El shinai del sensei

Empezamos hoy a traducir, con su permiso, algunos de los interesantes posts del dojo Nanseikan de Melbourne, Australia. El autor del blog de Nanseikan es su instructor Ben Sheppard: son reflexiones surgidas directamente de la enseñanza y la práctica diaria, y vienen a demostrar, entre otras cosas, que lo que nos intriga y seduce del kendo trasciende fronteras. Incluso hemisferios.

Traducimos uno de los últimos posts del blog del dojo Nanseikan. No es la primera vez que se habla aquí (ni en toda la kendored) sobre shinais, pero uno no deja de conocer nunca su herramienta. Y por otro lado, este post no va sólo sobre shinais, sino sobre mucho más. El bambú (o el carbono) habla.

Hace poco recibí un shinai que iba para mi sensei.

Pesaba bastante pero su mayor particularidad era la tsuka, muy estrecha. Esto, unido a que se trata de un koto shinai, suponía mucho peso en la punta. De hecho era muy dificil de empuñar con rapidez. No me fue mal en los suburi básicos, pero tan pronto empecé a utilizarlo en situaciones dinámicas donde no me concentraba sólo en el corte acabé agotado increíblemente rápido. De hecho, agotado y frustrado, porque mis cortes nunca terminaban donde yo quería que lo hicieran.

Recientemente hemos tenido visita en Melbourne de algunos jóvenes y consumados sensei de Japón. Estos kenshi tienen una velocidad increíble y una sorprendente variedad técnica para cada situación. Preferían shinais jissengata o dobari, con la punta más ligera. También hacen un montón de suburi e igualan el entrenamiento con peso para desarrollar la velocidad y la fuerza muscular. Pueden cortar en cualquier ángulo y con cualquier ritmo. He aprendido mucho de estos jóvenes sensei sobre niveles de compromiso con el entrenamiento y de cuánto esperar de uno mismo.

A la luz de su influencia me sorprendí dándole vueltas a este shinai de mi profesor. Él no es mucho más fuerte que yo, de hecho sus antebrazos son más bien flacuchos. Estoy seguro de que tiene “musculatura kendoka” escondida, pero en general debe de resultarle tan difícil como a mí blandir rápidamente ese shinai.

Pensé entonces lo difícil que tiene que ser para alguien cortar en toda clase de posiciones y ritmos cuando tú estás tratando de lograr un solo corte. Requiere una enorme cantidad de confianza y fe en uno mismo. Puede que esto sea en realidad lo que me falta: había empezado a creer que el estilo de mi sensei era muy correcto y tradicional, pero estos jóvenes sabían ya perfectamente de qué va esto. Pensando en ello de nuevo, me doy cuenta de que su kendo es muy visual, mientras el de mi sensei es mínimo, casi subliminal. Mientras sus técnicas te dejan sabiendo sin duda que te han ganado, con el sensei a menudo te ocurre que te deja pensando ¿qué acaba de pasar?

El sensei, como es obvio, cree firmemente en su forma de hacer, tanto que compra shinais adecuados sólo a esta forma. No le tienta el éxito del kendo potente de estos chicos. Con su tipo de shinai no podría hacer ese kendo; sólo el suyo. Para mí, esto demuestra gran confianza, pero de nuevo miro a mi profesor y a los jóvenes kanshi japoneses desde abajo. Todos parecen invencibles para mí. Desde su posición, Sensei puede ver las debilidades de su kendo y de este modo no se siente tentado, como yo me sentiría, de imitarles.

¿Y de qué va todo esto? Pues de unas cuantas cosas:

  • Aprende de otros, pero no te des mucha prisa en descartar lo que sabes.
  • Es difícil percibir las motivaciones de los que están por encima de nosotros.
  • La forma y el peso de un shinai puede inspirar confianza en otros…
  • … y también puede personificar el kendo que decides hacer.

Fuente original en inglés

(C)  Texto e imágnes de Ben Sheppard. Todos los derechos reservados

Detrás del kendotour. Rostros del curso de Huesca

Dicen que lo mejor es la gente que conoces. No dicen las cuentas que hay que hacer, las listas para que todo salga bien, los madrugones extra, los viajes en coche. Son los primeros en llegar y los últimos en irse. Hemos hablado con algunos de los kenshis que organizan los cursos de verano, y esto es lo que nos han contado.

 Si llevas practicando kendo menos de diez años, probablemente el primer curso que hayas hecho fuera haya sido el Curso de kendo y iaido de Huesca, que organiza el dojo Kajuki y dirige Emilio Gómez sensei junto a Antonio Gutiérrez. Es un curso barato, de hecho es intencionadamente económico en un panorama en el que tienes que elegir a menudo entre hacer cursos en tus vacaciones o tener vacaciones de verdad. Es el curso al que te puedes llevar a tu familia. Es un fin de semana muy divertido y donde la mayoría hemos hecho exámenes, nos hemos disfrazado y convertido el almuerzo en una lucha colosal en el chiringuito.

paolahuescaPaola García es una de las personas que más han apoyado a Antonio Gutiérrez en su organización. De hecho, creo que mi primer recuerdo de ella es precisamente repartiendo habitaciones.

