Los miércoles pop: una de chinos

Tengo la suerte de coincidir con el dibujante y guionista de historietas Nacho MG en el Focoforo y de haber tenido así acceso al fanzine que edita, Dedos Sucios.

Su número dos contiene la historieta Espada Limpia, de Ulises LaFuente. Como no es para nada habitual encontrarse cómic español de influencia china y no japonesa, y como me ha gustado mucho, y como el blog es mío, os lo voy a recomendar.

Dedos Sucios. Espada Limpia, de Ulises Lafuente. Número 2. Escriben y dibujan también MAnuel Area y Nacho MG

Detalle

Dice LaFuente en el blog de Dedos Sucios que “las historias de artes marciales están dotadas de alguna suerte de alquimia metafórica que cuenta, a través del enfrentamiento físico, el enfrentamiento interior de los personajes. Esa lucha identifica al lector ya que la vida es una lucha constante, sea la lucha por conseguir un trabajo, una pareja o por no picar entre comidas.” En efecto: el guerrero es un tropo universal. ¿Qué nos atrae de los guerreros amarillos cuando Occidente también había creado un género caballeresco propio? Puede que estén más limpios. Puede que la definición de su destino esté unida a otro tropo, la muerte. Para Sir Galahad encontrar el Grial significaba también disolverse, desaparecer en otra vida. Nuestros reverenciados samurai, y también estos guerreros continentales, caminan hacia la disolución a secas.

Sin embargo, en Espada Limpia queda espacio para el renacimiento de nuestro imaginario occidental, aunque sea una transformación un poco así. De una sorprendente complejidad, el autor tiene espacio y músculo de sobra en sus 23 páginas para la confrontación histórica, los duelos de espadachines y para reflexionar sobre estos tropos, en medio de viñetas que ora nos trasladan a Sanjuro y ora nos devuelven a la China de los asesinos de Chen Kaige.

dedossucios2Si sois fans de ambos, y además os gusta el trazo de Takemitsu Samurai, tenéis que comprar el Dedos Sucios número 2. Y si no también, porque las otras dos historietas son igualmente interesantes, aunque antagónicas de lo que nos pone por aquí. Son 1,50€ en edición digital y 5 en papel. No tenéis excusa.

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Toma nota

Círculo. Calentamiento. Ichi. Ni. San. Shi. Suburi. Haya Suburi. Para calentar tres veces men. Kiri kaeshi. Y a la que te descuidas se ha acabado el curso.

Y qué curso. No hay mes, no hay clase de kendo en la que uno no progrese, pero esta temporada que está a punto de concluir me ha llevado por varios puntos de no retorno. Uno de ellos (o consecuencia de ellos) es que he empezado a estudiar kendo, algo en lo que Urtoroth suele insistir. Te sorprendes trabajando insistentemente sobre algo que no te sale, o que le sale a tu compañera de al lado. Lo ves en vídeo, se lo lees a alguien en la kendored. Preguntas por ahí. Empiezas a pensar en ello fuera de clase (un día te das cuenta de que llevas un blog con cien entradas).

y además HYPE

A raíz de una serie de entrenamientos específicos, David Celis nos aconsejó llevar un cuaderno y tomar apuntes de nuestra progresión diaria. Así lo hice. Siempre suelo llevar mi cuaderno encima: escribo mucho en papel, sobre todo poesía; anoto ideas nuevas. También dibujo monigotes. Y desde finales de abril de 2013 apuntes de clases de kendo.

cuaderno3No sé cómo lo harán mis compañeros: yo empecé escribiendo impresiones después de cada clase. Las notas versan fundamentalmente en torno a tres cosas:

  1. Una corrección o indicación específica que me hayan hecho.
  2. Una indicación general que me haya llamado especialmente la atención en clase: puede que no tenga que ver con el tema central del día, y probablemente por eso sea la más importante para anotar, porque corres más riesgo de perderla.
  3. Verbalizar lo experimentado en el entrenamiento.

