¿… que eres QUÉ?? Kendo en Ramadán

En el nombre de Dios, el Compasivo, todo Misericordia

En el nombre de Dios, el Compasivo, todo Misericordia

Pues sí. Los que me conocéis en persona ya lo sabiáis (todavía andan fotos mías por ahí con el pañuelico en los cursos). La cosa es que aunque en España sólo somos tres, en el resto del mundo hay mogollón de musulmanes que además son kendokas, y muchos más artistas marciales. Algo se habló de ellos durante los últimos Juegos Olímpicos de Londres, que también coincidían con el ayuno.

Ramadán es el tercer pilar del Islam: constituye una de las cinco obligaciones del musulmán y la musulmana, junto con el testimonio de la fe, la oración diaria y la peregrinación a Meca si se dispone de medios; y sobre todo junto con el azaque o tributo para los pobres (el 2,5% aprox. de nuestras ganancias anuales) que se dona durante este mes a los más necesitados. El ayuno está unido de forma indisouble al azaque: ayunamos como sabéis desde la oración de Fajr al alba hasta la de Maghrib, la puesta de sol. No comemos, ni bebemos, ni fumamos, ni disfrutamos del sexo hasta la noche. Debemos sentir el hambre y la sed, sentir con los que no tienen. Tomar conciencia de lo que significa compartir. Si no dotas al ayuno de este sentido espiritual y solidario, lo único que tienes es hambre. También estamos obligados a contener el genio y la mala leche. Y eso, os lo puedo asegurar, es lo más difícil de todo.

En el nombre de Dios, el Compasivo, todo Misericordia En el nombre de Dios, el Compasivo, todo Misericordia Pues sí. Los que me conocéis en persona ya lo sabiáis (todavía andan fotos mías por ahí con el pañuelico en los cursos). La cosa es que aunque en España sólo somos tres, en el resto del mundo hay mogollón de musulmanes que además son artistas marciales. Algo se habló de ellos durante los últimos Juegos Olímpicos de Londres, que también coincidían con el ayuno.  Ramadán es el tercer pilar del Islam: constituye una de las cinco obligaciones del musulmán y la musulmana, junto con el testimonio de la fe, la oración diaria y la peregrinación a Meca si se dispone de medios; y sobre todo junto con el azaque o tributo para los pobres (el 2,5% aprox. de nuestras ganancias anuales), que se dona durante este mes a los más necesitados. El ayuno está unido de forma indisouble al azaque: ayunamos, como sabéis, desde la oración de Fajr al alba hasta la de Maghrib, la puesta de sol. No comemos, ni bebemos, ni fumamos, ni disfrutamos del sexo hasta la noche. Debemos sentir el hambre y la sed, sentir con los que no tienen. Tomar conciencia de lo que significa compartir. Si no dotas al ayuno de este sentido espiritual y solidario, lo único que tienes es hambre. También estamos obligados a contener el genio y la mala leche. Y eso, os lo puedo asegurar, es lo más difícil de todo.  ¡Kirikaeshi! ¡Kirikaeshi! ¡Kirikaeshi!  Yo me reconocí como musulmana en 2006, pero por motivos de salud no pude empezar a ayunar hasta 2009. Esa es otra particularidad del Ramadan: no está hecho para que te hagas daño. Una diabetes o una enfermedad crónica te eximen de hacerlo. También el embarazo o la lactancia; o si la tensión no te responde puedes interrumpir tu ayuno y cumplirlo más adelante, y es recomendable que además incrementes tu aporte solidario. Esta es la modalidad de ayuno que hace Herberwest, que no puede prescindir de su medicación más de un día o dos: ayuna conmigo algunos días del Ramadan y todos los miércoles el resto del año, que es el día que no entrenamos.  La vida no se interrumpe en Ramadan, aunque nuestros ritmos cambian. Vamos a trabajar y a clase, y nos apañamos como podemos para romper el ayuno. Esto afecta al entrenamiento, sobre todo en estos últimos años en los que el mes santo cae en verano: el calendario litúrgico musulmán, la Hégira, es lunar y cuenta hacia atrás.  Este Ramadan 1434 termina iA el 9 de agosto: el año que viene lo viviremos (iA) hasta finales de julio.  ¿Y en qué influye esto? ¿Puedes entrenar durante Ramadan? No sólo podemos hacer deporte en Ramadan, sino que debemos hacer deporte para ayudar a desintoxicar el cuerpo. De hecho, hasta el año pasado, que también cayó en julio, he entrenado siempre durante el ayuno. Mejorar la salud también es uno de los objetivos del musulmán y la musulmana en Ramadan: dejar de fumar, perder algo de peso... el ayuno cambia nuestra relación con la comida y es recomendable aprovecharlo. En general tenemos que vigilar los horarios: no es recomendable entrenar por la mañana y aguantar deshidratado hasta la noche. También varía la intensidad del entrenamiento: va en el aguante de cada uno, pero debes escuchar a tu cuerpo y saber en cuándo parar, o bajar el ritmo, incluso quitarte el bogu y quedarte un rato haciendo suburi con los nuevos. O en lo que refiere al físico, disminuir la intensidad y el número de las series que hagas. A lo mejor no puedes correr sino andar unos kilómetros (algo muy saludable por las mañanas, que son las horas más zombies), o nadar más despacio. ¡Y ojo a tragar agua o te tocará recuperar el día de ayuno!  Lo que no puedes hacer es el gilipollas. Que es exactamente lo que hice yo en el último curso de Huesca. Hasta ahora, sólo el curso de Mallorca de 2012 me había coincidido con el ayuno, y durante un único día. No he ido a las últimas Kendocampus precisamente por coincidir con el Ramadan (me perdería todas las sesiones de mañana), pero pensé que, al estar todavía recuperándome de la fascitis plantar y haciendo únicamente iaido, podría cumplir con mi ayuno, entrenar mañana y tarde, ir a la piscina, nadar, jugar al waterpolo a las cuatro de la tarde al sol con mis compañeros, y recuperar fuerzas cenando doble por ahí. JA. Para no preocupar a mi madre, digamos que el segundo día de curso reposé por la mañana y rompí mi ayuno unas horas antes de lo previsto. Al contrario que dice el mito popular, no nos atracamos durante la noche, al contrario: hemos de vigilar las cantidades y la riqueza nutritiva de lo que comemos. Son más de 15 horas en ayunas, a más de 35 grados. Hacer el imbécil no forma parte de nuestra fe, y esto es lo que he aprendido este año alhamdulillah.  De hecho, he chateado un rato en Facebook he consultado con otros dojos de mayoría musulmana y los dojos del Golfo cierran durante el verano: no hay kendo en Qatar, Kuwait ni Dubai hasta septiembre, a 45 grados y con una humedad salina importante. El Ramadan aquí es una simple coincidencia.  Sí están cumpliendo con su ayuno en dojos de Rusia, Turquía, Jordania, Marruecos (Iaido), Malasia, Indonesia e India, donde el clima tampoco debe de ser una broma. Muchos adaptan el horario para romper el ayuno justo después de clase, o justo antes, y entrenar hidratado antes de cenar y acudir a la mezquita para la tarawih. Otros paran la clase un rato: somos muchos y muchas, estamos repartidos por todo el mundo y cada país tiene sus propias costumbres.  En cuanto a las clases de este año, tan sólo he coincidido con una. Con la lección de Huesca aprendida, me fue mejor que el año pasado, que también me puse chula y en el que el kendo se tornó prácticamente imposible. El otro día entrené sólo una hora: llevo mes y medio sin ponerme el bogu (otra vez la fascitis), y aunque no me acostumbro a hacer el kendo que Ramadan requiere (vives un poco a cámara lenta durante el ayuno y eso influye en tus movimientos) debo reconocer que es una prueba importante para mí cada año, tanto o más que algunas citas de la temporada. Entrenar en Ramadan me da la oportunidad de medir mis fuerzas, de escuchar a mi cuerpo, de aprender un poco más sobre resistencia, instinto, superación. Me pongo el bogu dispuesta a romper un poquito más el límite. Ahora sé que no puedo pasarme de rosca. Pero un poco más. Un poquito más.  No me digáis que no os suena de nada.

