pero te conocemos sobre todo por las tiras de kendo. ¿Cómo se te ocurrió?
Por un lado, como de darle comedia al kendo y darle entretenimiento a aquellos que quieren ver ese lado cómico. De pronto puede que haya algunos que no estén de acuerdo, porque toman el kendo muy en serio, pero no me importa porque no lo hago con mala intención. Pero me gusta mucho dibujar cómico como realista. Muy al comienzo hacía caricaturas a los senseis y compañeros que practican conmigo; lo hago cada año o cuando es un momento especial.

Página de Kitchen Samurai

Página de Kitchen Samurai

¿Y el zorro Yoshi es serio o cómico?
¡Yoshi es el personaje principal de mi comic Kitchen samurai! Hace poco terminé el primer tomo y estoy esperando para lanzarlo. Trata de un pequeño zorrito que desea ser samurai y trabaja como auxiliar de cocina en un restaurante típico japonés en el período feudal. Me gustan las historias originales, y Kitchen Samurai estoy seguro les gustará.

Me recuerda a Stan Sakai.
Es un buen cómic aunque francamente el estilo es demasiado europeo, en tanto lo mío es más manga. El mío es más cómico, en cambio Usagi siempre tira a ser más serio, incluso sangriento. Me inspira mucho Sanpei Shirato, creador del ninja Kamui, y también Kazuo Koike de Lobo solitario y su cachorro.

Llevo mucho dibujado este estilo, y aunque no se parezca a como lo hacen los japoneses, pienso que lo importante es crear una buena historia y unos buenos personajes. Cada quien tiene su estilo en el manga.

Danimaru empezará el próximo domingo a publicar algunas de sus historietas de kendo en QuehacesQUÉ.

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Senpai, la que llegó primero. Hablando con Kurara

Desde que empezamos, en el compromiso de Saki y mío estaba ofrecer un directorio exhaustivo de dojos, en particular de España y América Latina.  Mapear Latinoamérica cuestiona lo que nuestra miopía de euracas tiene por verdades inamovibles sin que obedezca más que a suerte o, como mucho, a la fuerza de la costumbre.

Entre nuestros nuevos amigos está Clara Álvarez. Esta arquitecta es una de los poco menos de 200 kenshis de Guatemala. Hemos hablado con ella en medio de los preparativos de una beca que la llevará a Kumamoto, en Japón. Entretanto, dirige el dojo que ella misma fundó en su universidad, la Rafael Landívar, siendo muy joven, mujer, y sin más grado que un Shodan recién conseguido. Alguien tenía que hacerlo, y fue ella.

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¿Por qué kendo?

Siempre estuve con la inquietud de aprender algún arte marcial, pero lo que percibía y percibo a la fecha en lo que he visto en Guatemala, es que se enfocan únicamente en torneos, puramente a ganar y se ha perdido lo marcial de las artes. Confieso que me encanta la cultura japonesa, y por ende siempre he visto anime. Gracias a ello pude conocer el Kendo como es (¡al fin supe cómo se llamaba!). Me interesó muchísimo y fue así como empezó mi viaje por el camino de la espada. 

¿Cuándo empezaste? ¿Venías de algún arte marcial?

Ninguna. Empecé a mis 16 años, en noviembre de 2003. A la fecha siento que ha sido mi mejor decisión, y es que se enfoca en el desarrollo personal, cada día ser mejor que el anterior y es una disciplina que trasciende al dōjō, pues el Kendo está en cada aspecto y movimiento que realizamos cotidianamente.

¿Y empezaste con más chicas?

Ninguna. Y ninguna se ha quedado. De repente llegaba una que otra pero muy esporádicamente. Hubo días en los que llegaba yo sola, o alguno de mis senpai, pero me sirvió muchísimo. Hemos tenido chicas en el club de la Universidad Rafael Landívar, pero cuesta mucho adquirir la disciplina y el compromiso que el Kendo requiere, y son contados los practicantes (tanto hombres como mujeres) que permanecen entrenando constantemente.