Como la presidencia de la comunidad de vecinos, es algo que está ahí y nadie quiere. Mi trabajo era comprobar que los pagos y las inscripciones cuadrasen y, ya sobre el terreno, poner los carteles con la información, agrupar a la gente en las habitaciones, repartir las llaves y tickets de comidas (¡los famosos papelitos de colores!) de las habitaciones a los clubs y, el último día recogerlo todo.

Lo mejor, que conoces a todo el mundo y que en general todos son muy amables. Y que, salvo un año, conseguimos que cada año se superara el número de participantes. Lo peor… bueno, a mí no me gustaba mucho tener que ir echando a la gente de las habitaciones el último día.

Huesca también es el curso español más longevo y el que más ediciones consecutivas acumula a fecha de hoy. Antonio Gutiérrez nos contó que el objetivo principal del primer Zaragoza, hace ahora 23 años, era fomentar la convivencia: cuenta Antonio que en un principio se impartía en el gimnasio Kajuki, que nos dejaba las instalaciones; incluso ponía alguna tienda de campaña enorme, tipo militar, fuera. Había quien se traía su propia tienda de campaña y otros dormían en el tatami. El segundo pilar del curso era impartirlo en español. Con todo, a lo largo del tiempo ha tenido invitados ilustres como Kurasawa sensei desde Japón.

Nos juntamos todos estos

¿Pero qué supone organizar un Huesca todos los años? En todo curso de kendo que se precie hay que encontrar un lugar apropiado para entrenar cuando la sede del dojo anfitrión se queda pequeña. No todos los polideportivos están acondicionados para nuestros pies descalzos. Señala Antonio la necesidad de ir cambiando a causa del creciente número de asistentes y recuerda con cariño a Marianistas y Polideportivo Alberto Maestro antes de la instalación actual en el IES Pirámide. Lo mismo ocurre con el alojamiento: ha de estar situado lo más cerca posible y ofrecer al menos una alternativa económica. No era Zaragoza el primer curso en el que se duerme en el pabellón. Emilio Gómez llega en su propio coche desde el curso de Iaido de Fontenay, y no hay necesidad de llevarle o alojarle fuera de la sede. Otros maestros acuden con sus alumnos.

En el caso de Huesca, el IES Pirámide ofrece residencia y pabellón en las mismas instalaciones, pero la mudanza desde Zaragoza fue circunstancial: la Expo 2008 hizo del alojamiento en Zaragoza un imposible y se encontró la nueva localización a través de Pepe Gil. Los rincones del Pirámides darían para un Tumblr propio. Paola ha estado distribuyéndonos a todos por ellos durante cuatro años y vigilando que todo el mundo encontrara su habitación. También organiza la sayonara de Huesca, que como todo en el curso es algo diferente de las cenas en restaurantes que disfrutamos en otras etapas del Kendotour veraniego. Este año la echaremos de menos. El próximo Huesca se celebra del 12 al 14 de julio y volvemos al chiringuito.

¿Y cómo os lo montáis en vuestro dojo para organizar los seminarios? Cuéntanoslo aquí o escríbenos.

Kendo, ferocidad y Fighting Spirit

Empezamos hoy a traducir, con su permiso, algunos de los interesantes posts del dojo Nanseikan de Melbourne, Australia. El autor del blog de Nanseikan es su instructor Ben Sheppard: son reflexiones surgidas directamente de la enseñanza y la práctica diaria, y vienen a demostrar, entre otras cosas, que lo que nos intriga y seduce del kendo trasciende fronteras. Incluso hemisferios.

Empezamos hoy a traducir, con su permiso, algunos de los interesantes posts del dojo Nanseikan de Melbourne, Australia. El autor es su profesor Ben Sheppard: son reflexiones surgidas directamente de la experiencia al enseñar y practicar a diario. Muchos de los pensamientos de Ben os resultarán familiares, o incluso habréis hecho reflexiones parecidas. Lo que nos intriga y seduce del kendo trasciende fronteras. Incluso hemisferios.

Lo que llamamos Fighting Spirit [espíritu de lucha, o espíritu guerrero, pero que que no solemos traducir], se conoce en japonés como Tokon (闘魂).

Cuando pensamos en el espíritu guerrero, a menudo lo asociamos con una forma de fiereza. Cara de guerrero. Gritos de batalla. Furia ciega, piel de lobo, tótems de animales rabiosos, tatuajes, pinturas de guerra: todo eso que es parte de la batalla y el estado mental de choque, de irrupción, que los soldados han necesitado en el correr de los siglos.

The Ultimate Fighting Championship  - more closely related to a mating ritual than to Budo.