¡Kirikaeshi! ¡Kirikaeshi! ¡Kirikaeshi!

Yo me reconocí como musulmana en 2006, pero por motivos de salud no pude empezar a ayunar hasta 2009. Esa es otra particularidad del Ramadan: no está hecho para que te hagas daño. Una diabetes o una enfermedad crónica te eximen de hacerlo. También el embarazo o la lactancia; o si la tensión no te responde puedes interrumpir tu ayuno y cumplirlo más adelante, y es recomendable que además incrementes tu aporte solidario. Esta es la modalidad de ayuno que hace Herberwest, que no puede prescindir de su medicación más de un día o dos: ayuna conmigo algunos días del Ramadan y todos los miércoles el resto del año, que es el día que no entrenamos.

La vida no se interrumpe en Ramadan, aunque nuestros ritmos cambian. Vamos a trabajar y a clase, y nos apañamos como podemos para romper el ayuno. Esto afecta al entrenamiento, sobre todo en estos últimos años en los que el mes santo cae en verano: el calendario litúrgico musulmán, la Hégira, es lunar y cuenta hacia atrás.  Este Ramadan 1434 termina iA el 9 de agosto: el año que viene lo viviremos (iA) hasta finales de julio.

¿Y en qué influye esto? ¿Puedes entrenar durante Ramadan? No sólo podemos hacer deporte en Ramadan, sino que debemos hacer deporte para ayudar a desintoxicar el cuerpo. De hecho, hasta el año pasado, que también cayó en julio, he entrenado siempre durante el ayuno. Mejorar la salud también es uno de los objetivos del musulmán y la musulmana en Ramadan: dejar de fumar, perder algo de peso… el ayuno cambia nuestra relación con la comida y es recomendable aprovecharlo. En general tenemos que vigilar los horarios: no es recomendable entrenar por la mañana y aguantar deshidratado hasta la noche. También varía la intensidad del entrenamiento: va en el aguante de cada uno, pero debes escuchar a tu cuerpo y saber cuándo parar o bajar el ritmo, incluso quitarte el bogu y quedarte un rato haciendo suburi con los nuevos. O en lo que refiere al físico, disminuir la intensidad y el número de las series que hagas. A lo mejor no puedes correr sino andar unos kilómetros (algo muy saludable por las mañanas, que son las horas más zombies), o nadar más despacio. ¡Y ojo a tragar agua o te tocará recuperar el día de ayuno!

Lo que no puedes hacer es el gilipollas. Que es EXACTAMENTE lo que hice yo en el último curso de Huesca. Hasta ahora, sólo el curso de Mallorca de 2012 me había coincidido con el ayuno, y durante un único día. No he ido a las últimas Kendocampus precisamente por coincidir con el Ramadan (me perdería todas las sesiones de mañana), pero pensé que, al estar todavía recuperándome de la fascitis plantar y haciendo únicamente iaido, podría cumplir con mi ayuno, entrenar mañana y tarde, ir a la piscina, nadar, jugar al waterpolo a las cuatro de la tarde al sol con mis compañeros, y recuperar fuerzas cenando doble por ahí. JA. Como esto lo lee mi madre, digamos que el segundo día de curso reposé por la mañana y rompí mi ayuno unas horas antes de lo previsto. Contra lo que dice el mito popular no nos atracamos durante la noche, al contrario: hemos de vigilar las cantidades y la riqueza nutritiva de lo que comemos. Son más de 15 horas en ayunas, a más de 35 grados. Hacer el imbécil no forma parte de nuestra fe, y esto es lo que he aprendido este año alhamdulillah.

De hecho, he chateado un rato en Facebook he consultado con otros dojos de mayoría musulmana y los dojos del Golfo cierran: no hay kendo en verano en Qatar, Kuwait ni Dubai hasta septiembre, a 45 grados y con una humedad salina importante. El Ramadan aquí es una simple coincidencia.

Sí que están cumpliendo su ayuno en dojos de Rusia, Turquía, Jordania, Marruecos (Iaido), Malasia, Indonesia e India, donde el clima tampoco debe de ser una broma. Muchos adaptan el horario para romper el ayuno justo después de clase, o justo antes, y entrenar hidratado antes de cenar y acudir a la mezquita para la tarawih. Otros paran la clase un rato: somos muchos y muchas, estamos repartidos por todo el mundo y cada país tiene sus propias costumbres.

En cuanto a las clases de este año, tan sólo he coincidido con una. Con la lección de Huesca aprendida, me fue mejor que el año pasado, que también me puse chula y el kendo se tornó prácticamente imposible. El otro día entrené sólo una hora: llevo mes y medio sin ponerme el bogu (otra vez la fascitis), y aunque no me acostumbro a hacer el kendo que Ramadan requiere (vives un poco a cámara lenta durante el ayuno y eso influye en tus movimientos) debo reconocer que es una prueba importante para mí cada año, tanto o más que algunas citas de la temporada. Entrenar en Ramadan me da la oportunidad de medir mis fuerzas, escuchar a mi cuerpo, aprender un poco más sobre resistencia, instinto, superación. Me pongo el bogu dispuesta a romper un poquito más el límite. Ahora sé que no puedo pasarme de rosca. Pero un poco más. Un poquito más.

No me digáis que no os suena de nada.

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Detrás del kendotour. Rostros de la Kendocampus

Dicen que lo mejor es la gente que conoces. No dicen las cuentas que hay que hacer, las listas para que todo salga bien, los madrugones extra, los viajes en coche. Son los primeros en llegar y los últimos en irse. Hemos hablado con algunos de los kenshis que organizan los cursos de verano, y esto es lo que nos han contado.

Es el curso de verano más largo (casi una semana). Es uno de los más duros del año. Es uno de los cursos internacionales más concurridos de los que se celebran en España, con participantes de todo el mundo. Y uno de los más completos: kihon, keiko, arbitraje, kata, competición y exámenes de grado. Y aunque este año se celebra por tercera vez en su forma actual, la Kendocampus de Valencia hereda una larga trayectoria de acogida y aprendizaje.

