Viernes sin keiko: analizamos el nuevo Feel Beautiful de Decathlon

Parece que el inicio de curso nos lleva de forma natural a buscar información práctica. Por eso, aun a riesgo de convertir este blog en Bricomanía, y antes de que se terminen las rebajas, ofrecemos el análisis que Leva de Valencia nos hizo llegar sobre uno de los últimos sujetadores deportivos de Decathlon y cómo se adaptan al kendo.

La que está buena está buena y no hay más que hablar. Ya hemos hablado en otra ocasión de la importancia de un buen sujetador en kendo y iaido, en este último caso tanto por comodidad como por la propia técnica de corte. Los primeros modelos que analizamos fueron el Top Supportiv y el Sportance Comfort, ambos de Decathlon (los que uso yo) y el Triumph Fitness que utiliza Saki. En algunos foros de mujeres deportistas se ponía en cuestión su durabilidad frente a primeras marcas, pero después de casi un año de uso diario, al menos los míos siguen manteniéndose en perfecto estado.

Uno de los lanzamientos de Decathlon de 2012-2013 fue el sostén Feel Beautiful, sin aro. Desde el principio tenía un aspecto la mar de atractivo, por el tipo de tejido tanto como por el diseño, aunque no fue mi primera opción de compra ya que necesitaba un sujetador que me comprimiera un poco los pechos para dejar espacio al corte en iaido. Como las expertas de Decathlon en este vídeo ya explican, el Feel Beautiful está pensado fundamentalmente para fitness y carrera.

Los productos Decathlon suelen tener una buena relación calidad-precio siempre, pero en estos momentos del fin del verano la cadena tiene los Feel Beautiful en promociónLeva se decidió a comprar uno. Esto es lo que nos ha contado:

Se ajusta bien a mi anatomía y no he tenido dificultad en adaptarlo a mi talla: los tirantes son anchos y no se retuercen; el tejido es fino y se adapta bien.

El tejido es transpirable 100%. Se seca muy rápido: tiene un par de meses y por el momento está como el primer día.

feel_beautiful_decathlon
Todavía no hemos podido ver uno de estos en acción, aunque personalmente y como clienta fiel de Decathlon, creo que será mi próxima adquisición cuando necesite uno nuevo. Leva nos envió su opinión haciendo de paso de betatester de este formulario de análisis de productos que estamos implantando. Si quieres enviarnos la tuya (sobre una prenda, un shinai, un bogu…) y de paso ayudarnos a completar las preguntas, te estaremos muy agradecidos.

Un keikogi índigo impostor

Este es mi keikogi. Hay otros muchos, pero este es el mío. Y aunque mi keikogi no es mi mejor amigo, lleva conmigo desde que empecé a hacer kendo y le tengo mucho cariño, así que procuro cuidarlo tanto como cuido mi iaito o el mejor de mis shinais.

Este es mi keikogi. Hay otros muchos, pero este es el mío. Y aunque mi keikogi no es mi mejor amigo, lleva conmigo desde que empecé a hacer kendo y le tengo mucho cariño, así que procuro cuidarlo tanto como cuido mi iaito o el mejor de mis shinais.  keikogi_ANTES  Todavía sigo entrenando a diario con mi primer keikogi y mi primera hakama. Son el modelo barato de Kendoshop que compré a través de mi dojo: algodón arriba y tetron abajo. Las costuras del hakama empiezan a acusar el paso de los años y he tenido que hacerle algún remiendo. Igualmente, el keikogi ha perdido color y el tejido se queda cada vez más rígido tras lavarlo; y eso que no tengo secadora y la calidad del agua de mi región es notable.  Así que todos los veranos le hago un tratamiento especial de belleza que consiste en:      Un paquete de tinte La Nave, tono azul marino, comprado en (qué raro) Mercadona. 1,70 €     100 ml de suavizante Lagarto comprado en la droguería de al lado. 1,25 €     Un bote de bicarbonato sódico traído del colmado o supermercado más cercano. 0,60 €     Lavadora.  Lo primero que hago es teñir el keikogi. Este tipo de tintes están preparados para lavadora, mucho más limpio y menos engorroso que teñir en barreño. Si la lavadora además es clase A, el consumo de electricidad y agua para un tambor sólo con el keikogi será menor y el gasto energético no se notará en la factura, porque vamos a hacer varios ciclos sólo con una prenda.  El paquete de tinte trae dos dosis: para un tinte normal basta con un sobre (teñí así un kaku obi en negro hace unas semanas). En el caso de mi keikogi empleo los dos sobres para que el resultado sea más uniforme. Pongo un programa rápido y en unos 20 minutos ya está teñido.  Normalmente no quedan restos de tinte (el centrifugado escurre el agua): por si acaso, el paquete trae un sobre de sales para hacer un ciclo de limpieza de tambor.  El paso siguiente es recuperar el tacto de la tela, también en la lavadora: meto el keikogi todavía húmedo con medio vaso de suavizante y dos cucharadas soperas de bicarbonato directamente sobre él. Un lavado rápido en agua fría y al tendedero:  keikogi_AFTER     Hala, hasta septiembre  Este es el resultado. No es un tinte índigo, claro está, pero con el tratamiento consigo recuperar parte del color y sobre todo la suavidad del algodón. Esta segunda parte se puede hacer varias veces al año, aunque siempre lo hago en primavera: entreno cinco días a la semana con él y no me da tiempo a secarlo en invierno. Espero que el truco le ayude a acompañarme otros ocho años.