Esto último tiene que ver mucho con el trabajo técnico como el interno: analizo, por ejemplo, cuándo aparece frustración, qué la desencadena, en qué me influye. Al escribirlo quito carga emocional en favor de mi capacidad de análisis y siento la base para trabajarlo mejor al día siguiente. A la vez estoy tomando nota de las técnicas que han salido (un men por Ura, un suriage, un koté) y con quién, y las que no. Del mismo modo que al escribir lo que no funciona se produce un saludable distanciamiento, al tomar nota de lo que sale bien la autoestima crece. El agotamiento mental es otra lesión corriente entre kendokas: ser justo con uno mismo es una buena prevención.

En cuanto a los dos primeros ejes de mis notas, he ido comprobando a lo largo de este mes de apuntes que tienden a confluir en el tema. Este mes de mayo he dedicado mucha atención al kamae y al control de distancia: las indicaciones que me han dado giran sobre todo en torno a éstos, pero también otros detalles de los que he ido haciéndome más consciente gracias, sobre todo, a los apuntes. Posición correcta, relajación de las manos… Consecuentemente, las indicaciones generales que más me han llamado la atención también están relacionadas con estos detalles.

cuaderno4

y así todo

Si tomas notas es para leerlas después, así que procuro repasar la última clase antes de la siguiente: unas horas antes o de camino si voy en bus. Puedo haber escrito tres páginas, pero me marco sólo uno o dos objetivos importantes para la clase siguiente (además por supuesto de lo que trabajemos como grupo). Uno o dos: nunca más de tres. Es algo que aprendí de mi padre en karate: siempre me ha aconsejado trabajar una cosa cada vez.

Esos objetivos han girado este mes, de nuevo, sobre maai-kamae y todo lo que las determina: un día puede ser la carga de peso, al siguiente carga de peso y trabajar sobre el centro; al tercero cargar bien el peso, trabajar el centro y relajar los brazos. O tennouchi. Cada cuaderno tendrá los suyos. No se trata de mirar sólo estos objetivos, sino de prestarles atención junto al trabajo del día. A mí me son especialmente útiles durante el gigeiko. Al finalizar la clase, pasado un rato y una ducha, lo primero que anoto es la progresión de estos objetivos. A continuación las indicaciones particulares, las generales y qué ha sucedido, bien o no tan bien, durante el entrenamiento.

Mi cuaderno está además sembrado de citas: “EL PROFE BAJITO dice”; “LA DOCTORA dice”; “EL GUERRERO DISCRETO dice”. Nunca sabes de quién va a venir el consejo que necesitas en cada momento: si me aconsejan, lo apunto. Por supuesto las citas en el cuaderno vienen con sus nombres reales porque no soy gilipollas.

Lo cierto es que el kendocuaderno me ha resultado, después de un primer mes, en más atención, más autoestima y más capacidad de análisis de mi propio kendo. Tan es así que he empezado a utilizar el mismo sistema después de las clases de iaido, y también para evaluar mi progresión física. Y creo que en cuanto llene esta Moleskine voy a utilizar un cuaderno únicamente para apuntes de budo. No soy partidaria de dividirme las notas porque tiendo a perderlo todo, pero haré un esfuerzo extra.

Hemos visto: Koryu.com

Muchos siguen convencidos de kendo equivale a samurai, cuando si atacáramos de ese modo con espadas en lugar de con bambú, el “duelo” tendría más pinta de suicidio a dos que de otra cosa y duraría poco.

Evitar esta confusión, o paliarla al menos, fue a grandes rasgos el punto de partida del Iaido moderno y el Kendo no kata. Aunque no a todos les guste reconocerlo, el Seitei Iai es una base desde la que experimentar el tener una espada real entre manos. El proceso natural suele desembocar en el aprendizaje de una escuela antigua o koryu.

Lo normal es que te acabes integrando en el koryu que ya practica tu dojo. Se dan casos de turismo marcial, pero son los menos. Muchos acabamos cotilleando los koryus de otras escuelas por debajo de la puerta, y hay algún erudito que si pudiera las aprendería todas. Es en ese momento en que la curiosidad se ve desbordada por la complejidad de las escuelas y la abundancia de ruido cuando asoma en la pantalla Koryu.com.

