Los viernes keiko: Nito Ryu

Nos hemos mudado. Puedes leer este post (y muchos más) en http://quehacesque.es/los-viernes-keiko-nito-ryu/

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¿… que eres QUÉ?? Kendo en Ramadán

En el nombre de Dios, el Compasivo, todo Misericordia

En el nombre de Dios, el Compasivo, todo Misericordia

Pues sí. Los que me conocéis en persona ya lo sabiáis (todavía andan fotos mías por ahí con el pañuelico en los cursos). La cosa es que aunque en España sólo somos tres, en el resto del mundo hay mogollón de musulmanes que además son kendokas, y muchos más artistas marciales. Algo se habló de ellos durante los últimos Juegos Olímpicos de Londres, que también coincidían con el ayuno.

Ramadán es el tercer pilar del Islam: constituye una de las cinco obligaciones del musulmán y la musulmana, junto con el testimonio de la fe, la oración diaria y la peregrinación a Meca si se dispone de medios; y sobre todo junto con el azaque o tributo para los pobres (el 2,5% aprox. de nuestras ganancias anuales) que se dona durante este mes a los más necesitados. El ayuno está unido de forma indisouble al azaque: ayunamos como sabéis desde la oración de Fajr al alba hasta la de Maghrib, la puesta de sol. No comemos, ni bebemos, ni fumamos, ni disfrutamos del sexo hasta la noche. Debemos sentir el hambre y la sed, sentir con los que no tienen. Tomar conciencia de lo que significa compartir. Si no dotas al ayuno de este sentido espiritual y solidario, lo único que tienes es hambre. También estamos obligados a contener el genio y la mala leche. Y eso, os lo puedo asegurar, es lo más difícil de todo.

