Shiho Giri History X

Shiho Giri, el décimo kata de la  Zen Nihon Kendo Renmei Seitei Iai. Cuatro enemigos en cuatro direcciones. Casi nada, tú.

Siendo disléxico, aprender este kata fue tan espantoso para mí como peligroso para mis compañeros: es el más complicado de ejecutar en grupo, sobre todo si los participantes no sincronizan su velocidad o en especial si se equivocan de dirección. Cuerpo, brazos, espada girando en diferentes sentidos. Sin embargo, si tienes claros unos conceptos simples puedes aprender el kata sin problemas ni perder miembros.

RECOMENDACION EVIDENTE: antes de ejecutarlo en grupo es recomendable practicar  el movimiento de pies. Tu dojo te lo agradecerá.

Shiho Giri se ejecuta sobre dos ejes diferentes en ambos sentidos: cuatro enemigos situados en los vértices de un cuadrado, y tú en el medio.

Como regla mnemotécnica he utilizado precisamente los dos ejes transversales en los que se divide el kata:

1. [dos pasos de inicio desde el centro]

EJE A:

2. Giro de 45º a la derecha, y ataque a la mano derecha del adversario.

3. En el mismo eje tsuki al adversario en el otro sentido.

4. Corte al primer advesario.

EJE B:

5. Giro de 45º a la derecha,

a. Corte al tercer adversario.

b. Cambio de sentido, y corte al último adversario.

c. Jodan no kamae

d. Chiburi.

Esta forma de aprender el kata hace más fácil memorizar los movimientos: creas raíles fijos a lo largo de los cuales te mueves. Ya no son cuatro direcciones que aprender, sino dos líneas.

Y ahora este GIF animado para molestar a los censores:

Shiho giri
Haz click en la imagen para ver la animación

¿Por qué este GIF animado? Aparte de por el LOL, porque no hay ningún material gráfico  que muestre el kata desde una vista cenital, y creo que facilitará la memorización a los que lo aprendan. En realidad es una animación de las chuletas que me hice yo mismo para aprenderlo. Si lo quieres con más definición, pídenoslo y te lo haremos llegar.

Los viernes geiko: Begin Japanology

Hay dos series fundamentales sobre Japón: una es Japanorama (BBC3); la otra es Begin Japanology de la NHK, la televisión pública japonesa. La primera da una vuelta de tuerca con muy mala leche al socorrido y cansino Joderquérarossonlosjaponeses: si lo que buscas es el Japón más desconcertante, necesitas ver a Jonathan Ross. Su serie te explicará algunas cosas, como que las rarezas de los japoneses lo son por culpa de presentaciones pueriles y descontextualizadas, y que si te va ese rollo a lo mejor el rarito eres tú.

Begin Japanology, por el contrario, es pura divulgación vocacional. Minuciosa, muy simple en sus elementos narrativos, clara y profundamente exhaustiva. O lo que viene a ser lo mismo: japonesa. Lleva seis temporadas acercando a los occidentales elementos de la vida en Japón como el Sumo, las aves, el MUSGO, las bicicletas, la matemática tradicional,  los cuchillos de cocina o los retretes. Su episodio 58 lo dedica al kendo:

El episodio sigue la narrativa de la serie: una presentación del concepto, en este caso el kendo como arte marcial, digamos técnica o descriptiva; una perspectiva histórica para contextualizarlo; diferentes cortes “en vivo” (hoy Men Kaeshi Do) y un enfoque al contexto en el Japón actual, que suele ser mi parte favorita de cada episodio.

En este caso se concentra sobre el día a día de Toshimitsu Takamiya, entonces (el capítulo se emitió en 2009) estudiante en la Universidad de Osaka. Takamiya destaca entre sus compañeros y compañeras, además de por su habilidad como budoka, por su diversidad funcional. Siendo manco, trabaja siempre katate y Jodan. De hecho esta es lamentablemente la única ocasión en la que Begin Japanology se acerca a la diversidad funcional en sus siete años de recorrido por la sociedad nipona.

Toshimitsu Takamiya (ahora Takamiya sensei) sigue en la Universidad de Ciencias de la Salud de Osaka, ahora como profesor. Este es uno de sus últimos shiais, en el Campeonato Nacional de Profesores 2012.

Seguramente es el bus de datos: reiníciese y verá qué bien.

Cualquier tarde de  viernes, vestido de flamenco. Llevas una hora preguntándote por qué no estás en casa viendo un DVD con el bol de palomitas que compraste en “XXL Boles”.  Pues no: estás en tu dojo, con cansancio mental y físico después de una linda semana de trabajo. Y entonces…

El segundo de los tres kata que estás haciendo de seguido se va de tu cabeza a tomarse una caña fría. Y tú pones cara de estúpido consternación.

Cualquier tarde de  viernes, vestido de flamenco. Llevas una horita preguntándote por que no estás en casa viendo un DVD con el bol de palomitas que compraste en "XXL Boles".  Pues no: estás en tu dojo, haciendo iaido, con cansancio mental y físico después de una linda semana de trabajo. Y entonces...  El segundo de los tres kata que estás haciendo de seguido se va de tu cabeza a tomarse una caña de cervecita fría. Y tú pones cara de estúpido consternación.

Esto nos puede pasar a todos. Lo que ocurre es que a mí me pasa mucho. El problema de mis “vacíos cerebrales”, como yo los llamo, es que no puedes recordar rápidamente. Y los tres segundos que tienes para actuar, tus 30 compañeros no pueden seguir, porque te pueden sajar en canal o empalarse en tu sable. Lo cual lo hace todo más incómodo. Si tienes suerte y te pasa al principio, alguien se da cuenta y te sopla.

Si fuéramos maquinas, vendría el técnico y diría: “le falta RAM, caballero”, y no sabrías si comprarte memoria extra o una vaca. Quedarse en blanco es algo complicado, pero no tiene más solución que estar concentrado y relajado.

Y esto es lo que me pasó en mi primer Campeonato de Madrid de Iaido, el segundo sábado de febrero de 2013.

En sus primeros torneos uno va  a ver qué pasa, gane o no gane da igual: hay que pasárselo bien.

¿Y qué pasó? Que tú vas todo tranquilo, haciendo bromitas, y cuando llegas a la fila de combates dices: “qué calor hace aquí, parece que han puesto la calefacción”.  El calor aumenta, saludas a tu contrincante, y empieza el combate. La cosa es que sigues sudando como un pollo, hace un calor que ni en Sevilla en 15 de agosto. Tanto, que tu cabeza no funciona bien. Terminas como puedes para que un rato después te des cuenta de que no hacía calor: los nervios te han hecho un feo.

¿Qué podemos hacer? NADA. Cuando te pasa te aguantas, no hay solución. ¿O sí?

Según mi profesor, cuarto dan de Iaido, la respuesta es “sigue bailando”. Hace pocos días, en una prueba de embu, me inventé un kata yo solito: me faltaba sacar el cartelito de “OUT OF ORDER”. Da igual en lo que te hayas equivocado. El otro competidor puede haberla liado parda, los jueces estarán mirándole a él  y no darse cuenta; o en un examen, pueden valorar tu presencia (zanshin), y que exhales la idea al tribunal: “no señores, el kata es así”.

Ante estos sucesos lo mejor es salir contento: ya sabes lo que te puede pasar.  Sea en un entrenamiento, exibición o lo que sea.