Organizar la asistencia y alojamiento de más de cien personas, la documentación de los exámenes, los alojamientos y la sayonara party llevan un ratito, más cuando ese trabajo hay que comunicarlo en tres idiomas, fundamentalmente español e inglés. La organización de una Kendocampus empieza en enero y no termina hasta después del cierre del curso, habitualmente los últimos días de julio.

Y por esta foto supe que mr. Park era mr. Eurokendo (Teresa es la chica de la izquierda)

Si bien el peso de la organización recae sobre el instructor Santiago Peydró, Teresa Valdés es uno de los rostros de la Kendocampus. Como con Paola y Huesca, mi primer recuerdo de Teresa está asociado a ésta, y aunque con los años hayamos compartido otros cursos me es imposible pensar en la Kendocampus y no verla atendiendo a gente entre keiko y keiko. Su dojo, Yoshinkai, se constituyó hace apenas dos años, pero sus miembros llevan mucho más tiempo caminando.

Por teléfono, Teresa me habla con muchísimo respeto del esfuerzo de Santi Peydró y Salva García: e-mails, agenda, documentación de exámenes. Atender personalmente a los tres senseis de Japón y al resto de senseis que llegan de Europa, organizar sus viajes y estancia y conseguir que las fechas puedan cuadrar para todos. Un trabajo que no vemos pero sin el cual el curso no exisitiría. Un trabajo que, recordemos, supone más de seis meses y que llevan a cabo junto con el entrenamiento habitual y el correr de la temporada, además del trabajo y la vida personal.

(c) Eurokendo

El Yoshinkai apoya en las tareas que pueden: muchos a pesar de las limitaciones de la vida universitaria. Teresa es la responsable de la comunicación de la Kendocampus, tarea minuciosa si tenemos en cuenta su carácter internacional. Todo va doble: dossieres, Facebook, invitaciones, e-mails… en español y en inglés. También es el enlace con el resto de dojos y kenshis asistentes en la gestión del alojamiento, y por último la organización de la sayonara party. Además de sacar un rato para resumirme por teléfono lo que significa el curso para ella y el resto del Yoshinkai:

Lo hacemos con tanta ilusión que ya ni me entero de cuánto cuesta.

Durante la Kendocampus la he visto hacer casi de todo: llevar a Denys Fedchuck (que había venido solo desde Kiev) a la playa para que pudiera ver el mar, ayudar a Young Park con los encargos, llevar y traer bogus, y ayudar a su compañera María López (otro rostro del curso) con la venta de refrescos y camisetas. También le dio tiempo a hacer combate conmigo en mi primera Kendocampus en 2011. Este año la echaré de menos: es uno de mis cursos favoritos, pero mi fascitis y mi caprichoso calendario veraniego tenían otros planes para mí.

La Kendocampus 2013 empieza esta tarde y, si sabéis lo que os conviene, no leeréis esto porque ya estaréis allí.

Y el desfibrilador por si acaso. Qué llevar al kendotour

Hasta que la economía de mi país se fue directa al fondo del mar, a mediados de julio comenzábamos lo que a mí me gusta llamar el kendotour. Huesca, Valencia, cada dos años Mallorca. Pedir vacaciones al jefe (o dejar a tiempo todas las entregas) y liar a tu pareja para que se apunte contigo. “Cariño, hay piscina”, “cariño, así te vas a la playa/al museo/ a tu aire un rato”, “cariño, también hay iaido”. Este año, mi kendotour se restringe al curso de Huesca, pero es un ejemplo válido para contar qué meto y no en la mochila.

Hasta que la economía de mi país se fue directa al fondo del mar, a mediados de julio comenzábamos lo que a mí me gustaba llamar el kendotour. Huesca, Valencia, cada dos años Mallorca. Pedir vacaciones al jefe (o dejar a tiempo todas las entregas) y liar a tu pareja para que se apuntara contigo. "Cariño, hay piscina", "cariño, te vas a la playa un rato", "cariño, también hay iaido". Este año, mi kendotour se restringe al curso de Huesca, pero es un ejemplo válido para contar qué meto y no en la mochila.    Be ready 1.- Lleva todo doble. Es verano. Haces kendo. Ropa interior para cada sesión. También dos tenuguis, por mucho que las ventanas y el sol hagan su trabajo. Y si puedes, dos keikogis.  2.- Si no te has depilado hoy, ya no te depiles. O bueno, esto sólo cuenta para las (los) que tienen una piel blanca, delicada y mierder como la mía. Sudar recién depilada (depilado) no es una opción.  3.- Leggings. Por lo mismo, suelo llevar siempre unas mallas bajo el hakama. En invierno me ayudan a conservar el calor y en verano a contener el sudor y evitar rozaduras. Suelo llevar estas: a falta de que Hacendado venda ropa deportiva, bueno es Decathlon.  4.- Botiquín kendoka. Mis imprescindibles son: ibuprofeno en pomada, paracetamol, tiritas, esparadrapo textil, gasas, tobillera, rodillera, una botellita de alcohol de romero (para masajear los pies por la noche), cortauñas, tijeritas, y pastillas para la garganta. Siempre me quedo afónica en los cursos.  5.- Repelente antimosquitos.  6.- Cremas solares y un buen hidratante corporal.  7.- Minicosturero. Hazme caso.  8.- Kit de emergencia para el shinai.   9.- El bogu. No serías el primero que se lo deja.  10.- Si usas lentes de contacto, dos botes de solución y lentillas de repuesto. Tenemos una amiga que tuvo que recorrer las ópticas del centro de Huesca buscando una lentilla de repuesto, llegó tarde a los geikos del turno de mañana y se puso el bogu con el bikini puesto, para ganar tiempo.  11.- Bikini o bañador. Aunque el curso no tenga piscina, puedes llevarte una sorpresa de última hora y tener acceso a la del polideportivo, o incluso tiempo libre extra para una escapada a la playa.  Teniendo en cuenta que ahora en España es verano, y que la mitad de nuestros lectores estáis ahora en pleno invierno, todo esto puede sonar a gallegada, pero el verano acabará llegando al Hemisferio Sur también. ¿Qué metéis en vuestras mochilas?

Be ready

1.- Lleva todo doble. Es verano. Haces kendo. Ropa interior para cada sesión. También dos tenuguis, por mucho que las ventanas y el sol hagan su trabajo. Y si puedes, dos keikogis.

2.- Si no te has depilado hoy, ya no te depiles. O bueno, esto sólo cuenta para las (los) que tienen una piel blanca y delicada y mierder como la mía. Sudar recién depilada (depilado) no es una opción.

3.- Leggings. Por lo mismo, suelo llevar siempre unas mallas bajo el hakama. En invierno me ayudan a conservar el calor y en verano a contener el sudor y evitar rozaduras. Suelo llevar estas: a falta de que Hacendado venda ropa deportiva, bueno es Decathlon.