Clara Álvarez y el dojo de la URL están adscritos al dojo Niten Ichi Ryu, fundado en 2003 por Víctor Soto y José Castellanos, kenshis guatemaltecos, bajo el auspicio del dojo Shiori de Puebla (México).

Demostración en la Semana Japonesa. Clara, a la izquierda.

¿Niten Ichi Ryu fue tu primer dojo?

Nosotros entrenábamos en otro lugar, donde conocí primero a José y luego a Víctor. Durante el tiempo que estuve ahí siempre estuve dispuesta a apoyar en lo que se pudiese. Lamentablemente se dieron ciertas situaciones que nunca me imaginé. Sin embargo, nadie puede prohibirte que hagas lo que más te apasiona. Bien dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, y fue ahí  donde surgió el Club de Kendo Niten Ichi Ryu, para seguir entrenando y trabajando para difundir el Kendo en nuestro país, enfocándonos al sector universitario siguiendo el ejemplo de Francisco Ávila sensei, nuestro director técnico, quien siempre nos ha brindado su apoyo incondicional y nos ha recibido con los brazos abiertos.

 Felizmente, desde el año pasado también contamos con Tadahiro Morita sensei, quien nos ha aceptado como sus alumnos. Morita sensei fue llevado hace muchos años a México por Ávila sensei,  siendo ambos los pioneros del Kendo en México, por lo que te imaginarás el honor que representa para nosotros el que sean nuestros maestros. Anualmente hacemos el esfuerzo de visitar a Ávila sensei y a nuestros hermanos del Dojo Shioiri (Universidad Autónoma de Puebla) y Dojo Morita.

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Junto a Clara, Morita Sensei. Detrás, dogi blanco, Francisco Ávila

 

… y en 2007, Shodan. ¡En Chile nada menos!  ¿Por qué tan lejos?

Bueno, el limitante que se tiene respecto a los grados es que quienes realizan el examen debe ser una cierta cantidad de maestros de cierto grado. En mi caso, mi Shodan me tocó en Chile, pues coincidió mi participación como representante de Guatemala en el Primer Campeonato Latinoamericano de Kendo. Fue una oportunidad que traté de aprovechar y que le agradezco a mi abuela (QEPD) que me ayudó con la parte económica… viajar a Chile desde Guatemala cuesta más que viajar a España.

 ¿Cómo fue?

Mentiría si te dijera que no estuve nerviosa 😀 pues te imaginas estar presentando examen habiendo tanta gente observando y teniendo a los jueces prácticamente a la par. Pero bueno, al final no es nada que no hubiésemos practicado, y en mi caso traté de dar lo mejor, elevar mi espíritu y vivir el momento.

Haciendo una retrospectiva, admito que mi nivel técnico en ese entonces no era muy bueno, pero son detalles que debemos poder ver, analizar y corregir. Yo tengo la fortuna de contar con mis senpai, quienes me exigen tanto o más que a los chicos y esto ha sido vital en la mejora de mi técnica pero también en mi espíritu y carácter.

 Hemos visto en tu perfil participación internacional a menudo. Vais de un país a otro: Guatemala- México, Guatemala-Costa Rica, Venezuela-Ecuador. ¿Cómo funciona el kendo en América Latina a nivel organizativo?

No creas que es fácil, pues todos los viajes han sido patrocinados por nuestro bolsillo 😀 Como latinoamericana te digo que se da algo bonito, y es la hospitalidad que hay en los países; claro, puedo hablar en lo que a kendo se refiere y siempre personal.

Mi mayor experiencia viene a ser con México. Puebla siempre nos ha recibido con los brazos abiertos: nos han apoyado con hospedaje, alimentación, transporte… Cuando vamos también hacen tiempo para compartir con nosotros, salir a pasear, etc. Al final te lo puedo resumir diciendo que no somos extraños allá, somos parte de la familia y sinceramente nos sentimos en casa. ¡El año pasado que conocimos a Morita sensei, tuvimos el honor de ser invitados a su casa y su esposa, Sachiko-san, nos preparó todo un banquete! Cuando forjas este tipo de lazos con las personas, a mi parecer, es cuando realmente el kendo trasciende la frontera de un dojo físico.