En el nombre de Dios, el Compasivo, todo Misericordia En el nombre de Dios, el Compasivo, todo Misericordia Pues sí. Los que me conocéis en persona ya lo sabiáis (todavía andan fotos mías por ahí con el pañuelico en los cursos). La cosa es que aunque en España sólo somos tres, en el resto del mundo hay mogollón de musulmanes que además son artistas marciales. Algo se habló de ellos durante los últimos Juegos Olímpicos de Londres, que también coincidían con el ayuno.  Ramadán es el tercer pilar del Islam: constituye una de las cinco obligaciones del musulmán y la musulmana, junto con el testimonio de la fe, la oración diaria y la peregrinación a Meca si se dispone de medios; y sobre todo junto con el azaque o tributo para los pobres (el 2,5% aprox. de nuestras ganancias anuales), que se dona durante este mes a los más necesitados. El ayuno está unido de forma indisouble al azaque: ayunamos, como sabéis, desde la oración de Fajr al alba hasta la de Maghrib, la puesta de sol. No comemos, ni bebemos, ni fumamos, ni disfrutamos del sexo hasta la noche. Debemos sentir el hambre y la sed, sentir con los que no tienen. Tomar conciencia de lo que significa compartir. Si no dotas al ayuno de este sentido espiritual y solidario, lo único que tienes es hambre. También estamos obligados a contener el genio y la mala leche. Y eso, os lo puedo asegurar, es lo más difícil de todo.  ¡Kirikaeshi! ¡Kirikaeshi! ¡Kirikaeshi!  Yo me reconocí como musulmana en 2006, pero por motivos de salud no pude empezar a ayunar hasta 2009. Esa es otra particularidad del Ramadan: no está hecho para que te hagas daño. Una diabetes o una enfermedad crónica te eximen de hacerlo. También el embarazo o la lactancia; o si la tensión no te responde puedes interrumpir tu ayuno y cumplirlo más adelante, y es recomendable que además incrementes tu aporte solidario. Esta es la modalidad de ayuno que hace Herberwest, que no puede prescindir de su medicación más de un día o dos: ayuna conmigo algunos días del Ramadan y todos los miércoles el resto del año, que es el día que no entrenamos.  La vida no se interrumpe en Ramadan, aunque nuestros ritmos cambian. Vamos a trabajar y a clase, y nos apañamos como podemos para romper el ayuno. Esto afecta al entrenamiento, sobre todo en estos últimos años en los que el mes santo cae en verano: el calendario litúrgico musulmán, la Hégira, es lunar y cuenta hacia atrás.  Este Ramadan 1434 termina iA el 9 de agosto: el año que viene lo viviremos (iA) hasta finales de julio.  ¿Y en qué influye esto? ¿Puedes entrenar durante Ramadan? No sólo podemos hacer deporte en Ramadan, sino que debemos hacer deporte para ayudar a desintoxicar el cuerpo. De hecho, hasta el año pasado, que también cayó en julio, he entrenado siempre durante el ayuno. Mejorar la salud también es uno de los objetivos del musulmán y la musulmana en Ramadan: dejar de fumar, perder algo de peso... el ayuno cambia nuestra relación con la comida y es recomendable aprovecharlo. En general tenemos que vigilar los horarios: no es recomendable entrenar por la mañana y aguantar deshidratado hasta la noche. También varía la intensidad del entrenamiento: va en el aguante de cada uno, pero debes escuchar a tu cuerpo y saber en cuándo parar, o bajar el ritmo, incluso quitarte el bogu y quedarte un rato haciendo suburi con los nuevos. O en lo que refiere al físico, disminuir la intensidad y el número de las series que hagas. A lo mejor no puedes correr sino andar unos kilómetros (algo muy saludable por las mañanas, que son las horas más zombies), o nadar más despacio. ¡Y ojo a tragar agua o te tocará recuperar el día de ayuno!  Lo que no puedes hacer es el gilipollas. Que es exactamente lo que hice yo en el último curso de Huesca. Hasta ahora, sólo el curso de Mallorca de 2012 me había coincidido con el ayuno, y durante un único día. No he ido a las últimas Kendocampus precisamente por coincidir con el Ramadan (me perdería todas las sesiones de mañana), pero pensé que, al estar todavía recuperándome de la fascitis plantar y haciendo únicamente iaido, podría cumplir con mi ayuno, entrenar mañana y tarde, ir a la piscina, nadar, jugar al waterpolo a las cuatro de la tarde al sol con mis compañeros, y recuperar fuerzas cenando doble por ahí. JA. Para no preocupar a mi madre, digamos que el segundo día de curso reposé por la mañana y rompí mi ayuno unas horas antes de lo previsto. Al contrario que dice el mito popular, no nos atracamos durante la noche, al contrario: hemos de vigilar las cantidades y la riqueza nutritiva de lo que comemos. Son más de 15 horas en ayunas, a más de 35 grados. Hacer el imbécil no forma parte de nuestra fe, y esto es lo que he aprendido este año alhamdulillah.  De hecho, he chateado un rato en Facebook he consultado con otros dojos de mayoría musulmana y los dojos del Golfo cierran durante el verano: no hay kendo en Qatar, Kuwait ni Dubai hasta septiembre, a 45 grados y con una humedad salina importante. El Ramadan aquí es una simple coincidencia.  Sí están cumpliendo con su ayuno en dojos de Rusia, Turquía, Jordania, Marruecos (Iaido), Malasia, Indonesia e India, donde el clima tampoco debe de ser una broma. Muchos adaptan el horario para romper el ayuno justo después de clase, o justo antes, y entrenar hidratado antes de cenar y acudir a la mezquita para la tarawih. Otros paran la clase un rato: somos muchos y muchas, estamos repartidos por todo el mundo y cada país tiene sus propias costumbres.  En cuanto a las clases de este año, tan sólo he coincidido con una. Con la lección de Huesca aprendida, me fue mejor que el año pasado, que también me puse chula y en el que el kendo se tornó prácticamente imposible. El otro día entrené sólo una hora: llevo mes y medio sin ponerme el bogu (otra vez la fascitis), y aunque no me acostumbro a hacer el kendo que Ramadan requiere (vives un poco a cámara lenta durante el ayuno y eso influye en tus movimientos) debo reconocer que es una prueba importante para mí cada año, tanto o más que algunas citas de la temporada. Entrenar en Ramadan me da la oportunidad de medir mis fuerzas, de escuchar a mi cuerpo, de aprender un poco más sobre resistencia, instinto, superación. Me pongo el bogu dispuesta a romper un poquito más el límite. Ahora sé que no puedo pasarme de rosca. Pero un poco más. Un poquito más.  No me digáis que no os suena de nada.

¡Kirikaeshi! ¡Kirikaeshi! ¡Kirikaeshi!