4.- Botiquín kendoka. Mis imprescindibles son: ibuprofeno en pomada, paracetamol, trombocid, tiritas, esparadrapo textil, gasas, tobillera, rodillera, una botellita de alcohol de romero (para masajear los pies por la noche), cortauñas, tijeras y pastillas para la garganta. Siempre me quedo afónica en los cursos.

5.- Repelente antimosquitos.

6.- Cremas solares y un buen hidratante corporal.

7.- Minicosturero. Hazme caso.

8.- Kit de emergencia para el shinai.

9.- El bogu. No serías el primero que se lo deja.

10.- Si usas lentes de contacto, dos botes de solución y lentillas de repuesto. Tenemos una amiga que tuvo que recorrer las ópticas del centro de Huesca buscando una lentilla de repuesto, llegó tarde a los geikos del turno de mañana y se puso el bogu con el bikini puesto, para ganar tiempo.

11.- Bikini o bañador. Aunque el curso no tenga piscina, puedes llevarte una sorpresa de última hora y tener acceso a la del polideportivo, o incluso tiempo libre extra para una escapada a la playa.

12. – Una regleta. Lo recordé haciendo mi maleta. Si no eres ludita, te hará falta.

 

Teniendo en cuenta que ahora en España es verano, y que la mitad de nuestros lectores estáis ahora en pleno invierno, todo esto puede sonar a gallegada, pero el verano acabará llegando al Hemisferio Sur también. ¿Qué metéis en vuestras mochilas?

Detrás del kendotour. Rostros del curso de Huesca

Dicen que lo mejor es la gente que conoces. No dicen las cuentas que hay que hacer, las listas para que todo salga bien, los madrugones extra, los viajes en coche. Son los primeros en llegar y los últimos en irse. Hemos hablado con algunos de los kenshis que organizan los cursos de verano, y esto es lo que nos han contado.

 Si llevas practicando kendo menos de diez años, probablemente el primer curso que hayas hecho fuera haya sido el Curso de kendo y iaido de Huesca, que organiza el dojo Kajuki y dirige Emilio Gómez sensei junto a Antonio Gutiérrez. Es un curso barato, de hecho es intencionadamente económico en un panorama en el que tienes que elegir a menudo entre hacer cursos en tus vacaciones o tener vacaciones de verdad. Es el curso al que te puedes llevar a tu familia. Es un fin de semana muy divertido y donde la mayoría hemos hecho exámenes, nos hemos disfrazado y convertido el almuerzo en una lucha colosal en el chiringuito.

paolahuescaPaola García es una de las personas que más han apoyado a Antonio Gutiérrez en su organización. De hecho, creo que mi primer recuerdo de ella es precisamente repartiendo habitaciones.

Como la presidencia de la comunidad de vecinos, es algo que está ahí y nadie quiere. Mi trabajo era comprobar que los pagos y las inscripciones cuadrasen y, ya sobre el terreno, poner los carteles con la información, agrupar a la gente en las habitaciones, repartir las llaves y tickets de comidas (¡los famosos papelitos de colores!) de las habitaciones a los clubs y, el último día recogerlo todo.

Lo mejor, que conoces a todo el mundo y que en general todos son muy amables. Y que, salvo un año, conseguimos que cada año se superara el número de participantes. Lo peor… bueno, a mí no me gustaba mucho tener que ir echando a la gente de las habitaciones el último día.

Huesca también es el curso español más longevo y el que más ediciones consecutivas acumula a fecha de hoy. Antonio Gutiérrez nos contó que el objetivo principal del primer Zaragoza, hace ahora 23 años, era fomentar la convivencia: cuenta Antonio que en un principio se impartía en el gimnasio Kajuki, que nos dejaba las instalaciones; incluso ponía alguna tienda de campaña enorme, tipo militar, fuera. Había quien se traía su propia tienda de campaña y otros dormían en el tatami. El segundo pilar del curso era impartirlo en español. Con todo, a lo largo del tiempo ha tenido invitados ilustres como Kurasawa sensei desde Japón.

Nos juntamos todos estos

¿Pero qué supone organizar un Huesca todos los años? En todo curso de kendo que se precie hay que encontrar un lugar apropiado para entrenar cuando la sede del dojo anfitrión se queda pequeña. No todos los polideportivos están acondicionados para nuestros pies descalzos. Señala Antonio la necesidad de ir cambiando a causa del creciente número de asistentes y recuerda con cariño a Marianistas y Polideportivo Alberto Maestro antes de la instalación actual en el IES Pirámide. Lo mismo ocurre con el alojamiento: ha de estar situado lo más cerca posible y ofrecer al menos una alternativa económica. No era Zaragoza el primer curso en el que se duerme en el pabellón. Emilio Gómez llega en su propio coche desde el curso de Iaido de Fontenay, y no hay necesidad de llevarle o alojarle fuera de la sede. Otros maestros acuden con sus alumnos.

En el caso de Huesca, el IES Pirámide ofrece residencia y pabellón en las mismas instalaciones, pero la mudanza desde Zaragoza fue circunstancial: la Expo 2008 hizo del alojamiento en Zaragoza un imposible y se encontró la nueva localización a través de Pepe Gil. Los rincones del Pirámides darían para un Tumblr propio. Paola ha estado distribuyéndonos a todos por ellos durante cuatro años y vigilando que todo el mundo encontrara su habitación. También organiza la sayonara de Huesca, que como todo en el curso es algo diferente de las cenas en restaurantes que disfrutamos en otras etapas del Kendotour veraniego. Este año la echaremos de menos. El próximo Huesca se celebra del 12 al 14 de julio y volvemos al chiringuito.

¿Y cómo os lo montáis en vuestro dojo para organizar los seminarios? Cuéntanoslo aquí o escríbenos.

Crónica de un seminario femenino

Coincidiendo con el II Encuentro madrileño de Mujeres Kenshi tuve la ocasión de intercambiar unos correos con la sensei Kazuyo Matsuda del dojo Kodokan de Londres y di con esta crónica del I Seminario de Mujeres Kenshi con Setsuko Kobayashi Sensei. Tenía el objetivo de aportar esta traducción al curso de Asun González, pero acabé por no llegar a tiempo, ni a la traducción ni al propio encuentro. Sin embargo, el texto que traducimos hoy sigue siendo interesantísimo tanto para mujeres como para hombres kenshi, y es un ejemplo más que minucioso de cómo cronificar el desarrollo y las conclusiones de un seminario. El II seminario y I Trofeo Kobayashi han tenido lugar en el Kodokan este mes de junio.

El Seminario para Mujeres Kenshi dirigido por Setsuko Kobayashi sensei tuvo lugar durante el fin de semana del 8 al 10 de junio de 2012, el siguiente al Jubileo de Su Majestad. La semana siguió lluviosa, desde el desfile donde la Reina había permanecido de pie durante todo el evento en el Támesis. Era impresionante ver a una mujer de 80 años, por más sana y fuerte que esté, de pie, bajo la lluvia, más de dos horas, como si tal cosa, delante de millones de asistentes y de otros tantos viéndola por televisión internacional.