Recientemente, gracias a Ávila sensei, ya se está trabajando más en el Kendo Universitario en México, y nos toman en cuenta para cada actividad que realizan, aunque claro, no podemos asistir a todos.

primer anuncio de kendo en Gutemala, 1999 (C) Nitten Ichi Ryu

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¿Y el kendo en Guatemala?

Eso se lo debemos al Dr. Moisés Armando Zamora, a quien no se le ha dado el protagonismo que merece. Te puedo decir que cuando comencé no sabía quién era, pero cuando surgió el Club Niten Ichi Ryu, mi senpai José Castellanos (el único de los primeros en practicar Kendo en Guatemala que aún lo hace) me dio la oportunidad de finalmente conocerlo.

El Dr. Zamora tuvo muchos logros: gestionó donaciones que se hicieron para Guatemala de equipo (shinai, bokken, bogus e incluso naginatas), consiguió voluntarios que vinieron de Japón para impartir las clases, y fundó la primera Asociación de Kendo en Guatemala.

Nosotros hemos trabajado con el objetivo principal de difundir el kendo en nuestro país, y aunque en principio nada es fácil, poco a poco hemos visto cómo tanto trabajo, carreras, inclusive dejar un poco de lado el tiempo con la familia, está dando sus frutos. El Club Niten Ichi Ryuu está creciendo y se ha dado a conocer ya en México; así mismo, contamos con el Dojo en la Universidad Rafael Landívar (de donde soy egresada) y recientemente estuvimos en la Universidad del Valle de Guatemala, donde esperamos comenzar en un futuro próximo. Cabe mencionar que en esta Universidad fue donde nació el Kendo.

Y fundaste un dojo universitario, siendo muy joven y todavía “naciendo” en kendo…

En ese entonces yo todavía cursaba mi cuarto año en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Rafael Landívar, y tenía la inquietud de poder enseñar y difundir el Kendo dentro de mi universidad. Tuve la ayuda de mi amigo y compañero de entrenamientos, Luis Carlos Colocho, con quien estuvimos averiguando los requisitos de la Universidad para poder introducir el Kendo como parte de las actividades internas. URL y Niten Ichi Ryu somos uno solo: tratamos de tener entrenamientos en conjunto generalmente los sábados. También involucramos a los de la universidad con las distintas actividades que realizamos.

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En 2010

¿Cuál fue el mayor reto entonces?

Interesar y culturizar a los estudiantes. Con esto me refiero al hecho que el Kendo es algo prácticamente desconocido por la mayoría de guatemaltecos. No sé si en algún punto les ha pasado que cuando ustedes dicen Kendo, la gente pregunta si dan patadas y cosas por el estilo.

También hemos tenido nuestros momentos críticos pero hemos logrado salir avante.

¿Cómo son tus alumnos y alumnas?

He tenido muy buenos alumnos, que han logrado alcanzar un buen nivel de kendo. Ante todo han sido personas que le han tomado cariño sincero al Kendo. Lamentablemente como te decía en un principio, cuesta mucho que alguien (aunque le guste) permanezca más de cierto tiempo. Pero seguimos enfocándonos, creyendo y trabajando en el campo universitario y así sea una sola persona la que asista pues nos esforzamos por que logré desarrollar esa pasión que sentimos nosotros y pueda ser parte del futuro y promotor del Kendo no sólo en la Universidad sino en nuestro país.

¿Para cuándo Nidan?

Lo tengo contemplado presentar para este año en Japón!! El año pasado que estuvimos con Ávila sensei y Morita sensei, traté de absorber lo más que pude de lo que nos enseñaron, y tomar nota de las correcciones que nos hicieron para poder mejorar esos aspectos.

Sinceramente (y lo vuelvo a repetir) me siento afortunada de tener sobre todo a un senpai tan exigente como lo es Jose, y de tener la fortuna de entrenar únicamente con hombres, quienes me han tratado como su igual, y no se contienen por el hecho que sea mujer, ni más pequeña ni super guapa hahaha, y eso me encanta, pues me ha ayudado a mejorar.