Yo me reconocí como musulmana en 2006, pero por motivos de salud no pude empezar a ayunar hasta 2009. Esa es otra particularidad del Ramadan: no está hecho para que te hagas daño. Una diabetes o una enfermedad crónica te eximen de hacerlo. También el embarazo o la lactancia; o si la tensión no te responde puedes interrumpir tu ayuno y cumplirlo más adelante, y es recomendable que además incrementes tu aporte solidario. Esta es la modalidad de ayuno que hace Herberwest, que no puede prescindir de su medicación más de un día o dos: ayuna conmigo algunos días del Ramadan y todos los miércoles el resto del año, que es el día que no entrenamos.

La vida no se interrumpe en Ramadan, aunque nuestros ritmos cambian. Vamos a trabajar y a clase, y nos apañamos como podemos para romper el ayuno. Esto afecta al entrenamiento, sobre todo en estos últimos años en los que el mes santo cae en verano: el calendario litúrgico musulmán, la Hégira, es lunar y cuenta hacia atrás.  Este Ramadan 1434 termina iA el 9 de agosto: el año que viene lo viviremos (iA) hasta finales de julio.

¿Y en qué influye esto? ¿Puedes entrenar durante Ramadan? No sólo podemos hacer deporte en Ramadan, sino que debemos hacer deporte para ayudar a desintoxicar el cuerpo. De hecho, hasta el año pasado, que también cayó en julio, he entrenado siempre durante el ayuno. Mejorar la salud también es uno de los objetivos del musulmán y la musulmana en Ramadan: dejar de fumar, perder algo de peso… el ayuno cambia nuestra relación con la comida y es recomendable aprovecharlo. En general tenemos que vigilar los horarios: no es recomendable entrenar por la mañana y aguantar deshidratado hasta la noche. También varía la intensidad del entrenamiento: va en el aguante de cada uno, pero debes escuchar a tu cuerpo y saber cuándo parar o bajar el ritmo, incluso quitarte el bogu y quedarte un rato haciendo suburi con los nuevos. O en lo que refiere al físico, disminuir la intensidad y el número de las series que hagas. A lo mejor no puedes correr sino andar unos kilómetros (algo muy saludable por las mañanas, que son las horas más zombies), o nadar más despacio. ¡Y ojo a tragar agua o te tocará recuperar el día de ayuno!

Lo que no puedes hacer es el gilipollas. Que es EXACTAMENTE lo que hice yo en el último curso de Huesca. Hasta ahora, sólo el curso de Mallorca de 2012 me había coincidido con el ayuno, y durante un único día. No he ido a las últimas Kendocampus precisamente por coincidir con el Ramadan (me perdería todas las sesiones de mañana), pero pensé que, al estar todavía recuperándome de la fascitis plantar y haciendo únicamente iaido, podría cumplir con mi ayuno, entrenar mañana y tarde, ir a la piscina, nadar, jugar al waterpolo a las cuatro de la tarde al sol con mis compañeros, y recuperar fuerzas cenando doble por ahí. JA. Como esto lo lee mi madre, digamos que el segundo día de curso reposé por la mañana y rompí mi ayuno unas horas antes de lo previsto. Contra lo que dice el mito popular no nos atracamos durante la noche, al contrario: hemos de vigilar las cantidades y la riqueza nutritiva de lo que comemos. Son más de 15 horas en ayunas, a más de 35 grados. Hacer el imbécil no forma parte de nuestra fe, y esto es lo que he aprendido este año alhamdulillah.

De hecho, he chateado un rato en Facebook he consultado con otros dojos de mayoría musulmana y los dojos del Golfo cierran: no hay kendo en verano en Qatar, Kuwait ni Dubai hasta septiembre, a 45 grados y con una humedad salina importante. El Ramadan aquí es una simple coincidencia.

Sí que están cumpliendo su ayuno en dojos de Rusia, Turquía, Jordania, Marruecos (Iaido), Malasia, Indonesia e India, donde el clima tampoco debe de ser una broma. Muchos adaptan el horario para romper el ayuno justo después de clase, o justo antes, y entrenar hidratado antes de cenar y acudir a la mezquita para la tarawih. Otros paran la clase un rato: somos muchos y muchas, estamos repartidos por todo el mundo y cada país tiene sus propias costumbres.