The Ultimate Fighting Championship – esto se parece más al ritual de apareamiento que al Budo

Sin embargo el ideal de kendo es diferente. El kendo hace una aproximación diferente a la batalla, una actitud de, como dirían los franceses, sang froid. No tener sentimientos personales en el combate, sino simplemente, hacer el trabajo. Caras de furia, gritos de guerra, esa gestualidad procede de la naturaleza misma, entre los machos, en la época de apareamiento. Pero la actitud mental de kendo tiene más que ver con el acecho silencioso del cazador: concentración total, ahorro máximo de energía, acciones rápidas y decisivas, y sin celebraciones. ¡Qué difícil habría sido mantener esta actitud en una batalla real cuerpo a cuerpo! Es difícil imaginarlo: en batalla es más fácil enloquecer que permanecer en calma.

Así que, ¿de qué hablamos realmente cuando decimos Fighting Spirit (tokon)?

Se trata, ciertamente, de un sentimiento intenso. Un espíritu que irradia una fuerte impresión, especialmente al oponente. Y también es más que eso: es lo que haces, cuán lejos estás listo para llegar. Los Kanthosho o premios Figthing Spirit de los campeonatos se conceden generalmente a kenshi de pequeña estatura o que han aguantado combates largos, bajo circunstancias especialmente difíciles. No rendirse, perseverar, eso puede ser lo que define el Fighting Spirit. Y esto no se demuestra necesariamente por la cara de perro.

¿Y qué no quiere decir Fighting Spirit?

No significa tensión.  No significa kiai continuo. No es furia sobre tu oponente. Estas cosas son las que hacen que tus movimientos sean lentos, predecibles y fatigosos. Y huelga decir que son una ordinariez.

Actuar correctamente. Respetuosamente. No rendirse. Eso es Fighting Spirit.

Fuente original en inglés

(C)  Ben Sheppard. Todos los derechos reservados

He suspendido un examen. ¿Ahora qué?

Recién estrenado como bloguero, Raúl Megido Andrés Sánchez ha accedido a compartir con nosotros algunos de los posts de su bitácora personal, Reflexiones de un kendoka. Este es el primero:

Ante todo, no hay que ponerse nervioso. Está claro que si has suspendido es por algo, y lo que hay que hacer es determinar el problema y focalizar nuestros esfuerzos para atajarlo. No sirve de nada poner excusas: “no tenía un buen día”, “no lo he hecho igual que en clase”, “estaba muy nervioso”… Esto es kendo. Si nos hubiéramos encontrado en una contienda real, estaríamos muertos.

El entrenamiento nos ha de llevar a hacer nuestro kendo en cualquier situación, y las situaciones pueden ser muy dispares. Un examen supone presión extra; pero no nos engañemos, un combate a muerte aún más. Debemos tener la habilidad suficiente para abstraernos de cualquier presión externa y concentrarnos en nuestro kendo. Y eso también es parte del entrenamiento.

Pero esto no es el final del camino. Por fortuna no hemos muerto en un combate. Es más, disponemos de otra oportunidad para enfrentarnos a esos demonios internos y vencerlos. Y ahora además tenemos una grandísima ventaja a comparación con la ocasión anterior.

  • Estamos más preparados

Acabamos de suspender un examen y a nadie le gusta esto. Pero, ¿has evolucionado desde la última vez que hiciste un examen? La respuesta seguramente sea que sí. Si no has dejado de entrenar, en este momento estás más cerca de conseguir el siguiente grado que la última vez que te examinaste. Y lo mejor de todo es que tienes tiempo de mejorar mucho hasta la próxima vez que te presentes. Eso sí, no nos podemos dormir en los laureles. Tenemos mucho trabajo que hacer, pero indudablemente estamos mucho más cerca. Así que manos a la obra y a por ello.

  • Tenemos más información

Normalmente cuando suspendemos un examen todos sabemos en qué hemos fallado. Esa es una gran ventaja. Ahora ya sabes cuales son las preguntas del examen. Es decir, ya sabes lo que has de corregir. No obstante, si no lo tienes muy claro, siempre puedes preguntar. No pidamos explicaciones de por qué no hemos aprobado. Lo que debemos averiguar, es que fallos nos han visto para poder corregirlos. Una vez analizados los errores toca trabajar sobre ellos durante las clases.

  • Tenemos más experiencia

Seguramente uno de los grandes problemas que hemos tenido en ese examen fallido han sido los nervios. Pues bien, tengo una nueva y buena noticia que darte: ya sabes a lo que te enfrentas. Ya tienes la experiencia de enfrentarte a ese examen y sabes exactamente lo que te van a pedir. Ya lo has vivido, por lo que no es nada nuevo y no te llevará a sorpresas inesperadas, uno de los cuatro demonios del kendo. El miedo es otro de los cuatro demonios del kendo. Y nuevamente tengo otra buena noticia, sí, esto cada vez se pone más de tu parte. El miedo es el demonio más fácil de vencer, pues solo nos concierne a nosotros. En realidad, hoy por hoy, no hay ningún motivo real para tener miedo. Nuestra vida no peligra. Y si por alguna razón fallamos, tendremos una nueva oportunidad más adelante.

Estás mucho más preparado ahora que antes de hacer el examen. Debes trabajar duro, sí, pero sabes exactamente qué es lo que debes mejorar. No valen escusas. No valen lamentaciones. Incluso los monos se caen de los árboles. Cae siete veces, levántate ocho.