Setsuko Kobayashi sensei llegó el miércoles por la tarde, al día siguiente del concierto del Jubileo en Buckhingham, acompañada de Seiko Takahashi sensei (6º dan) y Remi Kono sensei (4º dan), que habla muy bien inglés, como profesoras ayudantes.

Al poco de llegar a su hostal en Watford las acompañamos muy orgullosas a las nuevas instalaciones de nuestro dojo, el Nuevo Kodokan, que acababa de terminar las reformas en abril. La clase estaba ya terminando así que las maestras conocieron a los miembros del Kodokan y a dos invitados: Terry Holt sensei, del club Mumeishi, y nuestra vieja compañera Alice Graham, que se quedó a la pequeña fiesta de bienvenida después de clase.

Antes del seminario llevamos a las maestras por Londres el jueves, y el viernes a pasear por Waddesdon Manor, en la campiña de Buckinghamshire. También nos llovió mucho, aunque salió el sol los dos días, y tuvimos una temperatura media de 17 grados. Aunque planeamos tiempo de sobra para ir caminando desde Green Park para ver el cambio de guardia, estaban retirando el escenario del Jubileo y toda el área estaba vallada, así que al tener que dar la vuelta se perdieron a la Guardia. Llovía más y más así que les enseñamos los otros puntos de interés de la ciudad en taxi, después de comer dim sum en Chinatown, lo que resultó la mejor alternativa.

El tiempo en Waddesdon Manor también fue muy húmedo, pero estuvimos muy cómodas dentro… hasta que nos enteramos de que el restaurante no serviría almuerzos calientes porque la tormenta les había roto la caldera. Increíble, pero esto es Reino Unido… así que por casualidad acabamos por comer latarde cerca de Aylesbury. Y yo esperé que el seminario se nos diera algo mejor.

Viernes 8 de junio. Primer día. Sesión de tarde

La gente empezó a llegar sobre las seis y a las siete y media hicimos la fila y dimos la bienvenida a las maestras. Yo misma como organizadora me dirigí a las asistentes, 34 mujeres de Reino Unido y otros lugares de Europa. El evento había atraído a un récord de asistentes esta vez, ya que nuestra maestra invitada es una de las pioneras del kendo femenino. Como además acababa de tener lugar el Campeonato del Mundo de Novara, Italia, justo el fin de semana anterior, algunas kenshi habían programado su viaje desde allí. Teníamos displegadas las banderas de los países de las asistentes, incluyendo Bélgica, China, Francia, Japón, Corea, Nueva Zelanda, España y el Reino Unido: Escocia, Inglaterra y Gales.

Algunos varones del Kodokan y un kenshi del Imperial College también participaron durante la tarde, 38 hombres en total.

En su discurso inicial, Kobayashi sensei, humilde pero con determinación en su voz, nos dijo: “me gustaría enseñaros los ejercicios que hacemos habitualmente en nuestro dojo de Tokio. Espero que todas disfruten del seminario”. Y así empezamos y todas nos concentramos intensamente: tanto como habíamos esperado ese momento durante tanto tiempo.

El seminario comenzó con un calentamiento suave dirigido por Kobayashi sensei. No se vieron los típicos Ichi-Ni-San-Shi que empleamos habitualmente, sino en su lugar ejercicios de estiramiento tranquilos y relajantes: empezamos estirando los brazos hacia arriba, piernas, rodillas, caderas, hombros y dedos de los pies y cuello al final. Con su voz suave nos fue guiando sin parar un momento y desde ese instante ansta que acabó el seminario se nos pasó el tiempo volando, bajo el “hechizo Kobayashi”…

El tema del seminario era, obviamente, Kendo femenino, y lo que nos enseñó se puede resumir en dos puntos:

1. Las mujeres kenshi no tienen fuerza muscular en el estómago.

2. Las mujeres kenshi no tienen los mismos procesos de aprendizaje que los hombres kenshi.

Estos son nuestros puntos débiles si nos comparamos con el kendo masculino. Así que necesitamos superarlos siguiendo estos dos pasos:

1. Necesitamos aceptar estas diferencias.

2. Necesitamos trabajar más, especialmente el entrenamiento mental.

Lo primero que hicimos fue intentar mover los brazos de forma muy diferente a la que estamos acostumbradas. Llamaré a este ejercicio el método Kobayashi.

Método Kobayashi: men grande

Este ejercicio implica hacer estiramiento de brazo primero sin shinai, juntando las palmas de las manos, y elevando las manos hacia atrás de manera que las manos den en la base de la nuca. Nos indicó bajar las articulaciones del codo (no debíamos estirar el tríceps al subir el codo, como hacíamos automáticamente casi todas, sino relajar el tríceps, bajando los codos tanto como nos fuera posible). De esta forma se liberan las articulaciones, aunque parezca muy incómodo al principio.  Esto permite liberar las articulaciones de los hombros. Después, al bajar los codos, dejamos que las manos bajen de forma natural al mismo tiempo, empleando los codos como eje de palanca. Volvimos a este ejercicio varias veces durante el seminario, con algunas variantes. Su propósito final es aprovechar al completo la articulación de los codos. La sensei nos explicó que debíamos tomar como longitud de la espada desde la punta del shinai hasta la articulación del hombro izquierdo; no creer que la espada se acaba en la tsuka o en punto de agarre con la mano izquierda, como muchos erróneamente creen.

La sensei tamién  puso énfasis en la necesidad de levantar el estómago y mantenerlo arriba mientras los brazos suben y bajan y los pies van adelante y atrás. Necesitamos apretar el estómago, de manera que el core no se ande moviendo arriba y abajo. Esta es la forma en que nuestro “débil”  vientre puede permanecer tenso e ir fortaleciéndose. Y haciendo esto conseguiremos un kiai penetrante: nos dijo que un kiai débil viene de un estómago flojo. El kiai debería sonar como si se lo arrojáramos al oponente. Necesita tensión, velocidad y definición.

Estuvimos repitiendo los suburi con el método Kobayashi bajo su supervisión y al final hicimos unos cien suburi, de diez en diez, y nuestros kiais fueron subiendo progresivamente.  No sólo su volumne, sino la calidad de estos: en palabras de la sensei, es importante de dónde sale; el kiai debe nacer en el bajo vientre y no deberíamos retenerlo.

Cambio de manos

No era la primera vez que yo cambiaba la smanos en el suburi, pero la sensei nos dio una buena razón para hacer este ejercicio.

Uno de los propósitos principales de este ejercicio es liberar las articulaciones de los hombros. La mayoría de nosotros somos diestras: la sensei nos explicó que siempre que cogemos cualquier utensilio es la mano derecha la que asume el control automáticamente. En kendo, esto puede suponer una desventaja. Al coger el shinai con la mano izquierda hacia la tsuba y la derecha hacia el kashira, el brazo izquierdo se mueve de forma natural, gracias al método Kobayashi. Al volver a cambiar las manos al agarre normal, el brazo izquierdo permanece suelto (gracias al ejercicio). Todas las asistentes pudieron comprobar su utilidad.