Ahora, la razón por la cual será Japón es porque después de tres intentos, este año me fue otorgada una de las becas Monbukagakusho, que son las becas otorgadas por el Gobierno de Japón. En mi caso, iré como estudiante investigadora pero a la vez tendré la oportunidad de participar en el Club de Kendo de la Universidad de Kumamoto *o* Será toda una experiencia!!! También como te imaginaras será todo un reto, tanto entrenar como lograr mi Nidan en Japón siendo la cuna del Kendo.

Retos para el futuro. Retos para Clara y para Kendo URL

Creo que el mayor reto y que en consecuencia me traerá aún más será mi próximo viaje a Japón: adaptarme al cambio cultural, horario, idioma. Espero poder agarrar el ritmo de los entrenamientos, principalmente por la brecha de nivel que tenemos con Japón. Sin embargo, trataré de poner en práctica lo que tanto me ha recalcado nuestro Senpai José, y es hacer de mis debilidades mis mayores fortalezas. Entre mis planes figura el poder iniciarme en el arte de Kyudo y retomar el Iaido (he tenido la oportunidad de practicar un poquito nada más). Claro, espero poder organizar el tiempo de estudio con las actividades que me gustaría realizar.

A pesar de estar en otro continente estaré siempre pendiente del Club de la Universidad Rafael Landívar y estaré apoyando a ambos clubes en la manera que me sea posible. Me quedo tranquila de saber que nuestro Senpai se hará cargo de los entrenamientos en la Universidad y que nuestros Kohai van a estar apoyándolo en todo lo que necesite. Ahora que estaré allá, tengo una gran responsabilidad no sólo a nivel profesional, académico, sino también con la Asociación de Budo Japonés Guatemala principalmente en el área de Kendo, pues seré el puente entre ambos países. La Asociación de Budo Japonés Guatemala pudimos conformarla el año 2012 y tiene como objetivos la difusión de las diferentes artes marciales, por ahora Kendo, Karate Do y Aikido.


“No imagino mi vida sin Budo”. Hablando con Fay Goodman

En el segundo post de este blog, en vísperas del Campeonato de Europa de Iaido, colgué un vídeo de Fay Goodman sensei. Gracias a la gestión de mi profesor Santiago Velasco conseguí intercambiar una serie de correos con ella y le propuse esta entrevista, que espero sea la primera de muchas más.

Fay Goodman es Séptimo dan Renshi en Muso Jikiden Ryu Iaido y Octavo dan en Shinto Ryu. Actualmente se dedica a la enseñanza de Iaido y Jodo a tiempo completo en su propio dojo, Masamune, en Birmingham. Es artista, diseñadora de joyas, productora musical y documentalista, y dirije su propio estudio, Goodmedia.

Fotografía de Fay Goodman Nanadan Sensei en su Iaido Dojo, Masamune, en Birmingham, UK

(c) Fay Goodman – Masamune Dojo

Según tengo entendido, su relación con el Budo comenzó a través del Karate. ¿Qué edad tenía entonces?

Empecé a los 15 años, en un sistema llamado Shodin Tao, que incluía Karate Shotokan como base principal, y otros sistemas como el Taekwondo. De ahí empecé a estudiar formas puras como Aikido o Shukokai Karate. Era muy bien sistema. Llegué al Iaido a través de uno de mis compañeros de Shodin Tao.

El Shodin Tao es un arte marcial mixta creada en 1964 por el instructor del SAS Alan K. Hunt, que se practica fundamentalmente en Reino Unido y Francia.

¿Le resultó difícil compaginar Karate y Iaido mientras los practicó al mismo tiempo? ¿Qué equilibrio tuvo que hacer entre ambas prácticas?