Koryu.com es la evolución digital de Koryu Books, una editorial independiente fundada por los budokas Diane y Meik Skoss en Nueva Jersey. Tienen un catálogo muy limitado pero exhaustivo y selecto, cuyo título más importante sea probablemente Warrior Tradition, un ensayo bilingüe sobre Katori Shinto Ryu firmado por el propio Ritsuke Otake.

Salió a la red en 1996, lo que la convierte en la web de artes marciales tradicionales en inglés más antigua en activo. Koryu.com es la evolución digital de Koryu Books, una editorial independiente fundada por los budokas Diane y Meik Skoss en Nueva Jersey. Tienen un catálogo muy limitado pero exhaustivo y selecto, cuyo título más importante sea probablemente Warrior Tradition, un ensayo bilingüe sobre Katori Shinto Ryu firmado por el propio Ritsuke Otake.

Koryu.com es más bien un repositorio: una plataforma desde la que orientarse en el conocimiento del koryu de tu dojo, o ese que has visto o del que has leído algo que te ha llamado la atención. El objetivo de los editores es ofrecer sólo información veraz; en inglés para que sea accesible a gaijines y publicada únicamente después de haber sido convenientemente investigada y verificada. Tienen una guía de las distintas Ryu ha y también artículos en profundidad. Su listado de colaboradores es impresionante tanto por su extensión como por los nombres: Dave Lowry, Ellis Amdur son quizá los más conocidos en el mundo hispano.

Su área de estudio puede parecer restrictiva cuando les visitas las primeras veces, pues sólo se dedican a las escuelas antiguas, al Koryu Bujutsu. Con todo, es un campo enorme y prácticamente virgen en Occidente.

Una pega: su arquitectura de la información no es la mejor del mundo. Entrar en Koryu.com es casi como ponerse a leer un libro, y así lo han estructurado, con textos de introducción al principio y después índices onomásticos y referenciales. Bucear, sin embargo, resulta muy difícil y en ocasiones hay que echar mano de Google. Aun con todo, es un imprescindible si quieres saber qué hay tras la próxima esquina del camino.

Los viernes geiko: Mariko Yamamoto

Aunque no me apasionan los carteles motivacionales de Kendogirls, creo que todas tenemos que agradecer a este grupo brasileño su trabajo de recopilación y difusión de las mujeres kenshi de todo el mundo, gracias al cual encontré este vídeo:

Poco o nada he podido saber de Yamamoto, ni siquiera echando mano de mis conocidos que hablan japonés. Agente de policía de Osaka, ha ganado dos veces el Campeonato de Japón. El vídeo que compartimos hoy corresponde a las finales de 2012, cuando tenía sólo 23 años. Si bien el vídeo acusa varios problemas de montaje, muestra un kendo genuinamente físico y poco o nada aproximado al estereotiopo del kendo femenino que se estila por las kendoredes. Y es muy, muy de agradecer que se pase por el forro la tendencia a darle un aire “japonés” a la pieza.

El combate original está disponible en el canal de Youtube de la ZNKR:

Como decía antes, tanto Yamamoto como Uchida llevan a cabo un kendo que no escatima el cuerpo a cuerpo: tai atari, tsuba zeriai, lanzamientos de hiki waza que, en ocasiones y siempre desde aquí fuera, parecen dirigidos más al amedrentamiento que al ippon.

Mis ojos de novata no terminan de ver el motivo del hansoku a Uchida (min. 11:33): tiendo a pensar que toca o suelta el shinai, porque apenas distingo movimientos más allá de eso. En parte, de esa necesidad de observación surgió la idea de publicar vídeos los viernes y forzarme yo misma al análisis, incluso si quien comenta el vídeo es Javier o cualquiera de los autores.