En cuanto a las clases de este año, tan sólo he coincidido con una. Con la lección de Huesca aprendida, me fue mejor que el año pasado, que también me puse chula y el kendo se tornó prácticamente imposible. El otro día entrené sólo una hora: llevo mes y medio sin ponerme el bogu (otra vez la fascitis), y aunque no me acostumbro a hacer el kendo que Ramadan requiere (vives un poco a cámara lenta durante el ayuno y eso influye en tus movimientos) debo reconocer que es una prueba importante para mí cada año, tanto o más que algunas citas de la temporada. Entrenar en Ramadan me da la oportunidad de medir mis fuerzas, escuchar a mi cuerpo, aprender un poco más sobre resistencia, instinto, superación. Me pongo el bogu dispuesta a romper un poquito más el límite. Ahora sé que no puedo pasarme de rosca. Pero un poco más. Un poquito más.

No me digáis que no os suena de nada.

Detrás del kendotour. Rostros de la Kendocampus

Dicen que lo mejor es la gente que conoces. No dicen las cuentas que hay que hacer, las listas para que todo salga bien, los madrugones extra, los viajes en coche. Son los primeros en llegar y los últimos en irse. Hemos hablado con algunos de los kenshis que organizan los cursos de verano, y esto es lo que nos han contado.

Es el curso de verano más largo (casi una semana). Es uno de los más duros del año. Es uno de los cursos internacionales más concurridos de los que se celebran en España, con participantes de todo el mundo. Y uno de los más completos: kihon, keiko, arbitraje, kata, competición y exámenes de grado. Y aunque este año se celebra por tercera vez en su forma actual, la Kendocampus de Valencia hereda una larga trayectoria de acogida y aprendizaje.

Organizar la asistencia y alojamiento de más de cien personas, la documentación de los exámenes, los alojamientos y la sayonara party llevan un ratito, más cuando ese trabajo hay que comunicarlo en tres idiomas, fundamentalmente español e inglés. La organización de una Kendocampus empieza en enero y no termina hasta después del cierre del curso, habitualmente los últimos días de julio.

Y por esta foto supe que mr. Park era mr. Eurokendo (Teresa es la chica de la izquierda)

Si bien el peso de la organización recae sobre el instructor Santiago Peydró, Teresa Valdés es uno de los rostros de la Kendocampus. Como con Paola y Huesca, mi primer recuerdo de Teresa está asociado a ésta, y aunque con los años hayamos compartido otros cursos me es imposible pensar en la Kendocampus y no verla atendiendo a gente entre keiko y keiko. Su dojo, Yoshinkai, se constituyó hace apenas dos años, pero sus miembros llevan mucho más tiempo caminando.

Por teléfono, Teresa me habla con muchísimo respeto del esfuerzo de Santi Peydró y Salva García: e-mails, agenda, documentación de exámenes. Atender personalmente a los tres senseis de Japón y al resto de senseis que llegan de Europa, organizar sus viajes y estancia y conseguir que las fechas puedan cuadrar para todos. Un trabajo que no vemos pero sin el cual el curso no exisitiría. Un trabajo que, recordemos, supone más de seis meses y que llevan a cabo junto con el entrenamiento habitual y el correr de la temporada, además del trabajo y la vida personal.

(c) Eurokendo

El Yoshinkai apoya en las tareas que pueden: muchos a pesar de las limitaciones de la vida universitaria. Teresa es la responsable de la comunicación de la Kendocampus, tarea minuciosa si tenemos en cuenta su carácter internacional. Todo va doble: dossieres, Facebook, invitaciones, e-mails… en español y en inglés. También es el enlace con el resto de dojos y kenshis asistentes en la gestión del alojamiento, y por último la organización de la sayonara party. Además de sacar un rato para resumirme por teléfono lo que significa el curso para ella y el resto del Yoshinkai:

Lo hacemos con tanta ilusión que ya ni me entero de cuánto cuesta.

Durante la Kendocampus la he visto hacer casi de todo: llevar a Denys Fedchuck (que había venido solo desde Kiev) a la playa para que pudiera ver el mar, ayudar a Young Park con los encargos, llevar y traer bogus, y ayudar a su compañera María López (otro rostro del curso) con la venta de refrescos y camisetas. También le dio tiempo a hacer combate conmigo en mi primera Kendocampus en 2011. Este año la echaré de menos: es uno de mis cursos favoritos, pero mi fascitis y mi caprichoso calendario veraniego tenían otros planes para mí.