Al haber estudiado y practicado ya varias formas puras, empezar a hacer Iaido se sentía como una evolución natural: llegué al Iai por casualidad, como he dicho. Nunca había oído hablar del Iaido, así que no estaba buscándolo. Me fascinó y me involucré totalmente en el aprendizaje de este arte tan bella: la primera etapa no fue fácil, fundamentalmente a causa de un sable muy pesado que no me convenía, pero ¡fue un gran inicio! Me di cuenta de que el Iaido se adaptaba muy bien a mis otras prácticas y me proporcionó una buena base.

Por otro lado, tanto Karate como Iaido son Budo. ¿Cómo se relacionaba una práctica con otra? ¿Ha podido con los años aplicar principios del Karate al Iai (o viceversa)?

Interesante pregunta. Todas las Artes Marciales, si se enseñan correctamente y se estudian con dedicación, son muy beneficiosas tanto para la mente como el cuerpo y el espíritu. Personalmente, trato el Iaido por separado en tanto su aproximación, su sentimiento y actitud son únicas: llevamos una espada y trabajamos para ser uno con la espada (de la misma manera que trabajamos para unir la mente, el espíritu y el cuerpo).

Cuando hago karate, utilizo mis movimientos y mi energía interior para defenderme y atacar utilizando mi propio cuerpo. El equilibrio es distinto, con eje de gravedad bajo, los pies bien firmes en el suelo. El Aikido, por otra parte, tiene movimientos fluidos en las partes superior e inferior del cuerpo, mientras que el centro se mantiene fuerte. La gente que conozco que llega al Iaido desde el karate suele adaptarse rápidamente a las posiciones _aunque tienen que trabajar su talón trasero_, pero sus cortes son, habitualmente muy duros, con mucha fuerza. Los practicantes de Aikido suelen cortar mejor, ya que aplican los principios de suavidad y fluidez. Sin embargo, les cuesta un poco más dar con la postura correcta.

Todavía disfruto practicando sistemas mixtos, ya que puedes obtener lo mejor de cada mundo, siempre que se respete cada arte en su identidad y con sus fortalezas particulares.

¿Está ahora concentrada en el Iaido?

Sí. Creo que Iaido y Jodo son ahora mi objetivo principal, pero siento que es importante para mí continuar practicando otras artes, especialmente si tienes en cuenta aspectos como la defensa personal o el ejercicio físico.

The Practical Encyclopedia of Martial Arts

Portada de The Practycal Enciclopaedia of Martial Arts (ed. 2004)

¿Cuándo empieza uno a enseñar? Usted no es sólo sensei, también es una divulgadora: ha escrito varios libros y dirigido un documental sobre Budo. ¿Siempre tuvo la divulgación o la enseñanza entre sus objetivos?

Practicar artes marciales, y en concreto la práctica del Iaido, me ha dado muchísimo. No puedo imaginarme mi vida sin la belleza de las artes que practico. Hacerme profesora fue un proceso natural, y en efecto, podemos dar mucho de nosotros cuando ayudamos a los niños (o a gente de cualquier edad) a hacerse una idea de lo que les espera si practican: les dará confianza, autoestima, agilidad, forma física disciplina y concentración… ¡sólo para nombrar unas pocas cosas!

Hábleme de su escuela, el Dojo Masamune. ¿Cómo empezó todo?

Estaba estudiando Iaido en Birmingham y acabé totalmente sola: la gente empezó a mudarse o dejaron de entrenar por motivos de salud. Para mantener el dojo en marcha, decidí abrir yo misma una escuela y ver qué pasaba. Yo ya estaba enseñando Shinto Ryu (que es mi sistema mixto de Karate, Aikido y Jujutsu) junto a mi hermano Clive, así que enseñar Iaido parecía la progresión natural.

Además de instructora y divulgadora, Fay sensei es artista. Tiene su propia compañía de producción musical y documentales, Goodmedia, a través de cuya obra la conocí yo. Ha dirigido el documental Lady Samurai (que sigue el proceso de su examen de séptimo dan en Japón) y producido otro, Black Belt, que está disponible online.

¿Cómo empezó Goodmedia?