Todavía sigo entrenando a diario con mi primer keikogi y mi primera hakama. Son el modelo barato de Kendoshop que compré a través de mi dojo: algodón arriba y tetron abajo. Las costuras del hakama empiezan a acusar el paso de los años y he tenido que hacerle algún remiendo. Igualmente, el keikogi ha perdido color y el tejido se queda cada vez más rígido tras lavarlo; y eso que no tengo secadora y la calidad del agua de mi región es notable.

Así que todos los veranos le hago un tratamiento especial de belleza que consiste en:

Lo primero que hago es teñir el keikogi. Este tipo de tintes están preparados para lavadora, mucho más limpio y menos engorroso que teñir en barreño. Si la lavadora además es clase A, el consumo de electricidad y agua será menor y el gasto energético no se notará en la factura, porque vamos a hacer varios ciclos sólo con el keikogi.

El paquete de tinte trae dos dosis: para un tinte normal basta con un sobre (teñí así un kaku obide iaido en negro hace unas semanas). En el caso de mi keikogi empleo los dos sobres para que el resultado sea más uniforme. Pongo un programa rápido y en unos 20 minutos ya está teñido.

Normalmente no quedan restos de tinte (el centrifugado escurre el agua): por si acaso, el paquete trae un sobre de sales para hacer un ciclo de limpieza de tambor.

El paso siguiente es recuperar el tacto de la tela, también en la lavadora: meto el keikogi todavía húmedo con medio vaso de suavizante y dos cucharadas soperas de bicarbonato directamente sobre él. Un lavado rápido en agua fría y al tendedero:

Este es mi keikogi. Hay otros muchos, pero este es el mío. Y aunque mi keikogi no es mi mejor amigo, lleva conmigo desde que empecé a hacer kendo y le tengo mucho cariño, así que procuro cuidarlo tanto como cuido mi iaito o el mejor de mis shinais.  keikogi_ANTES  Todavía sigo entrenando a diario con mi primer keikogi y mi primera hakama. Son el modelo barato de Kendoshop que compré a través de mi dojo: algodón arriba y tetron abajo. Las costuras del hakama empiezan a acusar el paso de los años y he tenido que hacerle algún remiendo. Igualmente, el keikogi ha perdido color y el tejido se queda cada vez más rígido tras lavarlo; y eso que no tengo secadora y la calidad del agua de mi región es notable.  Así que todos los veranos le hago un tratamiento especial de belleza que consiste en:      Un paquete de tinte La Nave, tono azul marino, comprado en (qué raro) Mercadona. 1,70 €     100 ml de suavizante Lagarto comprado en la droguería de al lado. 1,25 €     Un bote de bicarbonato sódico traído del colmado o supermercado más cercano. 0,60 €     Lavadora.  Lo primero que hago es teñir el keikogi. Este tipo de tintes están preparados para lavadora, mucho más limpio y menos engorroso que teñir en barreño. Si la lavadora además es clase A, el consumo de electricidad y agua para un tambor sólo con el keikogi será menor y el gasto energético no se notará en la factura, porque vamos a hacer varios ciclos sólo con una prenda.  El paquete de tinte trae dos dosis: para un tinte normal basta con un sobre (teñí así un kaku obi en negro hace unas semanas). En el caso de mi keikogi empleo los dos sobres para que el resultado sea más uniforme. Pongo un programa rápido y en unos 20 minutos ya está teñido.  Normalmente no quedan restos de tinte (el centrifugado escurre el agua): por si acaso, el paquete trae un sobre de sales para hacer un ciclo de limpieza de tambor.  El paso siguiente es recuperar el tacto de la tela, también en la lavadora: meto el keikogi todavía húmedo con medio vaso de suavizante y dos cucharadas soperas de bicarbonato directamente sobre él. Un lavado rápido en agua fría y al tendedero:  keikogi_AFTER     Hala, hasta septiembre  Este es el resultado. No es un tinte índigo, claro está, pero con el tratamiento consigo recuperar parte del color y sobre todo la suavidad del algodón. Esta segunda parte se puede hacer varias veces al año, aunque siempre lo hago en primavera: entreno cinco días a la semana con él y no me da tiempo a secarlo en invierno. Espero que el truco le ayude a acompañarme otros ocho años.

Hala, hasta septiembre

Este es el resultado. No es un tinte índigo, claro está, pero con el tratamiento consigo recuperar parte del color y sobre todo la suavidad del algodón. Esta segunda parte se puede hacer varias veces al año, aunque siempre lo hago en primavera: entreno cinco días a la semana con él y no me da tiempo a secarlo en invierno. Espero que el truco le ayude a acompañarme otros ocho años de kendo.