Suburi de pies planos [lit. otra traducción posible es “arrastrando los pies]
Como este, Kobayashi sensei nos propuso unos pocos ejercicios “de prueba”, y ninguna objetó a hacer cosas nuevas con ellas. Pero este en concreto es un poco tabú en el trabajo de pies en kendo: la sensei no obstante nos animó a utilizarlo y a todas nos resultó especialmente útil para mejorar el hiki, especialmente en las kenshi que tienden a elevar demasiado su talón izquierdo, lo cual ralentiza demasiado los pies de hiki y el golpe desde kamae. Así que, aunque sea un tabú, no intentarlo puede ser tan malo como no saber por qué es un tabú.

Girar a ambos lados (Omote/Ura Sabaki)
Durante los ejercicios de men, la sensei nos indicó a menudo que en posición de motododachi se puede aprender tanto como en kakarite, el turno del atacante.

Uno de los ejemplos donde el motodachi puede contribuir es para girar a los dos lados: el motodachi puede aprovechar para trabajar esto siempre que sea posible. Mencionó también que el nivel de fuerza varía según la dirección del giro. Girar por Ura (sentido de las agujas del reloj) fortalece tu posición ya que es el giro que se acopla naturalmente a los movimientos específicos del kendo. Necesitamos entonces ser capaces de girar también por Omote (contrario a las agujas del reloj), el cual ejecuta automáticamente todo el mundo al recibir men.

Apuntó además la sensei que el trabajo del motodachi al recibir los cortes de kakarite deben incluir toda la secuencia de movimientos: golpear, pasar y girar de vuelta. Motodachi nunca debería esperar a acabar toda esta secuencia para estar preparada para recibir el siguiente golpe. Debería estar lista para el siguiente golpe antes de que Kakarite prepare el suyo. Este pequeño hábito cuenta mucho cuando se ha estado haciendo ejercicios durante mucho rato, o por ejemplo cuando después de todo un año de entrenamiento intentso un kenshi parece no haber hecho progresos. Puede que esto tenga que ver con una falta de atención (y de intención) durante su trabajo como motodachi. Así que siempre hemos de asumir kamae antes de que nuestra kakarite esté lsita para su siguiente ataque.

Las dos horas de sesión se nos pasaron enseguida, con tantas cosas nuevas.

Segundo día. Sábado 9 de junio: mañana y tarde

El comienzo del segundo día del seminario fue muy suave. Era un día soleado, para variar. Empezamos cómodamente a las diez.

Para este día no contábamos con invitados varones, excepto Dave Young, un miembro del Kodokan que ayudaba con las inscripciones. Unas pocas kenshis más se nos unieron desde Escocia, ya que desgraciadamente carecían de transporte para poder llegar a la sesión del viernes.

Empezamos con un calentamiento suave, estilo Kobayashi de nuevo, y seguimos con los suburi grandes que nos había enseñado, manos tocando la base de la nuca. Kobayashi sensei nos mostró cómo suena un suburi utilizando un bokken: sobre otro bokken puesto horizontal, pudimos escuchar claramente la diferencia entre un golpe nítido y fuerte y un segundo flojo y sordo. La sensei explicó que el golpe del bokken dependía del uso del tríceps, y este músculo también es más débil en la mujer. El golpe nítido era más correcto, así que ya sabemos que hay que fortalecer nuestro tríceps para hacer los golpes correctos. Nuestro foco, de nuevo, se ponía en superar nuestras debilidades.

Ayumi-ashi

Para familiarizarnos con qué pie mover primero, la sensei nos demostró un ejercicio de ayumi ashi, y después contó derecha-izquierda en números impares, de forma que terminamos el desplazamiento con el pie derecho. Hacia atrás contamos izquierda-derecha-izquierda-derecha-izquierda-derecha-izquierda, con la que terminamos. Nos fue guiando por los movimientos con voz muy suave, comentando ocasionalmente en qué deberíamos concentrarnos . Tiene una cálida voz, educada y solícita, pero firme cuando debe serlo como instructora.

Al punto que nuestros movimientos iban haciéndose más suaves y nos familiarizábamos con ellos,  nos pidió parar y mirarnos los pies. La sensei nos indicó que la distancia natural entre nuestros pies en ayumi ashi debería ser la que mantuviéramos en nestro kamae, ni más ni menos que esa.

Recibir kirikaeshi
Hubo varias lecciones que aprendimos como motodachi, una de ellas recibir el kirikaeshi. La mano izquierda debería mantenerse a una altura fija, incluso cuando colocamos el shinai a derecha y a izquierda, de modo que cuando vuelves a chudan para recibir los shomen tu mano izquierda no tenga que subir ni bajar. Tan sólo girar un poco para que el shinai vuelva a su horizontal. La altura de la mano izquierda de Motodachi debería permanecer siempre en una posición fija durante el kirikaeshi.

Igualmente, cuando recibimos el kirikaeshi de un principiante o un junior, deberíamos atraer sus golpes como si les acogiéramos. Nunca tratar de recibirlos con fuerza o echarlos hacia atrás con los brazos. Por otro lado, al recibir kirikaeshi de una persona muy fuerte, deberíamos aprovechar la oportunidad para aprender tenouchi y recibir sus golpes como si como si los devolviéramos [striking back en el original] con fuerza. Hay diferentes formas de recibir un kirikaeshi y siempre debemos tener en cuenta de quién lo recibimos. Nos mostró la sensei ambas formas de hacer el ejercicio.

Kirikaeshi de nueve kaeshi
El kirikaeshi favorito de Kobayashi sensei es Kyu-hon Gaeshi, kirikaeshi de nueve golpes, en el que Kakarite lanza el men inicial, una serie de nueve men a derecha e izquierda, y y dos menes uno por Omote y otro por Ura (con motodachi girando por omote y ura también).

Nos explicó cómo usar el espacio, y gracias a las dimensiones del dojo, las asistentes pudieron mantener el shinai en posición al girarse, y comprobar la posición de sus manos. Normalmente lo ponemos en vertical para no dar a nadie o tropezar con algún obstáculo al girarnos.

Men grande siguiendo el método Kobayashi contra el men de… Kobayashi sensei
Con esto estuvimos más de 20 minutos, justo hasta que las profesoras del Club Hutt de Nueva Zelanda tuvieron que irse al final de la sesión matinal. Contra su deseo de hacer jigeiko con Setsuko sensei, en su lugar recibieron una buena lección de Men grande a la Kobayashi, recibiendo uno cada vez. Les indicó ponerse los kotés pero no el men. Otras cuatro participantes de alto grado se unieron a ellas, y así cuatro kenshis con suerte recibieron una clase particular de la sensei delante de las demás.

Fue impresionante… Setsuko sensei les corregía una por una mientras recibía su uchikomi, indicándoles bajar los codos, no golpear, no estirar los bíceps… “usa tus brazos como si usaras un martillo, déjalos caer, no golpees”. Ocasionalmente corregía manualmente sus posturas.