Me fascina el instante entre el minuto 15 y 16 en el que se repite una dinámica prácticamente idéntica por parte de ambas contendientes. Después de eso, y tras un breve cambio de ritmo, el shiai vuelve al original hasta el minuto 21, con el gyaku do que le da la final a Yamamoto.
Este es otro ippon de Mariko-san: hiki koté en la final femenina por equipos, en el último Campeonato del Mundo de Novara (Italia).

Si has estado en Japón y has tenido ocasión de entrenar con Yamamoto, Uchida o alguna de estas kendokas, por favor, cuéntanoslo.

Así nos ven. Fernando Hugo Rodrigo Blanco, guionista (primera parte)

De vez en cuando mis amigos vienen a visitar el dojo cuando pasan por Madrid. El éxito de las visitas ha sido más bien nulo a efectos proselitistas, pero he convencido a uno para que nos cuente cómo somos desde su punto de vista. Fernando Hugo Rodrigo Blanco es guionista de cine y TV, y esto es lo primero que escribió en su blog, como narrador audiovisual, sobre nuestros QUÉS.

Todos tenemos nuestras pequeñas cápsulas de vida encajonadas en rutinas. Más, a medida que envejecemos, pero he aquí que, de cuando en cuando, uno tiene la suerte de topar con todo un universo que, si no es “alternativo” en el grado que tiene este adjetivo en la ciencia ficción, sí que te pone en contacto con una forma de vivir tan diferente a la tuya que no puedes sino hacerte preguntas.

Y hacerte preguntas es un método estupendo para aproximarte a un proyecto de guión.

Pese a mi usual desconfianza acerca de las bondades de las nuevas tecnologías, reconozco que en esto Twitter me ha traído ventajas, ya que ha sido a través de él que la conociera yo hace dos años, más o menos a @cristaljar  (y el otro proyecto lo estoy trabajando con otro compañero twitero, @SamuelDalva). Arancha me dio la oportunidad de sumarme a un proyecto que le llevaba viajando por las neuronas años y que proviene de un interés personal en un tema: las artes marciales.

En cuanto a la webserie, en principio, mis funciones como guionista eran las habituales, entre otras cosas, porque había cierta prisa. Había un concurso por ahí, y una fecha de entrega, y eso asienta muy bien las prioridades: personajes, tramas, subtramas, giros… Desarrollamos la propuesta de ficción, y, cuando nos dimos cuenta, casi lo teníamos al dente.  Claro, habrá que revisar, rescribir, afinar, pero la historia a la que aspirábamos está ahí. Nunca habíamos trabajado juntos. No vivimos en la misma ciudad. No nos conocemos, ya digo, desde hace tanto, y, siendo realistas, ni siquiera hemos hablado en persona en tantas ocasiones.

Y, sin embargo, “entré” en su mundo con relativa facilidad. Esto, creo, es fundamental para un trabajo entre dos (o más) guionistas: comprender lo más rápido que se pueda, no ya las intenciones de un proyecto, sino su tono. Y, si me apuran, hasta exactamente qué ronda la cabeza de tu compañero (no digamos ya, el de tu jefe) antes de que se refleje del todo en el Word, el PDF, o el Celtx.  Pero no es sencillo. No lo es porque, sorpresa, todos tenemos bastantes más diferencias de las que creemos. No nos obsesionan las mismas cosas.

No vemos ni nos gustan el mismo cine o series, ni nuestros intereses son tan similares, ni nuestras rutinas particulares, tan iguales. La edad y el país y su coyuntura sí, puede que nos acerquen, pero menos de lo esperado. Sí, casi todos estamos en paro o tenemos problemas de trabajo. Sí, casi todos estamos ya en un momento en que o nos hemos casado o tenemos pareja estable y hasta puede que tengamos hijos. Pero ni siquiera esta circunstancia social tan “equiparadora” expulsa peculiaridades en nuestro día a día.

Y eso es lo interesante. O, mejor dicho, es lo interesante si somos capaces de ver que es justo eso: interesante. Las historias también están ahí fuera. Donde se origina lo que es diferente. Lo que es curioso. Fuente de preguntas.