La Kendocampus 2013 empieza esta tarde y, si sabéis lo que os conviene, no leeréis esto porque ya estaréis allí.

Miguel, debes hacer iaido

Hace casi tres años tuve una conversación en la cual un señor muy majo con varios danes en Iaido y Kendo le decía a mi mujer:

Miguel debe hacer iaido

Y a día de hoy, más que hacer iaido lo perpetro, en dos clases semanales. Uno se pregunta por qué haces una actividad en la que tienes que invertir una gran cantidad de tiempo, tanto en el dojo, en la preparación física y a veces en el fisio, que es el que más contento sale: llevo ya un dedo roto y creo que dentro de poco voy a tratarme a saco la escoliosis. También inviertes dinero: iaito, ropa, clases. Cursos. Controlas tus  vicios no vaya a ser que  el do te crezca y  no te entre bien la saya. Ay, chocolate, con lo que tú y yo hemos sido. Y la pregunta suele volver cada poco tiempo. ¿Por qué haces iaido?

Mis compañeras de trabajo se ponen a hacer patchwork y bisutería. Otros intentan tener un ataque al corazón con el squash. Mi profesora de inglés me pregunta qué es lo que me motivó a hacer iaido.

¡La espada, la jodida espada japonesa! ¡Katana para los amigos!

Desde que eres niño ves katanas en la tele, en el cine, en los cómics, helados con forma de katana. Sables de luz. Y  luego RTVE te pone  Shogun. Tortugas Ninja, Ultraman, Los Power Rangers. El Guerrero Americano, Delta Force I, II, III y IV.  Y Humor Amarillo. Y Blade, el que ha visto el sol. Cómo coño no vas a aprender a usar dicho útil en cuanto tienes oportunidad. Se te olvida a los 20 y, pasados los 30, un maestro te pide que hagas iaido. No te vas a negar.

¡La espada, la jodida espada japonesa! ¡Katana para los amigos!  Desde que eres niño ves katanas en la tele, en el cine, en los cómics, helados con forma de katana. Sables de luz. Y  luego RTVE te pone  Shogun. Tortugas Ninja, Ultraman, Los Power Rangers. El Guerrero Americano, Delta Force I, II, III y IV.  Y Humor Amarillo. Cómo coño no vas a aprender a usar dicho útil en cuanto tienes oportunidad. Se te olvida a los 20 y, pasados los 30, un maestro te pide que hagas iaido. No te vas a negar.

Después de Shogun pusieron esto en la tele pero ya no

Luego te das cuenta de todo lo que conlleva estudiar y practicar la espada, pero para entonces ya eres un adicto. Ya no puedes dejar de practicar. Dolor, sudor, horas de decepción por lo mal que lo haces, y de vez en cuando algo sale bien; y después más horas de decepción otra vez. Todos tenemos un afán de superación que como Homo Hábiles necesitamos calmar. La introspección y el conocimiento de uno mismo, conocer compañeros y maestros geniales hace que tu vida cambie en gran parte. No es jugar al golf todos los fines de semana y tomarte unas cervezas (sin menospreciar a los del golf): es aparte de las cervezas (sin alcohol) un cambio profundo de tu vida, de cómo cambia tu día a día y que te ofrece muchas satisfacciones. Si quieres, como decía una persona muy sabia: “El kendo no te cambia, eres tú quien tienes que cambiar“. Y yo lo digo también para el iaido.

Que tu pareja y tu practiquéis la misma arte marcial facilita mucho las cosas: horarios, tareas del hogar, y poder compartir algo muy importante que sólo tus compañeros suelen entender, y experiencias que no se pueden compartir si no es así. Hablar de cómo se hace cierto kihon de koryu después de cenar o levantarse de la mesa directamente y discutirlo en casa. Ahora discutimos más variado.

Hace dos años y medio, tras un campeonato de España, me dijeron que hiciera iaido. Llevo dos años disfrutando de ello. Y en una semana tendré un examen. Espero que dentro de treinta años pueda hacer lo que los maestros que me examinarán este domingo hacen hoy: seguir practicando iaido y kendo.