Nos corrigió también las posiciones del cuerpo y nos enseñó puntos en los que debemos concentrarnos como mujeres kendoka: por ejemplo, los músculos interiores del muslo. Ocasionalmente hizo incapié en la importancia de este músculo durante el seminario; cómo debería ser usado correctamente y cómo las piernas no deberían estar demasiado separadas en el kamae (¡llegamos a creer que podía vernos las piernas a través del hakama!). También nos mencionó que el ángulo del tobillo derecho no debería ser de más de 90 grados en el kamae. Esto debería mantener el tronco ligeramente dispuesto hacia delante. Y así el estómago se mantiene en tensión (superando nuestra debilidad).

No estoy muy segura de cómo fue para las asistentes que observaban la sesión que nos dio a las cuatro afortunadas, o si ellas vieron mejoras en nosotras. Pero el mensaje de Kobayashi sensei estaba claro: antes de que las instructoras volvieran a casa, quería que dominaran su método de manera que lo pudieran transmitir a sus estudiantes en clase.

Después, el resto de asistentes intentaron exactamente los mismos ejercicios contra las instructoras y altos grados. Fue una experiencia de aprendizaje muy intensa, y el momento álgido del seminario, ya que todo el mundo se esforzó al máximo para dominar este ejercicio, el cual parece haberse convertido en la clave de nuestro kendo. Tocar la tsuka, cambiar las manos, recuperar las manos y acto seguido koté, do, koté-men y koté do. La sesión llegó a su final con un uchikomi geiko continuado.

Kihon Keikoho
La tarde comenzó con los ejercicios de bokken del Kihon Waza Keikoho. Nos pusimos todas por parejas y trabajamos con la misma compañera. Casi todas nosotras ya conocíamos los ejercicios.

Setsuko [Kobayashi] sensei nos enseñó un sistema por el cual una de la pareja tiene que anunciar el nombre de la técnica antes de dar los tres pasos iniciales al principio de cada movimiento. Así se evitan confusiones y se reducen daños. También necesitamos recordar los nombres de las técnicas apropiadamente. Así que practicamos de esta manera tras la demostración inicial. Resumidamente, los puntos trabajados fueron:

  1. Kihon 4 – Motodachi bloquea correctamente el men de Kakarite
  2. Kihon 5 – Los dedos de los pies de Kakarite no apuntan a Motodachi al hacer no deben apuntar al oponente. Así, inscluso si Motodachi avanza, no se choca.
  3. Kihon 6 – No hay zanshin en esta forma por parte de Kakarite. Kakarite y Motodachi deben retroceder a distancia de shokujin a la vez, elegantemente.
  4. Kihon 7 – Ojo a la posición de los dedos de los pies, igual que en Kihon 5.
  5. Sobre todo, cada serie de movimientos debe ser demostrada y realizada correctamente. Golpe, zanshin, regreso a shokujin. Algunas formas requieren que ambos miembros vuelvan a shokujin a la vez y otras no. Necesitamos aprender correctamente todas, sin omitir ningún movimiento. Y estos deben mostrar una buena armonía entre Kakarite y Motodachi.

Por la tarde tuvimos un gokaku geiko con cinco profesoras y dos altos grados. Este fue el único jigeiko que tuvo lugar en todo el seminario. Setsuko sensei también nos habló de sus maestros Akao y Sekine sensei, que la instruyeron cuando volvió al kendo. Decía que practicaban a un nivel tal que pudieran subir medio grado el nivel de cada estudiante. Después del gokaku geiko, las cuartas y quintas danes ejercieron de motodachi para el keiko. Tres men y jigeiko de un minuto. Permanecían como motodachi un rato y después siguió el ejercicio de nueve kaeshis, el favorito de Setsuko sensei, y otros tres men. Las motodachi tenían que girar alternativamente por omote y ura: a derecha e izquierda.

Al final del segundo día, Setsuko sensei nos enseñó un ejercicio de estiramiento y relajación, que nos sirivió también para recordar cómo sostener el shinai estando en seiza. El estómago se colocaba naturalmente en posición correcta y en calma, y los hombros relajados. Repetía “meted la tripa y mantenedla ahí. Recordad este sentimiento cuando asumáis vuestro kamae”.

Y así concluyó el día 2.

Por la noche, celebramos la sayonara party en el restaurante italiano L’Artista.

Cantamos “cumpleaños feliz” unas nueve veces y alguien tocó los platillos mientras nos servían las tartas con velas. Además la TV estaba dando un partido de Italia de la Copa de Europa de fútbol. Las 30 mujeres nos relajamos y charloteamos durante toda la noche. Ninguno de nuestros valerosos maridos o novios se unió a nosotras: era como una despedida de soltera. La comida fue abudante, pero el postre… aquello necesitaba de un estómago extra para cada una. Kobayashi sensei puede decir que tenemos un estómago débil, pero al menos pueden ser muy elásticos. La charla duró hasta bien entrada la noche.

Día tres. Domingo 10 de junio. Sesión de mañana

Trabajamos el Kihon keikoho con el shinai, haciendo fumikomi. Los puntos importantes fueron:

  1. Kihon 2 – renzoku-waza, tales como koté-men, han de ser hechos sin acelerarse, ya que entonces comprometemos nuestra postura. En kihon siempre debemos intentar hacer el ejercicio correctamente, con posición apropiada. Siempre. También las motodachi deben abrir correctamente.
  2. El agarre del shinai y el uso de la parte inferior del cuerpo deben ir mejorando para mejorar también la coordinación y en definitiva mejorar nuestros cortes. Trabajamos tsuki sobre el mune del do (shokko) usando sólo la mano izquierda, sin usar el brazo en ninguno de los cinco tsuki. Las series de cinco pueden ser fatigosas para las kenshi. Este ejercicio nos sirve para recordar que tenemos menos músculo que los varones, que no suelen tener ese problema.

Nota: El profesor de Setsuko sensei, Akao sensei, estudió con Sasaburo Takano, que formó parte del Comité para el Kendo No Kata. Así pues, Setsuko sensei fue instruida en el riai [relación entre teoría y práctica] de los kata de primera mano. Setsuko sensei nos explicó que los kata de kendo cambian de cuando en cuando, pero que ella fue instruida para seguir tanto los cambios como el corazón del kata, que no cambia nunca.

Hubo algunas explicaciones más sobre kendo femenino, de nuevo sobre la fuerza del tríceps y por qué muchas de nosotras no podemos mantener los dos brazos en la posición correcta y los bajamos demasiado al dar el golpe. Nos indicó qué músculos deben asumir la responsabilidad de mantener la espada en su posición al golpear, pase lo que pase con el punto. Nos habló de la importancia de tener fuertes los músculos interiores de los brazos y de aguantar ante cualquier fuerza que nos llegue del exterior. Aguantar incluso diciendo palabrotas: Nanikuso! (¡madición!)… añadiendo la sensei “dusculpa mi lenguaje” cada vez que lo decía.

… y para conseguir todo eso tenemos que fortalecer el estómago. La demostración de Kobayashi sensei en esta materia fue tan fuerte y convicente como encantadora.

Similar al men grande a la Kobayashi, ejercitamos kote-men y kote-do. En los ejercicios de kote, una de las assitentes rompió un cuadro, así que tuvimos que parar hasta haber recogido todo y poder seguir con seguridad. Después continuamos con uchikomi con las profesoras y las motodachi.