Arancha practica artes marciales. Kendo Iaido. ¿Qué? Bueno, yo tampoco sabía qué era. Arancha practica estas dos disciplinas desde hace años. Cuando lo supe, me sorprendí. Me sorprendí por un detalle muy concreto: yo nunca podría.

Campeonato de kendo de Madrid 2011

¿Da miedo? Bueno. Lo que se desconoce siempre lo da, un poco ¿Pero no genera también curiosidad?

Encuentro que esto es una forma de aproximarse a la realidad de los otros. Otra, por supuesto, es la de “yo nunca lo haría”, pero eso me parece que contiene una especie de juicio. Un tanto de ese cinismo o superioridad del que cree que su vida, sus intereses, las decisiones que toma, son una especie de norma, y las de los demás, algo ajeno, incomprensible, cuando no estúpido. Ya conocen esa actitud: sobrevuela blogs de toda clase. Más, si son blogs “ideológicos”.

Pero con esa postura, es improbable que un guionista (o cualquiera que haga algo creativo) esté escuchando de veras a la otra persona. Es como ese turista, por otro lado tan extendido, que lleva una cámara que dispara fotos digitales a troche y moche igual por un paisaje que por un monumento que por algún tipo de ceremonia étnica. Miras pero no ves. Oyes, pero no escuchas. Pasas por allí, y vuelves a tu redil, y te congratulas de que has conocido mundo. Pero tu mundo sigue igual que antes con lo que en verdad no has conocido nada.

Arancha practica artes marciales y yo quería saber por qué. Quería y quiero saber, también, por qué se ha convertido al Islam, pero aún quedan muchos años, y proyectos posibles, con lo que mi amistad con ella tiene ocasión de crecer.

Y esto es Iaido. La imagen no transmite, no puede, todo lo que de fascinante y bello tiene este arte marcial.  Campeonato de España de iaido 2010

Y esto es Iaido. La imagen no transmite, no puede, todo lo que de fascinante y bello tiene este arte marcial.

Pero ahora mismo este proyecto, en su faceta documental, trata sobre las artes marciales. Y cuando aquello que sólo tenía ficción pasó a ser una cosa más transmedia, las posibilidades florecieron. Una forma de que algo que tú encuentras interesante se convierta en interesante para un futuro y potencial espectador es que puedas situarte, desde el principio, en la misma casilla de salida.

Y esa casilla de salida es siempre una pregunta. Bueno, una que abra todas las demás.

¿Quiénes son, todas estas personas que, en vez de descansar y relajarse, tras un día duro de trabajo van a un gimnasio (la palabra “técnica” es dojo) a castigarse el cuerpo? ¿No es lo bastante dura ya, la vida? ¿Y qué tiene esa filosofía oriental, que tan poco conocemos, y que tan mal interpretamos, más, en estos días en que la moda es la oposición a todo pensamiento un poco trascendente?

Todo se explica recordando ese estupendo título (y no menos estupendo relato) de Robert Heinlein que se titulaba “All of you zombies”. La historia hace uso de lo saltos temporales y de las incoherencias que produce. Pero aquí la clave es la postura del (no atípico, en Heinlein) protagonista: como, al final, cada ser con quien tiene relación derivan de él mismo, todos los demás, todos los que no sean “él”, son desconocidos, y, por tanto, un Otro demasiado “extraño”; demasiado “ajeno”. Merecedor de ese calificativo despreciativo: todos, menos él, son zombies. Todos los demás.

Pero como no parece adecuado ese vía hacia la misantropía, diría que el camino es el opuesto. Preguntarse quiénes son estos “otros”. Y si eso se convierte en una forma de desarrollar un proyecto creativo, miel sobre hojuelas. Arancha se ha embarcado en una historia que serán, además, varias historias, y lo hace porque es parte de su vida. Yo la acompaño porque quiero entenderla, y entender, un poco, no crean, eso tan complicado que es todo lo que queda fuera de la mente de uno mismo.