Goodmedia se constituyó en 2003, pero no empecé realmente a desarrollar la compañía hasta 2007: había dejado mi trabajo para cuidar de mi madre y dedicarme al cien por cien a mi propia empresa. Me sentía muy cómoda dirigiendo documentales y produciendo música. La música es mi primer amor: empecé a tocar el piano y a componer a los seis años.

¿Cuáles son sus próximos proyectos después de Lady Samurai?

Lady Samurai fue un regalo para mi hermano, y si puedo continuar compartiendo mis experiencias para ayudar a otras personas, lo haré encantada.

Lady Samurai es un nombre que me puso un periodista de la revista Combat hace muchos años, después de una exhibición en Londres. Se quedó y mucha más gente empezó a llamármelo, así que no me quedó otra que asumirlo. Mi viaje a Japón para obtener el Renshi era algo muy especial, y quería que mi hermano Clive viniera conmigo. Habíamos compartido mucho ya, sobre todo como artistas marciales. Sin embargo, él estaba muy enfermo y desgraciadamente pronto moriría. Así que quise grabarlo todo para él, para que pudiera ser parte de mi experiencia. Sentía también que ojalá aquello pudiera animar a otras personas a seguir su corazón y sus sueños, y creer que nada es imposible. A posteriori, experimentar todo aquello no fue fácil, pero descubrí quiénes de mi entorno estaban auténticamente a mi lado, y por ello estoy extremadamente agradecida.

Hablando de Lady Samurai. En mi vida como kendoka he vivido y presenciado algunas situaciones de, ya que no discriminación, sí cierto paternalismo hacia las mujeres kenshi; y me gustaría saber si ha pasado por algo semejante.

Esta es una cuestión interesante, de la que se podría hasta escribir un libro: de hecho, hace tiempo empecé un libro sobre el tema, y quizá sería hora de terminarlo. Sé a qué te refieres, y lo entiendo completamente. No es fácil, y he tenido que aprender una lección muy importante sobre dejar estar las cosas, mostrar compasión hacia cualquiera con quien entrene o a quien enseñe. He pasado por momentos difíciles, que me entristecen todavía cuando pienso en ellos, pero del mismo modo he tenido apoyos y detalles conmigo de lo más inesperados, que me han devuelto la sonrisa, me han dado esperanzas, y me han devuelto la fe en la naturaleza humana.

¿Ve alguna diferencia entre las artistas marciales de hoy y las de sus días de principiante?

Había muy pocas mujeres cuando yo empecé. Durante muchos años era la única  chica: otras iban y venían, nunca se quedaban mucho debido a lo duro del entrenamiento. Cuando me invitaron a un evento de la World Martial Arts fui la única instructora presente, pero me sentí respetada y me trataron bien.

Tengo una muy buena relación con otras sensei. Hay un vínculo especial entre las mujeres budoka: una comprensión interior, y una conexión entre nosotras a través del Budo. Su apoyo y sus ánimos son sorprendentes, y tengo muchas historias que algún día compartiré. Me siento privilegiada de haber conocido a otras maestras, y haber entrenado con ellas. Ahora son amigas muy especiales, a las que respeto inmensamente.

¿Cómo ve el futuro Fay Goodman sensei? ¿Cómo le ha enseñado el Budo a afrontarlo?

El Budo es mi vida, y me ha enseñado muchas cosas. En realidad continuo aprendiéndolas cada día, y esta es la belleza del Budo: aprender sobre nosotros mismos en profundidad, si estamos en silencio un momento.

Creo que las cinco virtudes del hakama [las tablas de la parte delantera] son igual de importantes que el plisado trasero, que simboliza nuestro esfuerzo que hacemos para convertirlas en una. Estas virtudes son Honor, Humildad, Justicia, Lealtad y Respeto. He aprendido a no renunciar nunca a nada que crea que es importante y especial para ayudar a los demás. He aprendido lo importante que admitir con honestidad que nos hemos equivocado y a soltar cuando no podemos cambiar una situación o a una persona con la que discrepamos.  He aprendido humildad para aceptar mis deficiencias y a difundir la paz, la armonía y la buena voluntad allí donde pueda.