Cuando las profesoras se retiraron, se eligió a nuevas motodachi entre las cuartos danes, que hicieron Ai-Men con el resto de los grupos a ritmo de taiko para trabajar el timing. Le siguió un minuto de gigeiko. Continuamos con este ejercicio hasta la última parte, con el ejercicio de nueve kaeshis y tres veces men. Las motodachi recibieron los kaeshi de todas.

Y eso fue todo. Hicimos fila por última vez y nos quitamos el men, mientras la sensei nos impartía el último ejercicio de relajación con su cálida y tranquila voz. Fue como envolvernos en una madriguera plácida y cómoda.

Kobayashi sensei terminó diciendo “esto es todo. Aquí acaba el seminario”. Se oyó un “oh no…” en varios idiomas.

Setsuko Kobayashi nanadan kyoshi nació en 1938, la mayor de las cuatro hijas del maestro de kendo Tessui Yaginuma, en Tokio, en el dojo Kodogikai. Se inició en el kendo en 1943, a los cinco años, de la mano de su padre. Partició en la primera exhibición de kendo femenino del Campeonato de séptimos y octavos danes de 1960, en conmemoración del nacimiento del príncipe Naruhito. En 1962 ganó el primer campeonato nacional de kendo femenino y también el año siguiente. Dejó el kendo de 1965 a 1975, año en que regresó bajo la tutela de Eizo Akao sensei, octavo dan hanshi. Tras obtener el sexto dan en 1985 comenzó a practicar en clases específicas para mujeres dirigidas por Hiyoshi Sekine (8º dan hanshi). En 1991 se convertía en la segunda mujer en obtener el séptimo dan. Ha enseñado kendo a chicas y mujeres en Akiruno (Tokio) y a sus 75 años sigue participando en los festivales de Tokio y el Kyoto Taikai, a los que asiste desde hace décadas. "Cuando lo que enseño no se corresponda con lo que hago, entonces será el momento de retirarme". (Fuente: Kodokan)

Dio un discurso final y me agradeció la organización de un magnífico seminario para todas las mujeres kendoka, ya que era una ocasión insólita poder juntar a tantas de nosotras, en un espacio propio.

Llegó mi turno de agradecer a la sensei el primer viaje al extrajero de su vida con un regalo. También hubo agradecimientos para las profesoras acompañantes, Seiko Takahashi sensei y Remi Kono sensei, así como a Christiane David sensei, la kendoka de mayor rango de Europa. Su presencia en el seminario significó mucho para nosoras.

Fue muy emotivo pero también alegre para todas, y con un sentimiento de gran satisfacción el grupo se disolvió rápidamente, después de muchas fotos, muchos agradecimientos y muchos adioses. Unas pocas mujeres se quedaron a ayudar a recoger el dojo, que estaba todo manchado del azul del kendo.

Preguntamos a Kobayashi sensei si su método era bueno para los varones kenshi, ya que algunas de las asistentes también enseñan a hombres. Kobayashi sensei confirmó que es bueno para todo el mundo, pero que el hombre kendoka tiende a aprender con más rapidez.

La última pregunta que le hice a sensei fue qué concentrarme en practicar hasta que volviéramos a vernos. Me dijo que es importante tratar de darle sentido a la práctica, y relacionar lo que nos había dicho durante el seminario y lo que nuestros instructores nos enseñan. Aunque las dos cosas parezcan opuestas, necesitamos tratar de superar ambas. Nos bueno creer que tu profesor se equivoca por lo que te hayan enseñado en un seminario: “todos trabajamos por el mismo objetivo, sólo que puede haber caminos diferentes”. Me quedé satisfecha con reflexionar sobre esto.

Las 38 asistentes en total consiguieron el record de personas reunidas para un seminario en el Kodokan. Incluyendo a las instructoras, había 41 personas practicando en el evento desde las kyu hasta séptimos danes, de los 17 años a los 74 de la mayor. Todas trabajaron duro y gracias a Kobayashi sensei, en un ambiente fantástico.

Le agradecemos mucho a Alice de Nueva Zelanda que llevara en su coche a las maestras durante su estancia; a las miembros del Kodokan Mituru, Durba y Hannah de Gales, y a Daisy del Imperial College por ocuparse de las maestras en el dojo. También a las miembros del Kodikan Masami y Carmen, por ayudar con la limpieza cada día y ocuparse de las kenshi extranjeras; y a los hombres del Kodokan Peter y Davi, y a Tomoko, lesionada, por ayudar con el listado de inscripciones. A Dee por buscar los regalos de Stoke y a Asun, de España, por ocuparse de las profesoras en el restaurante. Y a todas las que ayudaron, de tantas maneras, a facilitar el seminario.

A nuetros patrocioandores BKA, y al Kodokan, gracias por hacerlo posible.

Y por último, mi más sincero agradecimiento a Paul Budden, fundador y director del Kodokan por su apoyo y su tremenda disposición durante la preparación del seminario.

Mis pensamientos por encima de todo van a Hiroshi Ozawa sensei, que nos presentó a Kobayashi sensei en julio de 2011 durante su seminario de kendo en Reino Unido. Estaba escribiendo un artículo sobre kendo femenino y su futuro para la revista Budo. Si su apoyo y su guía, este seminario no habría existido.

Gracias también a Paul que nos llevó al palacio de Windsor, para ver su cambio de guardia el martes: en realidad es un acontecimiento mayor y más impresionante que el de Buckingham, y así pudieron las maestras dejar el Reino Unido con un placer que sustituyera a las decepciones de sus primeros días.

Espero poder recibir a Kobayashi sensei el próximo año y poder encontrarme cada vez con más mujeres kenshi.

Kazuyo Matsuda
Organizadora del Seminario de Kendo Femenino 2012
6th Dan Renshi
Líder del Club
Kodokan Kendo Club

Setsuko Kobayashi nanadan kyoshi nació en 1938, la mayor de las cuatro hijas del maestro de kendo Tessui Yaginuma, en Tokio, en el dojo Kodogikai. Se inició en el kendo en 1943, a los cinco años, de la mano de su padre. Partició en la primera exhibición de kendo femenino del Campeonato de séptimos y octavos danes de 1960, en conmemoración del nacimiento del príncipe Naruhito. En 1962 ganó el primer campeonato nacional de kendo femenino y también el año siguiente. Dejó el kendo de 1965 a 1975, año en que regresó bajo la tutela de Eizo Akao sensei, octavo dan hanshi. Tras obtener el sexto dan en 1985 comenzó a practicar en clases específicas para mujeres dirigidas por Hiyoshi Sekine (8º dan hanshi). En 1991 se convertía en la segunda mujer en obtener el séptimo dan. Ha enseñado kendo a chicas y mujeres en Akiruno (Tokio) y a sus 75 años sigue participando en los festivales de Tokio y el Kyoto Taikai, a los que asiste desde hace décadas. “Cuando lo que enseño no se corresponda con lo que hago, entonces será el momento de retirarme”. (Fuente: Kodokan)